Incidencia pediátrica de cáncer en Puerto Rico muestra ascendencia pese a reducción de población infantil

Las leucemias siguen siendo el cáncer más común en niños, pero a diferencia de EE. UU., en Puerto Rico destacan también los tumores malignos de epitelio —incluyendo tiroides— como segundo grupo más frecuente.

Katherine Ardila

    Incidencia pediátrica de cáncer en Puerto Rico muestra ascendencia pese a reducción de población infantil

    Cuando se observa el panorama general del cáncer en Puerto Rico, la proporción correspondiente a la población pediátrica podría parecer un dato menor, casi imperceptible dentro de las grandes cifras que dominan la estadística oncológica de adultos. 

    Sin embargo, esta mirada superficial omite una realidad compleja y preocupante. Y es que, en un fenómeno que ha desconcertado a la comunidad médica, los casos de cáncer en niños no solo se mantienen, sino que han aumentado progresivamente en las últimas décadas, justo en un contexto de disminución constante de la población infantil en la isla.

    Para abordar este tema, la Revista de Medicina y Salud Pública conversó con la doctora Rocío Rivero Valentín, destacada oncóloga pediátrica e investigadora del Centro Comprensivo de Cáncer de Puerto Rico.

    Incidencia y tendencias: Un aumento que preocupa

    El trabajo de investigación liderado por la doctora Rivero Valentín ha buscado comprender cómo ha evolucionado la enfermedad a lo largo del tiempo. Su laboratorio realizó un análisis retrospectivo entre 2009 y 2020, y los resultados son reveladores. 

    La especialista señaló que "mirando retrospectivamente desde el 2009, con análisis que hemos hecho hasta el 2020, hemos visto que, en la mayor parte de los cánceres pediátricos, incluyendo leucemias, linfomas y tumores sólidos, nuestra población en Puerto Rico ha tenido una incidencia bastante alta y esta tendencia sigue subiendo a través de los años".

    Al comparar las estadísticas  con otras poblaciones de Estados Unidos, la investigadora añadió que "nuestras tendencias a través de los años siguen en aumento".

    Ahora bien, el cáncer infantil es aproximadamente el 2% del total de casos. La doctora explicó que "si lo vemos así parece poco, en términos de la cantidad, pero el 2% para niños es una cosa fuerte". 

    Además, enfatizó que "no solamente es el niño el que tiene cáncer, también se afecta todo ese entorno, la educación, los tipos de necesidades que después va a tener ese paciente. Así que definitivamente tiene un impacto no solamente en la familia, sino también en nosotros como sociedad".

    Leucemias y particularidades de Puerto Rico

    Similar a Estados Unidos, el cáncer más común en la población infantil puertorriqueña son las leucemias. Sin embargo, las diferencias aparecen al analizar el segundo lugar. 

    La doctora explicó que "en Puerto Rico, sin embargo, luego de que tenemos las leucemias como el tipo de cáncer más común en la población infantil, nosotros vemos tumores malignos de epitelio. Esto es como una categoría bastante amplia, pero dentro de esta categoría vemos tumores en tiroides y luego vemos entonces los linfomas".

    Esta diferencia ha motivado investigaciones más profundas. La especialista afirmó que "una de las cosas que nosotros queremos tratar de delinear un poco más a profundidad es por qué nuestras incidencias en tumores no son las mismas en Estados Unidos. Quizás nosotros tengamos un impacto en términos de nuestro componente genético y exposición a diferentes contaminantes en el ambiente y a nuestros alrededores que la población en Estados Unidos no tiene".

    Factores genéticos y ambientales

    Sobre las causas de la leucemia, la doctora fue clara al responder que influyen tanto factores genéticos como ambientales. Explicó que "hay unas leucemias que sí vemos que tenemos una predisposición genética y tenemos una mutación que le damos a través de nuestra familia y en algunos casos lo conocemos, pero hay otros casos que no lo sabemos hasta que se diagnostica finalmente el cáncer en el niño".

    En cuanto a lo ambiental, señaló que "hay exposición a diferentes contaminantes que ya han sido delineados como plomo, arsénico, pifas, etcétera, que sí predisponen a diferentes tipos de cáncer, no solo leucemia". No obstante, reconoció que "en Puerto Rico esto ha sido bien poco estudiado, así que nosotros queremos indagar un poquito más de la parte tanto genética como la parte de exposición ambiental".

    Tumores cerebrales: La segunda causa de mortalidad

    Los tumores del sistema nervioso central son un desafío mayúsculo. La doctora confirmó que "es la segunda causa de mortalidad dentro de la población pediátrica con cáncer en Puerto Rico". 

    Sobre su tratamiento, explicó que "aunque hemos sido bastante buenos en tratar diferentes tipos de leucemia y algunos tipos de tumores en cerebro, hay algunos otros que simplemente tenemos que decirle a los padres que la expectativa de vida al año es casi nula, que no hemos todavía avanzado terapias como lo son unos tumores de alto grado o high grade gliomas o DIPG. Son tumores bien invasivos y bien agresivos que lamentablemente no tenemos manera de ser bastante eficaces en tratar estos tumores".

    Sobrevida y avances terapéuticos

    A pesar de este panorama, existen importantes avances, especialmente en las leucemias. La oncóloga pediátrica afirmó que "y aunque las leucemias siguen siendo el tipo de cáncer más común que vemos, también es el cáncer que más efectivos somos en tratar y eliminar por completo. Así es que en términos de sobrevida, las leucemias infantiles tenemos más del 90 a 95% de sobrevida, o sea que estos son niños que los logramos llevar a la adultez".

    Este progreso se debe en gran parte a la inmunoterapia. Mencionó que "uno de los avances más sobresalientes en estos últimos años ha sido la terapia Blinatumomab, que es un anticuerpo bi-específico y este anticuerpo por estudios clínicos ha permitido que la sobrevida aumente significativamente". 

    Sin embargo, advirtió que "así como avanzamos y aumentamos la sobrevida no es sin un costo y ese costo lo vamos a ver a lo largo de la vida de los pacientes que pues son los efectos secundarios de los tratamientos que le damos en la niñez".

    El manejo emocional

    Ahora bien, la carga emocional de trabajar con niños con cáncer es inmensa. La doctora reconoció que "sí tiene una carga emocional y psicológica bastante fuerte", pero destacó la pasión de sus colegas: "nosotros somos bien apasionados con lo que hacemos". Para ella, "el poder estar con estas familias dentro de su proceso más difícil... es gratificante poder estar para ellos".

    En cuanto a cómo manejar la información con ellos, recomendó no ocultarles la verdad: "la realidad es que hacer a los niños partícipes de todo lo que está ocurriendo es bien importante".

    La importancia del pediatra

    Finalmente, la doctora enfatizó el papel crucial del pediatra en la detección temprana. Explicó que síntomas como "fiebre que no tenga una explicación, sudoración por la noche, pérdida de peso sin razón, moretones o dolor en los huesos" pueden ser señales de alerta, pero aparecen tarde.

    Por ello, insistió en que "el seguimiento con los pediatras es tan importante, porque hay veces que nosotros con un simple CBC antes de que los síntomas deriven... con hacerse laboratorios de rutina y tener esa conexión con el pediatra, a veces podemos quizás atacar un poquito antes".

     Concluyó con un mensaje para los padres: "debemos pensar en el pediatra como nuestro aliado, que está ahí en todo momento... Así que visitar al pediatra y tener esa interacción no solamente cuando estemos enfermos, yo entiendo que podría ser también una diferencia".



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