Destellos y luces en la visión: Cuándo son señal de migraña y cuándo requieren atención urgente

Estos síntomas visuales suelen relacionarse con migraña, pero también podrían indicar problemas graves como accidentes cerebrovasculares o desprendimiento de retina.

Laura Guio

    Destellos y luces en la visión: Cuándo son señal de migraña y cuándo requieren atención urgente

    Ver luces parpadeantes, destellos repentinos o patrones luminosos que aparecen de la nada puede generar gran preocupación. 

    Aunque muchas personas temen que estos episodios indiquen un problema ocular grave, especialistas de Harvard Medical School señalan que frecuentemente se trata de manifestaciones de migraña, incluso cuando no hay dolor de cabeza.

    Sin embargo, saber distinguir cuándo estos síntomas son benignos y cuándo representan una emergencia médica resulta crucial para proteger la salud visual y prevenir complicaciones mayores.

    El aura visual: Un fenómeno más común de lo que se piensa

    Aproximadamente tres de cada diez personas con migraña experimentan lo que los médicos llaman aura visual. Este fenómeno se manifiesta como destellos luminosos, luces intermitentes, figuras geométricas o distorsiones en la visión que generalmente afectan ambos ojos.

    El Dr. Tais Estrela, neurooftalmólogo del Massachusetts Eye and Ear afiliado a Harvard Medical School, explica que estos efectos visuales suelen durar menos de una hora y pueden presentarse sin el característico dolor de cabeza. A veces el aura solo compromete una porción del campo visual, lo que puede resultar especialmente desconcertante.

    Existe también una variante conocida como migraña ocular o retiniana, que afecta principalmente un solo ojo y puede causar visión borrosa o luces intermitentes, sin generar dolor ocular ni cefalea.

    ¿Por qué ocurren estos síntomas?

    Los especialistas de Harvard explican que una oleada de actividad cerebral puede alterar temporalmente la función visual, provocando el aura. Este mecanismo resulta especialmente confuso cuando el aura aparece como único síntoma, sin acompañarse de náuseas, sensibilidad a la luz u otros signos típicos de migraña.

    Señales de alarma que no deben ignorarse

    Aunque el aura visual suele ser inofensiva, existen situaciones que requieren atención médica inmediata.

     Los expertos advierten que si los destellos visuales se prolongan más allá de unos minutos, o si aparecen síntomas como debilidad facial, confusión o dificultad para hablar, podría tratarse de un accidente cerebrovascular.

    Si la alteración visual afecta únicamente un ojo, existe riesgo de obstrucción arterial o desprendimiento de retina, condiciones que pueden causar pérdida permanente de la visión. En estos casos, la rapidez en buscar ayuda médica puede marcar la diferencia en el pronóstico.

    Opciones de tratamiento disponibles

    Cuando los episodios se repiten, Harvard Medical School recomienda consultar con un especialista en oftalmología para descartar causas graves y establecer un diagnóstico preciso.

    El tratamiento puede incluir bloqueadores de los canales de calcio como el verapamilo, anticonvulsivos como el topiramato, o suplementos de magnesio. El Dr. Estrela destaca que el magnesio ayuda a reducir tanto la frecuencia como la gravedad de los ataques de migraña. En algunos casos, se emplean triptanes para aliviar episodios con síntomas neurológicos adicionales, siempre bajo supervisión de un neurólogo.

    Prevención y manejo de los episodios

    Identificar y evitar desencadenantes personales constituye una estrategia fundamental. La deshidratación, el consumo de alcohol, la falta de sueño y el estrés figuran entre los factores más comunes que pueden precipitar estos episodios.

    Los expertos recomiendan mantener una hidratación adecuada, descansar en ambientes oscuros y tranquilos durante los episodios, y aplicar técnicas de manejo del estrés para reducir la frecuencia e intensidad de las manifestaciones visuales.

    Un entorno silencioso y sin estímulos visuales excesivos favorece la recuperación después de los episodios, permitiendo que la visión se restablezca con normalidad.

    La clave está en reconocer la diferencia entre síntomas benignos y señales de alerta. Ante dudas, síntomas neurológicos súbitos o episodios visuales repetitivos, la consulta con un neurólogo u oftalmólogo garantiza un diagnóstico seguro y tratamiento oportuno.


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