Estudio demostró que un tratamiento experimental logró controlar la enfermedad en el 35% de gatos domésticos con carcinoma de células escamosas, uno de los cánceres más agresivos en felinos.
El Centro Oncológico Integral Familiar Helen Diller de la Universidad de California en San Francisco lideró esta investigación revolucionaria, enfocándose en el carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello (HNSCC), que afecta las células que cubren la boca, faringe y laringe.
Este tipo de cáncer representa el sexto más frecuente globalmente, con cerca de 900,000 nuevos diagnósticos anuales y medio millón de muertes. En España, supone aproximadamente el 5% de los casos de cáncer detectados cada año.
Los investigadores utilizaron un medicamento originalmente diseñado para tratar cánceres humanos, siendo el primero capaz de dirigirse específicamente al factor de transcripción STAT3, presente en la mayoría de tumores sólidos y líquidos.
"El análisis de los tejidos previos al tratamiento sugiere que la expresión de genes involucrados en el sistema inmunitario está asociada con una respuesta clínica al fármaco", explica Jennifer Grandis, investigadora especializada en alteraciones genéticas del tracto aerodigestivo superior.
De los 20 gatos incluidos en el estudio, 7 mostraron respuesta parcial o lograron mantener la enfermedad estable. Entre estos felinos, la supervivencia media tras el tratamiento fue de 161 días, superando significativamente las expectativas iniciales de 6-8 semanas.
El caso más destacado fue Jak, un gato negro de pelo corto de 9 años, que vivió más de ocho meses tras su diagnóstico inicial. "Durante ese tiempo, mi hijo terminó la universidad y mi hija su programa de maestría. Jak pudo pasar una Navidad más con nosotros", relata su dueña, Tina Thomas.
Los investigadores destacan que los gatos con cáncer representan un modelo mucho más cercano a la realidad humana que los ratones de laboratorio.
"Los gatos que desarrollan cáncer oral representan mucho más de cerca la heterogeneidad observada en el HNSCC humano. Los ratones de laboratorio están limitados por la homogeneidad genética y se mantienen en ambientes artificiales", concluye Grandis.
El análisis de tumores y muestras sanguíneas reveló que el compuesto actúa de dos formas simultáneas:
Bloquea la actividad del factor STAT3
Aumenta los niveles de PD-1, una proteína que activa la respuesta inmune contra el cáncer
"El aumento en los niveles de PD-1 indica que el sistema inmunitario ha sido activado por el medicamento en los gatos que respondieron", indica Daniel Johnson, co-líder de la investigación.
Actualmente, el equipo colabora con una empresa de biotecnología para avanzar en el desarrollo del compuesto, tanto para ensayos clínicos en mascotas como en personas.