Puerto Rico proclamó marzo como el Mes de Alerta sobre las Enfermedades de la Tiroides en medio de preocupaciones por diagnóstico tardío y aumento de casos en población joven.

En el marco del 41 aniversario de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), la gobernadora Jennifer González Colón firmó una proclama histórica que convierte a marzo en el Mes de Alerta sobre las Enfermedades de la Tiroides en Puerto Rico.
El acto congregó a especialistas en endocrinología, funcionarios de salud y representantes del gobierno, quienes advirtieron sobre una realidad preocupante: miles de puertorriqueños conviven con estas condiciones sin saberlo, desde los primeros días de vida hasta la adultez.
Los especialistas subrayaron que las enfermedades de la tiroides no son exclusivas de los adultos. La doctora Marina Ruiz, endocrinóloga pediátrica, explicó que la función tiroidea es crítica desde el vientre materno y que el hipotiroidismo congénito —la forma más común en recién nacidos— puede pasar completamente desapercibido si no se detecta a tiempo.
"Cuando un bebé nace en Estados Unidos y en Puerto Rico se le hace la prueba de talón y ahí se detecta el TSH alterado. Es un seguimiento; hay que recordarlo, hay que repetirlo porque lo que se quiere es descartar lo más posible para que no se pierda ningún caso", señaló la Dra. Ruiz.
La especialista recordó que en el pasado, los bebés con hipotiroidismo no diagnosticado podían desarrollar cretinismo, una condición que causaba discapacidad intelectual severa y retraso en el desarrollo físico. Gracias al tamizaje neonatal instaurado desde 1960, esa realidad pertenece al pasado, pero solo si el seguimiento es riguroso.
Uno de los mensajes más urgentes del encuentro fue la frecuencia con que estas condiciones se identifican demasiado tarde. Los síntomas del hipotiroidismo —cansancio extremo, piel seca, dificultad para concentrarse, irregularidades menstruales y aumento de peso— son inespecíficos y a menudo se atribuyen al estrés o al ritmo de vida moderno.
"Es importante ir al pediatra al menos una vez al año para que el médico pueda detectar si hay un problema de tiroides", insistió la Dra. Ruiz, quien advirtió que los niños con hipotiroidismo no tratado pueden mostrar afectaciones en su crecimiento, rendimiento escolar y desarrollo general, signos que muchas veces no se asocian de inmediato con la glándula tiroidea.
El hipertiroidismo, condición en la que la tiroides produce hormonas en exceso, tampoco escapa al problema del diagnóstico tardío. La especialista destacó que sus síntomas, como irritabilidad, bajo aumento de peso y dificultad para dormir, también pueden confundirse con trastornos del comportamiento o del sueño, especialmente en niños.
A partir de los cinco años, el panorama cambia. Es en esta etapa cuando comienzan a aparecer las condiciones autoinmunes adquiridas, entre ellas la tiroiditis de Hashimoto —causa más frecuente de hipotiroidismo en la edad pediátrica y en adultos— y la enfermedad de Graves, responsable del hipertiroidismo autoinmune.
"Existen anticuerpos que ven a la tiroides y la atacan como si fuera un virus. No significa que porque yo tenga anticuerpos positivos de Hashimoto vaya a desarrollar hipotiroidismo de inmediato; es una predisposición", explicó la Dra. Ruiz, subrayando la importancia del monitoreo periódico en pacientes con historial familiar de enfermedades tiroideas.
Un hallazgo que generó preocupación entre los especialistas presentes fue el aumento de casos relacionados con deficiencia de yodo, un problema que se creía superado en países con acceso a sal yodada.
"La deficiencia de yodo está ocurriendo y nosotros lo estamos viendo en pediatría. Cuando investigas, resulta que la mamá no usa sal yodada. Esa es una medida de salud pública enorme: simplemente añadir esa sal distinta a la dieta hace que las cosas mejoren, sin necesariamente añadir tratamiento farmacológico", alertó la endocrinóloga pediátrica.