De la pubertad al posparto: Cómo cada etapa de la vida puede afectar la salud mental para la mujer

Experta alerta sobre los ciclos de vulnerabilidad emocional que atraviesan las mujeres desde la pubertad hasta la madurez, y urge a romper el estigma que impide buscar ayuda a tiempo.

Laura Guio

    De la pubertad al posparto: Cómo cada etapa de la vida puede afectar la salud mental para la mujer

    En el marco del 5to Simposio de Salud Mental y Uso de Sustancias celebrado en Isla Verde, la doctora Marianela Rodríguez, especialista en psicología clínica, ofreció una mirada profunda y urgente sobre los desafíos que enfrentan las mujeres en cada etapa de su vida, en una conversación exclusiva con la revista Medicina y Salud Pública.

    Desde la llegada de la primera menstruación hasta los retos de la maternidad y las relaciones de pareja, cada transición trae consigo tanto obstáculos como oportunidades que, de no atenderse a tiempo, pueden convertirse en condiciones crónicas de salud mental.

    De la pubertad a la maternidad

    La doctora Rodríguez explicó que todo comienza con una transición que muchas niñas enfrentan sin la preparación adecuada. "Muchas veces llega por primera vez sin una preparación real de lo que significa esa menstruación", señaló. "La niña pasa por unos cambios no solamente biológicos y hormonales, sino también sociales, de identidad."

    A medida que la mujer joven entra en su etapa reproductiva, los retos se multiplican: decisiones sobre la maternidad, los retos de fertilidad, las pérdidas perinatales y la transición a un nuevo rol como madre. Según la especialista, esta es una de las etapas más vulnerables en la salud mental femenina.

    "Hay un 20% de mujeres que desarrollan por primera vez un trastorno de salud mental en esa etapa", advirtió la doctora Rodríguez. "Se habla mucho de la depresión posparto, pero también existe la ansiedad posparto, que muchas veces es mayor y no se ha discutido lo suficiente."

    El estigma: El mayor enemigo del tratamiento

    Uno de los puntos más críticos que abordó la especialista fue el silencio que rodea el malestar emocional de las madres. El miedo al juicio social y la presión de parecer una "buena madre" llevan a muchas mujeres a no buscar ayuda, con consecuencias que van más allá de la propia paciente.

    "El efecto que eso tiene no es solamente en la salud de la madre, sino en la salud del bebé, en ese vínculo, en el cuidado, en la salud de la pareja y en la salud familiar", afirmó. "Estas condiciones son sumamente tratables, pero cuando no se conversan y no se busca tratamiento, pueden convertirse en condiciones crónicas."

    La carga mental invisible

    Más allá del posparto, la doctora Rodríguez señaló que las mujeres cargan a lo largo de toda su vida con una responsabilidad no remunerada y frecuentemente invisibilizada: la gestión emocional y logística del hogar y la familia.

    "Nos ocupamos no solamente de la jornada laboral remunerada fuera del hogar, sino también de esa otra carga", explicó. "Hay que planificar el viaje, comprar los pasajes, recordarlo, organizar los cuidados, preparar las maletas. Cuando venimos a ver, tenemos unas mujeres con una prevalencia de trastornos emocionales mucho mayor que los hombres."

    A esto se suma el rol impuesto de cuidadora, que con frecuencia incluye hacerse cargo no solo de los hijos, sino también de los padres propios y los de la pareja. "Ese rol de cuidadora impuesta tiene un efecto bien grande en la salud mental y en la salud física", sostuvo.

    Violencia de pareja: Un patrón que no respeta edad

    La conversación también abordó la violencia en las relaciones de pareja, un fenómeno que, como recordó la doctora Rodríguez, no distingue entre jóvenes y adultas. Puerto Rico registró más de 60 feminicidios el año pasado, una cifra que calificó de "escandalosa."

    "Las relaciones violentas que comienzan mal, lo único que hacen es empeorarse si no se trabaja. Y muchas terminan en la muerte", dijo con firmeza. Frente a esto, la especialista llamó a reflexionar sobre la accesibilidad a los tratamientos y a los espacios seguros, especialmente para mujeres que son madres.

     "La invitación siempre es de buscar ayuda, de seguir conversando, de saber que hay espacios donde podemos romper con estos ciclos de violencia."

    Cuidar a la mujer es cuidar a la sociedad

    La doctora Rodríguez cerró su participación con un mensaje que resume la esencia de su ponencia en el simposio: atender la salud mental de la mujer no es un asunto individual, sino una inversión colectiva.

    "Cuando cuidamos a la mujer y su salud, cuidamos a la sociedad, porque tiene un efecto multiplicador", concluyó.

    Con esa visión, el 5to Simposio de Salud Mental y Uso de Sustancias reafirmó la necesidad de colocar la salud mental femenina en el centro del debate público, con enfoque en la prevención, la reducción del estigma y el acceso real a estrategias terapéuticas en cada etapa de la vida.


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