80 por ciento de las mujeres presentarán miomas uterinos, advierte Dra. Lozada

Uno de los síntomas más frecuentes son los sangrados, son abundantes y prolongados.

Yolimarian Torres Yolimarian Torres

    80 por ciento de las mujeres presentarán miomas uterinos, advierte Dra. Lozada

    La doctora Yolianne Lozada, ginecóloga especializada con preparación y entrenamiento en el manejo de dolor pélvico crónico, indicó un importante porcentaje de estos son benignos, y solo entre el 25 y 30 por ciento de las pacientes tienen síntomas, a pesar de que se presenta en el 70 y 80 por ciento de las mujeres. 

    "Los síntomas que una paciente tenga van a depender de varios factores, principalmente el tamaño y la localización de los miomas y de cuantos miomas tenga", indicó. 

    Recordó que los síntomas ocasionados por los miomas incluyen:

    - Sangrados, abundantes y/o prolongados

    - Dolor pélvico, dolor de menstruación

    - Presión o hinchazón pélvica

    - Aumento en la frecuencia urinaria

    - Estreñimiento

    A la fecha, la especialista indicó que existen tratamientos médicos (con medicamentos) y quirúrgicos (cirugía) para tratar los síntomas de los miomas.

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    Miomas uterinos. Foto: Instagram de la Dra. Yolianne Lozada. @dra.yoliannelozada

    La literatura médica refiere que para iniciar el proceso diagnóstico debe realizarse a través de la ecografía o el análisis de laboratorio. Otros de los exámenes diagnósticos son lo que se realizan por imágenes por resonancia magnética, histeroecografía, histerosalpingografía, histeroscopia. 

    A la fecha, los especialistas indican que no hay un único enfoque recomendable en el tratamiento de los fibromas, sino que existen muchas opciones terapéuticas entre opciones quirúrgicas tradicionales y otros procedimientos menos invasivos.

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    Miomas uterinos dentro del cuerpo de la paciente. Foto: Instagram de la Dra. Yolianne Lozada. @dra.yoliannelozada

    Procedimientos quirúrgicos tradicionales

    Las opciones para los procedimientos quirúrgicos tradicionales incluyen las siguientes:

    • Miomectomía abdominal. Si tienes múltiples fibromas, fibromas muy grandes o fibromas muy profundos, el médico puede utilizar un procedimiento quirúrgico abdominal abierto para extirpar los fibromas.

    • Histerectomía. En esta cirugía, se extirpa el útero. Sigue siendo la única solución permanente comprobada para los fibromas uterinos.

      La histerectomía pone fin a la capacidad de tener hijos. Si también eliges que te extirpen los ovarios, la cirugía genera la menopausia y la pregunta de si tomarás la terapia de reemplazo hormonal. La mayoría de las mujeres con fibromas uterinos pueden elegir conservar los ovarios.

    Procedimiento no invasivo

    La cirugía de ecografía focalizada guiada por resonancia magnética (IRM) consiste en lo siguiente:

    • Una opción de tratamiento no invasiva para los fibromas uterinos que conserva el útero que no requiere incisión y se realiza de forma ambulatoria.

    • Se realiza mientras estás dentro de un escáner de resonancia magnética equipado con un transductor de ecografía de alta energía para el tratamiento. Las imágenes le dan al médico la ubicación precisa de los fibromas uterinos. Cuando se localiza el fibroma, el transductor de ecografía enfoca las ondas de sonido (sonificaciones) en el fibroma para calentar y destruir pequeñas áreas de tejido fibroso.

    • Tecnología más novedosa, por lo que los investigadores están aprendiendo más acerca de la seguridad y eficacia a largo plazo. Sin embargo, hasta ahora los datos recolectados muestran que la cirugía de ecografía focalizada para los fibromas uterinos es segura y eficaz.

    Procedimientos mínimamente invasivos

    Ciertos procedimientos pueden destruir los fibromas uterinos sin necesidad de extirparlos mediante cirugía. Por ejemplo:

    • Embolización arterial uterina. Se inyectan pequeñas partículas (agentes embólicos) en las arterias que abastecen el útero, que cortan el flujo sanguíneo a los fibromas, lo que hace que estos se encojan y mueran.

