Un equipo de investigadores desarrolla una inmunoterapia capaz de proteger frente a múltiples alérgenos de frutas, frutos secos y pólenes con una única terapia basada en ARN mensajero.

Quien es alérgico al melocotón tiene muchas probabilidades de serlo también a los frutos secos, las legumbres o ciertos pólenes, aunque nunca haya tenido contacto directo con ellos. La causa es que las proteínas responsables de estas alergias comparten una estructura muy similar entre distintas especies vegetales.
Este fenómeno, conocido como reactividad cruzada, está en la base del síndrome nsLTP, una de las formas más frecuentes de alergia alimentaria en el sur de Europa, con hasta 40 alérgenos homólogos distribuidos en múltiples alimentos y pólenes.
Hasta ahora, el tratamiento para estos pacientes se limita a evitar todos los alimentos implicados o a someterse a una inmunoterapia clásica, un proceso largo, con riesgo de reacciones adversas y alta tasa de abandono.
Para superar estas limitaciones, investigadores de la Universidad Técnica de Dinamarca, la Universidad Complutense de Madrid, el IBIMA-Plataforma BIONAND de Málaga y los hospitales Vall d'Hebron y Clínic de Barcelona diseñaron un alérgeno consenso.
Se trata de una proteína artificial que no existe en la naturaleza, pero que concentra los elementos inmunológicos comunes a toda la familia de alérgenos responsables de la reactividad cruzada.
Con una sola molécula, es posible entrenar al sistema inmunitario para que reconozca y bloquee a todos sus equivalentes naturales.
Esta proteína se administra mediante tecnología de ARNm, el mismo mecanismo empleado en las vacunas anticovid.
En lugar de inyectar la proteína directamente, se introduce la información genética para que las propias células del paciente la fabriquen de forma controlada. Así, el organismo aprende a neutralizar el alérgeno sin sufrir una reacción alérgica, generando en cambio una respuesta inmunitaria protectora.
Los experimentos en animales mostraron que el tratamiento generó anticuerpos capaces de bloquear alérgenos de múltiples fuentes, con resultados superiores a los de la inmunoterapia clásica y sin reacciones adversas durante la inmunización.
Los investigadores señalan que optimizar la formulación y la vía de administración podría ampliar aún más su eficacia, abriendo la puerta a nuevas terapias para otras alergias complejas.
El avance, publicado en Nature Communications, podría beneficiar a más de siete millones de europeos.