Dr. Marrero: "Formamos nuevos ortopedas para trabajar con amor y empatía"

Con 30 años en la práctica, resalta su especial interés en la cirugía de columna, especialmente en corrección de escoliosis en adolescentes, una condición que generalmente se presenta durante el período de crecimiento antes de la pubertad.

Marcela Moreno Wilches

    Dr. Marrero: Formamos nuevos ortopedas para trabajar con amor y empatía

    En entrevista exclusiva con la Revista Medicina y Salud Pública (MSP) el Dr. Pablo V. Marrero Ortiz, ortopeda pediátrico, destacó su trayectoria en la medicina de Puerto Rico y como su amor por los niños lo llevaron a elegir la especialidad que hoy en día práctica.

    Siempre apasionado por la medicina y por la cirugía, inició sus estudios y cuando realizó la rotación por el campo de ortopedia se enamoró de la que ha sido su especialidad por largos años, cautivado por los equipos que se utilizan y por la posibilidad de volver a encaminar a un paciente físicamente, especialmente en la población pediátrica, no lo dudó e inició su formación.

    “Yo tenía un abuelo que decía siempre, que yo iba a ser médico para curarlo”, recordó el Dr. Marrero

    El Dr. Marrero estudió en el Sistema de Educación Pública de Puerto Rico, luego ingresó a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras donde obtuvo su bachillerato en biología y posterior a ello, ingresó al Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico para alcanzar su grado en medicina, así mismo, su residencia en ortopedia la hizo en el Centro Médico de Puerto Rico y para su sub especialidad en Ortopedia se transfirió a Tampa Florida, en Estados Unidos donde alcanzó su título como ortopeda pediatra.  

    Con 30 años en la práctica de la ortopedia pediátrica, resalta su especial interés en la cirugía de columna, especialmente en corrección de escoliosis en adolescentes, una condición que generalmente se presenta durante el período de crecimiento antes de la pubertad y que, aunque en la mayoría de los casos es leve, si su estadio es grave puede ser incapacitante y dolorosa.

    El especialista es consciente de que estas cirugías son altamente peligrosas, por lo que agradece tener un angelito siempre con él y mantener alejadas estas dificultades a lo largo de su carrera.

    “No he tenido una complicación o no he visto a mis pacientes presentar problemas de cordón o parálisis, que es una de las posibles dificultades que se pueden presentar en la cirugía, esto gracias a Dios, pero si he tenido colegas, donde yo les he asistido para tratar de salir de esa situación y es realmente un momento difícil, que le quita el sueño a cualquiera”, expresó el ortopeda.

    La escoliosis juvenil se da en pacientes jóvenes, entre los 10 y los 15 años, donde no se puede realizar la cirugía tradicional y donde hoy en día uno de los mejores instrumentos son las varillas de crecimiento magnético, MAGEC, pero son un método sumamente caro y difícil de conseguir, por lo que el Dr. Marrero espera que pronto se mejore este aspecto para poder ayudar a más pacientes con estas deformidades visibles, por ser una enfermedad que avanza rápidamente, y que requiere que se atienda lo más temprano posible. 

      

    Esta condición caracterizada por una deformidad visible que avanza rápidamente, se presenta en un 80% en la adolescencia y en un 20% en edades más tempranas y, aunque no tiene cura y es mayormente hereditaria, sí se puede tratar para brindar a niños y jóvenes una mejor calidad de vida.

    Otras condiciones comunes de consulta en Puerto Rico son por casos de pie corino, parálisis cerebral, dislocación de cadera, deformidades de las extremidades y con mayor incidencia por fracturas en niños de todas las extremidades.

    El Dr. Marrero es además catedrático en la Escuela de Medicina donde se dedica a la educación de nuevos residentes, y en la comunidad presidente de la Sociedad de Ortopedia y ahora mismo representante de Puerto Rico en la Academia Americana de Ortopedia en el Consejo de Asesores.

    Desde su posición como tutor o guía,  busca actuar en favor de sus pacientes y ayudar a que los nuevos profesionales se apasionen con su profesión y tengan una carrera de servicio y entrega, por lo que concluyó, “Trato de inculcarles el amor al trabajo que hacemos, siempre teniendo presente que con cualquier tratamiento puedes marcar a estas personitas de por vida, así que lo que hagamos debemos hacerlo con mucho amor y mucho cariño, teniendo empatía con el paciente y entendiendo que es vital para su vida".

    El especialista recomendó a los padres que evidencien en sus niños cualquier alteración, acudir a tiempo con el ortopeda y confiar en su diagnóstico, recordando que entre más temprano se acuda, mejor calidad de vida van a tener sus hijos.

    "No es fácil, pero que tengan mucha confianza en su ortopeda, que pueden pasar y hacer una consulta, es mejor salir de la duda que quedarse en la casa especulando si es algo que necesita o no tratamiento, así que el ortopeda pediátrico es la persona que los puede orientar sin ningún problema", concluyó.

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