La intervención quirúrgica redujo más del 50 % el riesgo de eventos cardíacos graves frente a medicamentos como la semaglutida o la liraglutida, según un nuevo metaanálisis internacional

En el debate sobre cuál es la mejor estrategia para proteger el corazón de los pacientes con obesidad y diabetes tipo 2, la cirugía metabólica y bariátrica acaba de marcar un punto a su favor.
Un metaanálisis publicado el 27 de febrero de 2026 y editado por Shrabasti Bhattacharya concluye que este tipo de intervención quirúrgica reduce en un 52 % el riesgo relativo de sufrir eventos cardiovasculares adversos mayores en comparación con la terapia basada en agonistas del receptor GLP-1, uno de los grupos de medicamentos más celebrados de los últimos años en el tratamiento de la obesidad y la diabetes.
La obesidad y la diabetes tipo 2 constituyen una combinación especialmente peligrosa: juntas, elevan de forma significativa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y muerte en todo el mundo.
Durante la última década, dos grandes herramientas han ganado protagonismo para controlar ambas condiciones. Por un lado, los fármacos agonistas del receptor GLP-1, entre los que se encuentran la semaglutida, la liraglutida y la dulaglutida, han revolucionado el tratamiento médico al demostrar eficacia tanto en el control glucémico como en la reducción de peso.
Por otro, la cirugía metabólica y bariátrica, que incluye procedimientos como el bypass gástrico en Y de Roux y la gastrectomía de manga, lleva décadas demostrando resultados sostenidos en el tiempo.
Lo que faltaba, hasta ahora, era una comparación directa y rigurosa de su impacto a largo plazo sobre los eventos cardiovasculares mayores y la mortalidad por todas las causas.
Para llenar ese vacío, los investigadores llevaron a cabo una revisión sistemática y un metaanálisis que integró los resultados de 11 estudios con un total de 19.644 participantes con obesidad y diabetes tipo 2. La muestra abarcó datos de siete países: Estados Unidos, China, Italia, Suecia, Israel, Australia y Taiwán, lo que otorga al análisis una perspectiva geográfica amplia y diversa.
Los estudios incluidos combinaron distintos diseños metodológicos: cuatro ensayos controlados aleatorizados, tres estudios de cohortes emparejados por puntuación de propensión y cuatro estudios de cohortes emparejados a nivel nacional. Los períodos de seguimiento oscilaron entre uno y doce años, permitiendo observar efectos tanto a mediano como a largo plazo. Los resultados evaluados incluyeron infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, cardiopatía isquémica, procedimientos de revascularización coronaria y mortalidad por todas las causas.
A pesar de los resultados favorables a la cirugía, los propios investigadores advierten que la decisión clínica no puede simplificarse.
"Si bien ambos enfoques ofrecen un beneficio clínico sustancial, la cirugía metabólica y bariátrica proporciona una reducción del riesgo más pronunciada y duradera, particularmente en aquellos con diabetes de larga duración y riesgo cardiovascular elevado, aunque a expensas de un mayor riesgo perioperatorio y nutricional", señalaron los autores en sus conclusiones.
En otras palabras, la superioridad cardiovascular de la cirugía tiene un precio: los riesgos propios de toda intervención quirúrgica mayor y las complicaciones nutricionales que pueden derivarse de ella a largo plazo. Para pacientes con menor riesgo cardiovascular, menor tiempo de evolución de la diabetes o contraindicaciones quirúrgicas, los fármacos GLP-1 siguen siendo una opción válida y con amplio respaldo científico.