Vaping y cigarrillos electrónicos: la peligrosa tendencia que pone en riesgo la salud de los jóvenes

Investigadores aseguran que la exposición a líquidos saborizantes, utilizados en los vapeadores, dañan las células endoteliales y son tan adictivos como el tabaco.

Pedro Felipe Cuellar

    Vaping y cigarrillos electrónicos: la peligrosa tendencia que pone en riesgo la salud de los jóvenes

    Los cigarrillos electrónicos se promocionan con el argumento de ser menos nocivos para la salud de los consumidores, además de vender la idea de ser un tratamiento para personas que quieren dejar de fumar, pero estos no solo son tan adictivos como el tabaco, sino que cada vez están enganchando a más adolescentes al hábito de fumar.



    "Cada vez recibo en mi consultorio, más jóvenes con edades entre  16 a 24 años que usan este producto y tienen un índice de nicotina en el cuerpo equivalente al consumo de más de 20 cigarrillos al día", explica la cardióloga Jacqueline Scholz, que dirige el Ambulatorio del Tratamiento del Tabaquismo del Instituto del Corazón de Sao Paulo.



    Estos productos "van dirigidos con frecuencia a niños y adolescentes en las promociones de las industrias tabacaleras e industrias conexas que los fabrican, mediante miles de aromas atractivos y afirmaciones engañosas", afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su último informe publicado en 2021.



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    Según datos de la OMS, cada año, más de 8 millones de personas fallecen a causa del tabaco, de esta cifra más de 7 millones de estas se deben al consumo directo de tabaco, y 1,2 millones, como fumadores pasivos o por exposición a humo ajeno. 



    La OMS, crea las medidas «MPOWER» que han demostrado que salvan vidas y reducen los costos derivados del gasto sanitario evitado; aun así, muchos países que han progresado en la lucha contra el tabaco, la comercialización de nuevos productos con nicotina ha ganado terreno en muchos lugares, sobre todo entre los jóvenes que han empezado a consumir cigarrillos electrónicos y otros productos de tabaco. 



    Los seis puntos que componen MPOWER son:



    1-. Vigilar el consumo de tabaco y las medidas de prevención;



    2-. Proteger a la población del humo de tabaco;



    3-. Ofrecer ayuda para el abandono del tabaco;



    4-. Advertir de los peligros del tabaco;



    5-. Hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio;



    6-. Aumentar los impuestos al tabaco.



    Investigadores de las facultades de Medicina de las universidades norteamericanas de Arizona, Illinois y Stanford, han descubierto que la exposición a los líquidos con sabor que se utilizan en los vapeadores daña las células endoteliales.



    Estas son la capa delgada de células que recubren la superficie interior de los vasos sanguíneos y juegan un papel importante en el corazón y la salud cardiovascular.



    Los autores se plantearon que si bien los efectos perjudiciales del tabaquismo convencional en la enfermedad cardiovascular están bien documentados, existe poca evidencia científica sobre la toxicidad y los efectos en la salud de los cigarrillos electrónicos.



    "Tradicionalmente, los cigarrillos electrónicos se consideraban una forma segura de dejar de fumar", señala Won Hee Lee, profesora asistente en el Departamento de Ciencias Médicas Básicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Arizona y coautora principal del estudio-. Su investigación pone en duda esa idea. "A pesar del rápido aumento de su popularidad, los efectos cardiovasculares de los aromas químicos en los cigarrillos electrónicos han sido en gran parte inexplorados. Utilizando un enfoque novedoso de la investigación con células madre, descubrimos los efectos dañinos de estos aromas y los riesgos cardiovasculares potenciales que los usuarios pueden enfrentar", asegura.



    ¿Lobo con piel de cordero?



    No hay suficientes, estudios científicos, que pueden respaldar todos los temas que establecen las publicidades, con este tipo de productos, para estar enfocados en ganar nuevos usuarios, que prácticamente ignora el sesgo terapéutico. 



    "Varios países, como el propio Reino Unido, aceptaron este argumento y lanzaron los cigarrillos electrónicos. Lo que sucedió en estos lugares fue un aumento en la prevalencia de fumadores", señala la cardióloga Jacqueline Scholz, que dirige el Ambulatorio del Tratamiento del Tabaquismo del Instituto del Corazón de Sao Paulo.



    Para la médico, no tiene sentido ver el cigarrillo electrónico como un tratamiento médico y dejarlo solo en manos de las personas, para que ellas decidan cuándo y cómo usarlo. "Si el propósito de este producto fuera realmente terapéutico, no se podría vender en ningún lado, como se vende ahora".



    "Tendría que ser recetado después de una evaluación médica, en la que el profesional concluiría que el paciente no puede dejar de fumar con los otros métodos que tenemos para ofrecer. A partir de ahí, se podría indicar la dosificación y el uso correcto de esta sustancia"



    Ingredientes nocivos



    El propilenglicol funciona como una especie de vehículo, capaz de diluir y transportar la nicotina por nuestro organismo.



    La nicotina, por su parte, es una sustancia psicoactiva que se encuentra originalmente en el tabaco, lo que provoca una dependencia muy fuerte.



    Durante el uso de los cigarrillos electrónicos, se inhala por la boca, pasa por los pulmones, cae al torrente sanguíneo y acaba en el cerebro, donde provoca una sensación momentánea de bienestar.



    Por último, están las sustancias aromáticas, que imitan los más diversos olores, desde la menta hasta las natillas.



    ¿Generan dependencia?



    La doctora asegura que, al recibir en el consultorio a un nuevo paciente que consume estos dispositivos, siempre le realiza un examen rápido de orina, que mide la cantidad de nicotina que tiene el individuo en el organismo.



    "Es muy común que los pacientes jóvenes, de 16 a 24 años, tengan un nivel de nicotina equivalente a fumar más de 20 cigarrillos convencionales al día", calcula.



    Además de ser adictiva, la nicotina también tiene efectos sobre órganos importantes como el corazón y los pulmones.



    "La nicotina no es una sustancia inocua. Aumenta el ritmo cardíaco, altera la presión arterial y puede dañar el endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos", concluye.



    Fuente consultada aquí



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