Identifican tratamientos contra el cáncer con potencial efectividad en la enfermedad de Alzheimer

La investigación que combina el análisis de las alteraciones de las proteínas cerebrales en estos pacientes.

Javier Erazo

    Identifican tratamientos contra el cáncer con potencial efectividad en la enfermedad de Alzheimer

    El Alzheimer es una condición neurológica degenerativa de causa desconocida, aparentemente multifactorial que afecta principalmente la memoria y luego va deteriorando distintas funciones del cerebro como el juicio y el lenguaje, de acuerdo a la Asociación de Alzheimer de los Estados Unidos. 

    Según estadísticas, alrededor de 44 millones de personas padecen algún tipo de demencia en el mundo. Esta cifra podría ser el doble en el año 2030 y el triple en el 2050.

    Las cifras en Puerto Rico son igualmente alarmantes. Se ha estimado que 34,458 personas padecen Alzheimer, según la Secretaría Auxiliar de Planificación y Desarrollo del Departamento de Salud, siendo Bayamón, San Juan y Ponce los municipios con más casos. Estas cifras, sin embargo, fueron calculadas a partir de números provistos por las aseguradoras de planes médicos. Otros cálculos indican que la cantidad de pacientes con la condición alcanza los 46 mil, aunque al momento no existe una cifra oficial.

    El llamado principal a los profesionales de la salud y cuidadores de pacientes de Alzheimer, es registrarlos en el Centro y Registro de Casos de Enfermedad de Alzheimer, adscrito al Departamento de Salud, con el fin de poder obtener una cifra oficial de la cantidad de casos, ya que esto podría facilitar el desarrollo de políticas públicas, así como el mejoramiento de servicios para pacientes con esta condición.

    Tratamiento con potencial

    Por otra parte cabe resaltar que los medicamentos contra el cáncer existentes y emergentes podrían reutilizarse como terapias que se probarán en ensayos clínicos para personas con riesgo genético de enfermedad de Alzheimer, según un nuevo estudio publicado en Science Advances. 

    La investigación que combina el análisis de las alteraciones de las proteínas cerebrales en estos individuos, así como los experimentos de laboratorio en modelos animales y cultivos celulares, podrían ayudar a los científicos a identificar medicamentos existentes para probar su potencial como intervenciones para el Alzheimer más rápidamente.

    Los hallazgos representan los esfuerzos de los investigadores del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), parte de los Institutos Nacionales de Salud y equipos apoyados por NIA en la Universidad de California, San Francisco; Universidad Rush, Chicago; y la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, Ciudad de Nueva York.

    Los científicos identificaron cambios en las proteínas cerebrales relacionados con la variante de riesgo genético APOE4 en participantes jóvenes del estudio post mortem (la edad promedio al momento de la muerte fue de 39 años) y compararon estos cambios con los de los cerebros autópsidos de personas con y sin alzheimer.

    Los investigadores probaron si los medicamentos experimentales o aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos existentes para otras enfermedades actúan sobre algunas de estas proteínas. Sus hallazgos muestran que un fármaco experimental para el cáncer de hígado y Dasatinib, aprobado para la leucemia mieloide crónica, actúa sobre algunas de estas proteínas relacionadas con la enfermedad de alzheimer, lo que sugiere que podrían ser terapias potenciales para la enfermedad de Alzheimer. 

    Los fármacos también redujeron la neuroinflamación, la secreción de amiloide y la fosforilación de tau en experimentos de cultivo celular, lo que subraya su potencial como candidatos para ser probados en ensayos clínicos de alzheimer.

    Estos hallazgos se suman a la evidencia de otro estudio reciente que muestra el valor de este tipo de enfoque basado en datos para la investigación de reutilización de medicamentos. Los próximos pasos podrían incluir probar estos medicamentos en ensayos clínicos. Para aquellos que ya han sido aprobados por la FDA o cuya seguridad ya se ha probado en otros ensayos, el plazo para las pruebas podría reducirse.

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