Puerto Rico transformó su realidad en trasplante hepático en los últimos 14 años, consolidando un programa local que ya suma 516 trasplantes de hígado, cerca de 3.000 renales y 200 pancreáticos, posicionándose entre los líderes de EE.UU.

Durante décadas, los pacientes puertorriqueños con enfermedad hepática terminal enfrentaron una realidad desgarradora. Quienes contaban con recursos económicos y redes de apoyo sólidas podían emigrar a Estados Unidos en busca de un trasplante que les ofreciera una segunda oportunidad.
La gran mayoría, sin embargo, aquellos que no tenían los medios ni las conexiones, fallecían en la isla sin siquiera tener la oportunidad de ser evaluados por un especialista.
Ese panorama que durante años pareció inmutable, comenzó a transformarse hace exactamente catorce años, cuando un grupo de médicos visionarios, apoyados por una administración hospitalaria comprometida y una red de donantes generosos, lograron lo que muchos consideraban imposible: el primer trasplante de hígado realizado con éxito en Puerto Rico. Desde entonces, el programa no ha detenido su marcha ascendente.
Hoy suma 516 cirugías hepáticas, cerca de 3.000 renales y 200 pancreáticas. Cifras que colocan a Puerto Rico entre los líderes de EE.UU., pese a recursos limitados.
En un evento en el hospital Auxilio Mutuo, pionero en el programa, médicos, pacientes y aliados conmemoraron el hito. Historias humanas y datos duros mostraron un sueño hecho realidad.
La Dra. Nilka de Jesús, nefróloga pediátrica y parte fundamental del equipo, expresó con emoción el sentir colectivo del grupo de especialistas que ha hecho posible esto: "Cada vez que vemos a nuestros pacientes después de haberse trasplantado aquí en nuestro centro, nos llenamos de alegría y entusiasmo porque el futuro tiene que seguir estableciendo que crezcamos, que innovemos y que continuemos proveyendo los servicios de salud" , afirmó.
"Así que solo hemos mejorado estos 14 años. Hemos aprendido a trabajar con estos recursos. Tenemos unos resultados que compiten, que no solo son mejores que los que se hacen a nivel nacional, sino a nivel internacional. Vamos a continuar haciendo esto en Puerto Rico", aseguró.
De hecho, el doctor Pedro Hernández Rivera, director quirúrgico del Centro de Trasplante del HAM, reveló que "la sobrevivencia anual de los pacientes trasplantados excede el 94.8% lo que significa un 2% por encima del estimado en Estados Unidos, que es de un 92%".
Detrás de cada trasplante exitoso existe una historia de dolor transformado en esperanza. El Dr. Iván Antúnez, gastroenterólogo del programa de trasplante del Hospital Auxilio Mutuo, fue enfático al reconocer el pilar fundamental que sostiene la totalidad del esfuerzo médico y administrativo.
"Para que se dé un trasplante, requiere que haya donación. La mayoría de los 500 pacientes trasplantados de nosotros son de órganos locales. Pacientes de familias que en su peor momento, cuando perdieron a ese ser querido, lo entregaron para salvar más vidas" , señaló.
Este reconocimiento a las familias donantes, aquellas que en el instante más devastador de su existencia eligen pensar en otros, constituye un recordatorio necesario de que la medicina no opera en el vacío, sino que se sustenta en actos de generosidad ciudadana que merecen ser honrados y visibilizados.
Entre los rostros que atestiguan el éxito del programa, destaca el de Marta Luciano Rivera, una mujer envejeciente que padecía de enfermedad hepática en la isla.
"Tengo 75 años y llevo el hígado de una niña de 22 años. Una niña que mientras yo viva, ella vivirá en mí. Mientras yo viva, esos padres pueden estar seguros que su órgano está bien cuidado. Me dieron otra oportunidad de vida para servir, para traerle a otros lo que me dieron a mí" , expresó en una reciente conferencia de prensa.
"Para mí, que un año después de este trasplante mi hija también falleció; yo sé lo que significa perder un ser querido. Y por eso aprecio tanto mi hígado".
Para cerrar, reflexionó sobre su propósito: "Me dieron esta oportunidad y un día me pregunté, ¿para qué? No por qué. ¿Para qué? Para servir, para ayudar a otros. Y eso fue lo que me dieron a mí, una oportunidad más de vida para ayudar a otros", puntualizó.
Asimismo, el paciente 500, José A. Colón, también asistió a la conferencia para agradecer al equipo con humildad. "Mi nombre es José Colón, paciente número 500. Y primero que nada, le doy gracias a Dios que ha hecho que todo esto sea posible. A ustedes también les doy gracias al Centro, a los médicos, a las enfermeras, son excelentes. De primera calidad y trabajan con un amor y un calor humano que la verdad lo aprecio un montón", dijo emocionado.
Al donante anónimo, le dirige unas palabras: "Darle las gracias a esta persona que fue donante, que me dio una segunda oportunidad en su vida. Y lamentando la pérdida de su ser querido".
Por otro lado, y lejos de conformarse con las cifras alcanzadas, el equipo que lidera el programa de trasplante hepático mira hacia adelante con metas aún más exigentes. La experiencia acumulada durante catorce años de trabajo ininterrumpido, los protocolos refinados y la eficiencia operacional alcanzada permiten proyectar un crecimiento acelerado para los próximos años.
La Dra. Nilka de Jesús compartió: "Dirigimos 500 trasplantes de hígado que se han hecho en 500 pacientes. Al día de hoy hemos hecho 516. Nosotros apostamos por 500 más, pero en un periodo de tiempo más corto" , anunció con la convicción de quien ha demostrado capacidad para cumplir promesas que otros consideraban inalcanzables.
El análisis de las causas que conducen a los pacientes a requerir un trasplante revela una tendencia epidemiológica que merece atención prioritaria. El Dr. Iván Antúnez identificó el factor de riesgo predominante en la población puertorriqueña. "La causa más común es la que se conoce como hígado graso y es parte del síndrome metabólico. Esto es secundario a pacientes con sobrepeso" , explicó.
Esta advertencia es de relevancia en el contexto de una isla donde las tasas de obesidad y sobrepeso continúan en ascenso. El mensaje de los especialistas, como siempre, es la prevención, el manejo adecuado del peso y el control de las condiciones metabólicas, pues constituyen la primera y más efectiva línea de defensa contra la enfermedad hepática terminal.
Con 516 trasplantes realizados, el Hospital Auxilio Mutuo no solo celebra un hito numérico. Celebra la consolidación de un programa que ha devuelto la esperanza a cientos de familias, la profesionalización de un equipo médico que compite con los mejores centros internacionales y, sobre todo, la certeza de que en Puerto Rico también es posible desafiar el destino. Los próximos 500 pacientes ya están en el horizonte.