Hepatitis A desencadena una Hepatitis Autoinmune en paciente puertorriqueña

Una de las mejores maneras de protegerse contra la hepatitis A es practicando buena higiene, lavando las manos con frecuencia o vacunándose.

Belinda Z. Burgos González

    Hepatitis A desencadena una Hepatitis Autoinmune en paciente puertorriqueña

    Aunque el virus de la hepatitis A es una enfermedad controlada en Puerto Rico debido a la vacunación a temprana edad que reciben todos los nacidos en la isla, este demuestra que si no se identifica a tiempo cuando infecta a un huésped humano, puede desembocar en serios panoramas clínicos.

    La hepatitis A es una infección del hígado sumamente contagiosa causada por el virus de la hepatitis A, que causa inflamación y afecta al funcionamiento del hígado. Se puede adquirir por ingerir alimentos o agua contaminados, o por contacto directo con personas u objetos infectados. Los casos leves de hepatitis A no necesitan tratamiento y la mayoría de las personas infectadas se recuperan por completo sin daños permanentes en el hígado.

    Una de las mejores maneras de protegerse contra la hepatitis A es practicando buena higiene, lavando las manos con frecuencia o vacunándose. 

    Dra. Yesenia Marte del Departamento de Medicina de Familia del Mayagüez Medical Center (MMC).

    Este virus en esta paciente provocó niveles inusuales y develó la existencia de otra enfermedad autoinmune, reveló a Medicina y Salud Pública (MSP)  la Dra. Yesenia Marte del Departamento de Medicina de Familia del Mayagüez Medical Center (MMC).

    "Paciente de 58 años de edad que arribó a la sala de emergencias con síntomas de dolor articular y fiebre y con ictericia que había experimentado por una semana. Los niveles de bilirrubina y las enzimas del hígado de esta paciente estaban elevadas y se encontraba en un proceso anoréxico al no tolerar la comida", sostuvo.

    "Al recibirla en sala de emergencias sospechamos que podía ser una hepatitis, pero era todo raro porque ella no tenía dolor abdominal, no tenía náuseas. La paciente sí había arrojado positivo al virus del micoplasma (neumonía atípica)", añadió. 

    Luego de que el equipo médico confirmara la existencia de la hepatitis A, comenzaron a sospechar de una malignidad adicional pues los niveles de proteína en sangre no concordaban con tan solo la existencia de un patógeno infeccioso.

    "Lo raro de este caso es que aunque la paciente tenía Hepatitis A, pero los niveles de globulina sérica (niveles de proteína en sangre) y los niveles altos de la bilirrubina no correlacionaban con lo que es la infección de Hepatitis A porque no elevan tanto este tipo de niveles", expuso.

    Precisamente la indagación de estos médicos reveló lo que sospechaban, pero tratándose de un escenario clínico poco registrado en literatura científica, según la Dra. Marte.

    "Una prueba de anticuerpos nos confirma que esta paciente tenía una Hepatitis Autoinmune. Se han descrito varios casos donde se estipula que la Hepatitis A es un detonante de la Hepatitis Autoinmune. Esto fue muy interesante porque al darnos cuenta de este escenario a tiempo, la paciente no experimentó una hepatitis fulminante o una cirrosis", aseguró. 

    "En la literatura el porcentaje de este caso es bien bajo", enfatizó.

    La hepatitis autoinmunitaria es la inflamación del hígado y se produce cuando el sistema inmunitario del cuerpo ataca las células hepáticas. No tiene una clara etiología, pero se conoce que los factores genéticos y ambientales con el tiempo pueden provocar la afección.

    Un trasplante de hígado puede ser una opción cuando los pacientes no responden a los tratamientos convencionales.

    "Como médico, es bien importante promover la vacunación, como la que hay para hepatitis A. Si nos protegemos de esta enfermedad nos protegemos de otras condiciones como lo fue esta hepatitis autoinmune y este tipo de diagnóstico puede estar entre nuestros diferenciales", concluyó.

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