Síndrome de ojo seco: una condición muy común, pero muy compleja

Es una condición que se presenta seguido, pero no tenemos el tratamiento perfecto: Dr. Noel Rosado Adames

María Camila Sánchez

    Síndrome de ojo seco: una condición muy común, pero muy compleja

    Con la llegada de la pandemia y el aumento en el uso de dispositivos electrónicos como principal medio de comunicación, las afecciones oculares se han vuelto cada vez más comunes por el constante uso de estos aparatos. Uno de los principales motivos de consulta, ha sido por cuadros sintomatológicos que corresponden al síndrome del ojo seco.

    Para poder profundizar en esta afección, debemos entender que la película lagrimal se divide en tres estructuras: En primera instancia, está la capa lípida, luego está la capa o zona acuosa y por último la capa de mucina. Cuando hay un desbalance en alguna de estas, o en todas estas estructuras, lo más probable es que empecemos a presentar síntomas asociados al síndrome de ojo seco.

    A través de una entrevista para la Revista de Medicina y Salud Pública, el doctor Noel Rosado, oftalmólogo especializado en córnea, detalló que esta condición es multifactorial, pues también hay condiciones externas que afectan la salud ocular: "El uso de medicamentos antihistamínicos o algunos muy comunes para condiciones psiquiátricas pueden empeorar las molestias".

    En Puerto Ricoel alto nivel de alergenos contenidos en el ambiente también puede llevar a padecer esta condición, más porque la isla es propensa a recibir lo que meteorológicamente se conoce como el polvo del Sahara, o incluso la sola presencia del polen puede exacerbar y afectar la producción normal de las lágrimas.

    Afectaciones oculares de la era digital

    Estudios han demostrado que esta condición es más común en personas mayores que en jóvenes, sin que esto signifique que los pacientes jóvenes no puedan llegar a padecer el síndrome de ojo seco, pues hay factores propios de los jóvenes que pueden causar esta afectación, como el mal uso de los lentes de contacto, o la prolongada exposición a pantallas.

    El especialista asegura que, cuando los seres humanos nos enfocamos en determinada acción, reducimos la cantidad de parpadeos y esto tiene como consecuencia la resequedad de los ojos. Esto no es un inconveniente voluntario, sino más bien involuntario.

    "Antes esto se daba cuando veíamos la televisión, ahora se da por el uso prolongado de las computadoras o el celular", afirmó, "Yo recomiendo cada hora tomar un reposo, mirar a la distancia cuando se está trabajando desde una computadora por 2 o 3 minutos, esto nos va a ayudar a minimizar parte de los problemas que estamos viendo ahora mismo".

    Recomendaciones generales y tratamiento

    Al ser una condición multifactorial, se debe identificar el causante de la condición para poder iniciar el tratamiento, sin embargo, las lágrimas artificiales o las gotas lubricantes son la primera línea de tratamiento: "Si con lágrimas artificiales (los pacientes) no mejoran, hay que hacer una terapia escalonada en la que se pueden utilizar otros medicamentos oculares como algunos antiinflamatorios. También se pueden utilizar tapones de los ductos lagrimales para que las lágrimas permanezcan más tiempo alrededor del ojo y esto ayude a tratar los síntomas del ojo seco", explicó el experto.

    Desafortunadamente, aún no existe un tratamiento definitivo y generalizado que permita erradicar por completo la sintomatología y las molestias derivadas de esta afección y es por ello que, el especialista, es muy claro con sus pacientes al explicarles que se trata de una condición crónica que no tiene cura, pero sí diferentes alternativas que les brinden comodidad.

    Ahora bien, cuando no se inicia una línea de tratamiento, es probable que el paciente, en una etapa severa, pueda experimentar visión borrosa todo el tiempo, dolor e inflamación de los ojos que puede llevar a problemas de cicatrización y esto, a su vez, pérdida de visión.

    La recomendación principal es no dejar de asistir a la consulta oftalmológica para realizar un diagnóstico más certero, y poder descartar la relación de la resequedad con otras afecciones que podrían no tener mucho que ver con los ojos, como el lupus, artritis y el síndrome de Sjögren.

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