Broncodilatadores no controlarían los síntomas respiratorios del EPOC en fumadores activos

El tratamiento con broncodilatadores que se estaba usando en pacientes con EPOC y antecedentes de tabaquismo, no funciona.

Alexander Triana Yanquén

    Broncodilatadores no controlarían los síntomas respiratorios del EPOC en fumadores activos

    El tabaquismo es la principal causa de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). En el mundo, más de 1.300 millones de personas fuman y 384 millones de personas tienen EPOC, según datos de organizaciones como OMS. 

    Investigadores estadounidenses publicaron un estudio en The New England Journal Of Medicine, en el que revelan que el tratamiento con broncodilatadores duales (inhaladores de larga duración que relajan las vías respiratorias y facilitan la respiración), no ayuda a las personas que no tienen enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), pero que sí tienen síntomas respiratorios y antecedentes de tabaquismo.

    MeiLan K. Han, investigadora principal y primera autora, asegura: "Hemos asumido que estos medicamentos funcionaban en pacientes que no cumplen los criterios de función pulmonar de la EPOC, pero nunca lo habíamos comprobado... Ahora sabemos que estos medicamentos existentes no funcionan para estos pacientes". 

    Además, los investigadores consideran que la espirometría debería utilizarse en cualquier paciente que muestre signos de EPOC, obstrucción del flujo aéreo o antecedentes de tabaquismo.

    EPOC y diagnóstico

    Es importante saber que la EPOC se diagnostica clínicamente sobre la base de la limitación persistente del flujo de aire medida por espirometría en personas con antecedentes de tabaquismo que tienen síntomas respiratorios frecuentes. Claro está, un limitante considerable de la espirometría es que los valores que mide reflejan principalmente procesos patológicos en las vías respiratorias grandes, pero cuando se habla de EPOC, esta comienza en las vías respiratorias pequeñas (es decir, las vías respiratorias <2 mm de diámetro). 

    Detalles del estudio, la muestra poblacional

    Durante doce semanas 535 adultos que tenían síntomas de EPOC, utilizaron un inhalador dos veces al día. Este dispositivo contenía medicación o placebo que se le suministraba a los adultos que participaron del estudio, las edades promedio oscilaban entre los 40 y 80 años de edad. 

    La investigación fue llevada a cabo por etapas, y se dividió por grupos a los participantes, a unos se les dio tratamiento convencional con medicamentos y a otros se les dio placebo. Los investigadores asignaron al azar indacaterol (27,5 µg) más glicopirrolato (15,6 µg) o placebo, considerando si tenían antecedentes de tabaquismo de al menos 10 paquetes-año, síntomas respiratorios definidos por una puntuación de la Prueba de Evaluación de la EPOC de al menos 10, y función pulmonar preservada en la espirometría.

    Cabe mencionar que las puntuaciones de la prueba de evaluación varían de 0 a 40, con puntuaciones más altas que indican peores síntomas. Además, la función pulmonar es la relación del volumen espiratorio forzado en 1 segundo [VEF]1] a la capacidad vital forzada [CVF] =0,70 y CVF =70% del valor previsto después del uso de broncodilatadores

    El resultado inicial de la prueba fue al menos una disminución de 4 puntos (es decir, mejoría) en la puntuación del St. George's Respiratory Questionnaire (SGRQ), en el cual las puntuaciones varían de 0 a 100, con altos registros que indican un peor estado de salud. 

    Al cabo de las 12 semanas sin fracaso del tratamiento, se estableció como un aumento de los síntomas respiratorios inferiores tratados con un broncodilatador inhalado de acción prolongada, glucocorticoides o agente antibiótico.

    Resultados de la investigación

    Los 535 participantes fueron debidamente asignados al azar en grupos. Población modificada por intención de tratar (471 participantes), 128 de 227 participantes (56,4%) en el grupo de tratamiento y 144 de 244 (59,0%) en el grupo placebo tuvieron al menos una disminución de 4 puntos en la puntuación SGRQ, con diferencia, -2,6 puntos porcentuales; intervalo de confianza [IC] del 95%: -11,6 a 6,3; odds ratio ajustado, 0,91; IC del 95%, 0,60 a 1,37; P=0,65). 

    Esto quiere decir que, el 56% (128 de 227) de los participantes que recibieron la medicación observaron mejoras en los síntomas respiratorios, en comparación con el 59% (144 de 244) de los que tomaron el placebo.

    El cambio medio en el porcentaje de VEF previsto fue de 2,48 puntos porcentuales (IC del 95%, 1,49 a 3,47) en el grupo de tratamiento y -0,09 puntos porcentuales (IC del 95%, -1,06 a 0,89) en el grupo de placebo. Asimismo, el cambio medio en la capacidad inspiratoria fue de 0,12 litros (IC del 95%, 0,07 a 0,18) en el grupo de tratamiento y 0,02 litros (IC del 95%, -0,03 a 0,08) en el grupo de placebo. 

    Es importante aclarar que cuatro eventos adversos graves ocurrieron en el grupo de tratamiento, y 11 ocurrieron en el grupo de placebo; ninguno se consideró potencialmente relacionado con el tratamiento o placebo.

    Al final del ensayo, algunos adultos de los grupos de medicación y de placebo observaron ligeras mejoras respiratorias. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas entre quienes recibieron la medicación o el placebo.

    Conclusiones y reflexiones del estudio

    Las implicaciones del estudio son significativas, según los autores. Por un lado, se muestra la importancia de diagnosticar las enfermedades pulmonares mediante espirometría; por el otro, se expone la necesidad de nuevas terapias eficaces para los pacientes sin EPOC: "Por qué no podemos seguir haciendo lo que hemos estado haciendo, que es no hacer espirometrías y limitarnos a tratar a los pacientes con los mismos medicamentos para la EPOC y esperar que vayamos a ver una mejora", asegura Han.

    Espirometría y EPOC

    Por su parte, Antonello Punturieri, director del Programa de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica y Medio Ambiente del NHLBI, comenta que la espirometría debería utilizarse en cualquier paciente que muestre signos de EPOC, obstrucción del flujo aéreo o tenga antecedentes de tabaquismo. Claro está, cabe destacar que las lecturas de espirometría se utilizan durante un tercio de las visitas médicas asociadas con la enfermedad, y aproximadamente la mitad de los pacientes que cumplirían los criterios de EPOC no son diagnosticados.

    Prescott G. Woodruff, investigador principal y autor principal del estudio, afirma: "Dado que la tos y la producción de mucosidad aparecen de forma destacada en estos pacientes, creemos que las terapias dirigidas a la producción de mucosidad en las vías respiratorias pueden ser eficaces", dice.  

    Cuestionamiento al futuro del EPOC

    Es claro que hace falta información sobre la incidencia y controles de la EPOC, por ello algunas de estas terapias ya están en fase de desarrollo, y los datos de otros estudios pueden ofrecer información sobre las causas biológicas del exceso de mucosidad en las vías respiratorias. Esas pistas podrían ayudar a los investigadores a identificar otras terapias.

    La investigación fue apoyada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos y fue presentada en simultáneo con el Congreso Internacional de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS), que se desarrolló en Barcelona el pasado mes de septiembre. 

    Fuente consultada aquí.

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