Guías sobre el manejo de la obesidad: enfoque holístico, apoyo a largo plazo y atención sin prejuicios

El abordaje debe considerar factores biológicos, psicológicos y sociales, combinando cambios en el estilo de vida con apoyo psicológico, farmacoterapia y, en casos seleccionados, cirugía bariátrica, según las necesidades de cada paciente.

Katherine Ardila

    Guías sobre el manejo de la obesidad: enfoque holístico, apoyo a largo plazo y atención sin prejuicios

    (Resumen basado en la Guía de práctica clínica de Obesity Canada y la Asociación Canadiense de Médicos y Cirujanos Bariátricos, publicado en Medscape)

    La obesidad es reconocida oficialmente como una enfermedad crónica compleja, y su manejo clínico requiere un enfoque tan estructurado y compasivo como el de cualquier otra condición a largo plazo. 

    Las nuevas directrices canadienses establecen un paradigma centrado en el paciente, estructurado en cinco pasos fundamentales, que busca alejarse del estigma y ofrecer un tratamiento personalizado y efectivo.

    Paso 1: reconocimiento y permiso 

    El primer paso exige un cambio esencial de perspectiva por parte del profesional de la salud. "Los proveedores de atención primaria deben reconocer y tratar la obesidad como una enfermedad crónica, causada por una acumulación anormal o excesiva de grasa corporal (adiposidad), que perjudica la salud". 

    Para evitar el sesgo de peso, los profesionales deben ser conscientes de sus propios prejuicios. Deben, además, "pedirle permiso al paciente para hablar sobre la obesidad y, si este lo permite, se puede iniciar una conversación sobre el tratamiento", respetando así la autonomía y disposición del individuo.

    Paso 2: evaluación holística

    La evaluación debe ser exhaustiva y comprender al individuo en su totalidad. "Los médicos de atención primaria deben promover un enfoque holístico de la salud, centrado en los comportamientos de salud de todos los pacientes, y abordar las causas fundamentales del aumento de peso con cuidado". 

    Esto implica medir IMC y circunferencia de cintura, pero también investigar una amplia gama de factores causales: biológicos (genética, medicamentos obesogénicos), psicológicos (estado de ánimo, trastorno por atracones), sociales y ambientales. "Se recomienda obtener una historia clínica completa para identificar las causas fundamentales del aumento de peso, así como las barreras físicas, mentales y psicosociales".

    Paso 3: plan de tratamiento individualizado

    El plan de atención debe ser personalizado y combinar distintas estrategias. "Los adultos que viven con obesidad deben recibir planes de atención individualizados que aborden las causas profundas de la obesidad y que brinden apoyo para el cambio de comportamiento (por ejemplo, nutrición, actividad física) y terapias complementarias, que pueden incluir intervenciones psicológicas, farmacológicas y quirúrgicas".

    Nutrición y actividad física: pilares fundamentales

    La terapia nutricional médica, idealmente con un dietista, es clave para mejorar parámetros de salud. La actividad física regular, incluso sin una gran pérdida de peso, ofrece beneficios significativos. 

    "La actividad física aeróbica (30 a 60 minutos de intensidad moderada a vigorosa la mayoría de los días de la semana) se puede considerar para adultos que quieran... lograr una reducción de la grasa visceral abdominal y de la grasa ectópica, como la grasa del hígado y del corazón, incluso en ausencia de pérdida de peso".

    Salud mental y apoyo psicológico: un vínculo inseparable

    La guía enfatiza la intrincada relación entre la obesidad y la salud mental. Recomienda monitorear el peso en pacientes bajo medicación psiquiátrica y elegir fármacos considerando su impacto metabólico. 

    Para el manejo conductual, "las intervenciones psicológicas multicomponentes (que combinan modificación de la conducta, terapia cognitiva y estrategias basadas en valores) deben incorporarse en los planes de atención para la pérdida de peso y la mejora del estado de salud y la calidad de vida".

    Farmacoterapia y cirugía: herramientas especializadas

    La medicación (como liraglutida o naltrexona-bupropión) está indicada en adultos con IMC =30, o =27 con complicaciones, como complemento a los cambios en el estilo de vida. La cirugía bariátrica es una opción poderosa para casos específicos. 

    "La cirugía bariátrica se puede considerar para personas con un IMC =40 kg/m2 o un IMC =35 kg/m2 con al menos una enfermedad relacionada con la adiposidad para: reducir la mortalidad general a largo plazo [e] inducir una pérdida de peso a largo plazo significativamente mejor en comparación con el tratamiento médico solo".

    Salud y calidad de vida por sobre el peso

    El principio rector de estas guías es un enfoque compasivo y libre de estigma, donde el éxito se mide por la mejora en la salud, la función y la calidad de vida, y no únicamente por un número en la balanza. 

    El camino propuesto es de acompañamiento a largo plazo, reconociendo la complejidad de la obesidad y empoderando a los pacientes dentro de su propio contexto vital.



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