      Esta técnica puede ser eficaz para reducir el tamaño de los fibromas y aliviar los síntomas que causan. Se pueden presentar complicaciones si el suministro de sangre a los ovarios u otros órganos está comprometido. Sin embargo, las investigaciones muestran que las complicaciones son similares a los tratamientos quirúrgicos con fibromas y que el riesgo de transfusión se reduce sustancialmente.

    • Ablación por radiofrecuencia. En este procedimiento, la energía de radiofrecuencia destruye los fibromas uterinos y encoge los vasos sanguíneos que los alimentan. Esto se puede hacer durante un procedimiento laparoscópico o transcervical. Un procedimiento similar llamado criomiólisis congela los fibromas.

    • Con la ablación laparoscópica por radiofrecuencia (Acessa), también llamada Lap-RFA, el médico hace dos pequeñas incisiones en el abdomen para insertar un instrumento de visión delgado (laparoscopio) con una cámara en la punta. Gracias a la cámara laparoscópica y una herramienta de ecografía laparoscópica, el médico localiza los fibromas que se van a tratar.

      Después de localizar un fibroma, el médico utiliza un dispositivo especializado para colocar varias agujas pequeñas dentro del fibroma. Las agujas calientan el tejido fibroso y lo destruyen. El fibroma destruido cambia inmediatamente de consistencia, por ejemplo, de ser duro como una pelota de golf a suave como un malvavisco. Durante los siguientes 3 a 12 meses, el fibroma continúa encogiéndose, y los síntomas mejoran.

      Debido a que no se corta el tejido uterino, los médicos consideran que el Lap-RFA es una alternativa menos invasiva que la histerectomía y la miomectomía. La mayoría de las mujeres que se someten al procedimiento regresan a sus actividades regulares después de 5 a 7 días de recuperación.

      El enfoque transcervical, o a través del cuello uterino, de la ablación por radiofrecuencia (Sonata) también utiliza la guía por ecografía para localizar los fibromas.

    • Miomectomía robótica o laparoscópica. En una miomectomía, el cirujano extirpa los fibromas y deja el útero en su lugar.

      Si los fibromas son pocos, tú y el médico pueden optar por un procedimiento laparoscópico o robótico, que utiliza instrumentos delgados insertados a través de pequeñas incisiones en el abdomen para extraer los fibromas del útero.

      Los fibromas más grandes se pueden extirpar a través de incisiones más pequeñas al romperlos en pedazos (fragmentación), lo cual se puede hacer dentro de una bolsa quirúrgica, o extendiendo una incisión para extirpar los fibromas.

      El médico observa el área abdominal en un monitor con una pequeña cámara conectada a uno de los instrumentos. La miomectomía robótica le da al cirujano una vista amplificada en 3D de tu útero, lo que le ofrece más precisión, flexibilidad y destreza de lo que es posible con otras técnicas.

    • Miomectomía histeroscópica. Este procedimiento puede ser una opción si los fibromas están contenidos dentro del útero (submucosos). El cirujano accede y extrae los fibromas mediante instrumentos insertados a través de la vagina y el cuello uterino hasta el útero.

    • Ablación endometrial. Este tratamiento, realizado con un instrumento especializado que se inserta en el útero, utiliza calor, energía de microondas, agua caliente o corriente eléctrica para destruir el revestimiento del útero, ya sea para terminar la menstruación o para reducir el flujo menstrual.

      Normalmente, la ablación endometrial es eficaz para detener el sangrado anormal. Los fibromas submucosos se pueden extirpar en el momento de la histeroscopia para la ablación endometrial, pero esto no afecta a los fibromas fuera del revestimiento interior del útero.

      Es poco probable que las mujeres queden embarazadas después de la ablación endometrial, pero se necesita un método anticonceptivo para evitar que el embarazo se desarrolle en una trompa de Falopio (embarazo ectópico).

    Con cualquier procedimiento que no extirpe el útero, existe el riesgo de que nuevos fibromas puedan crecer y causar síntomas, refieren los especialistas. 

    Fuente consultada aquí



    Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad de Los Andes, Táchira, Venezuela. Locutora Certificada por la Universidad Central de Venezuela. Redactora de Medicina y Salud Pública.

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