Cuida lo que comes: El estrés y su estrecha relación con la alimentación

La energía para asumir el día a días sale en buena parte de los alimentos. Con esta premisa podemos concluir que condiciones como el estrés tienen una relación directa con la nutrición.

Tathiana Ortiz

    Cuida lo que comes: El estrés y su estrecha relación con la alimentación

    Lo que ingerimos, en calidad y cantidad, afecta la conducta humana. En la actualidad, el ritmo de vida acelerado conlleva a nuevas prácticas y desórdenes alimenticios, y estos a su vez, estimulan la aparición de afectaciones en la salud.

    Existe una clara tendencia en las personas a saltarse el desayuno, que es un error grave ligado a la obesidad.

    Por su parte el estrés puede afectar la conducta alimenticia de las personas, pues cuando hay preocupaciones, excesos de trabajo, o agentes contaminantes como el ruido, se altera nuestro equilibrio.

    Muchas veces la pérdida de apetito está relacionada al estrés, o contrariamente el estrés hace que nos dé por comer mucho. “Suelen apetecer alimentos de alto contenido calórico, ricos en azúcar, sal y grasas como por ejemplo las galletas. El estrés y las emociones pueden afectar de una forma determinante a la conducta alimentaria de las personas, y a unas más que a otras”, señala Anabel Aragón, experta consultada.

    Alimentos Vs Estrés

    Llevar una alimentación saludable y regular, puede contribuir a que el organismo acabe con alguno de los efectos negativos del estrés.

    “Cuando tenemos largos periodos de estrés es necesario reforzar el sistema inmune tomando más alimentos ricos en betacarotenos, precursor de la vitamina A, zanahorias y verduras de color verde oscuro y frutas sobre todo las de color amarillo y naranja”, sentencia la especialista.

    Debido al ritmo de vida que llevamos hoy en día, la alimentación también gira en torno a la rapidez con la que vivimos. “Nos lleva a comer muy rápido, a no desayunar o cenar más abundantemente de lo que toca”, comentó.

    Refirió que las necesidades nutritivas se satisfacen de forma inadecuada desde el punto de vista calórico y nutritivo. El estrés hace que se tomen muchas bebidas con cafeína. También y normalmente se come en muy poco tiempo en el trabajo, y una con una comida que en muchas ocasiones no llega a cubrir los requerimientos nutricionales.

    Con ese patrón durante la cena, aclara Anabel Aragón, se trata de “compensar y suelen ser abundantes y en exceso”, se sobrecarga al cuerpo justo a la hora de dormir, que es cuando el organismo debe descansar.

    No saltar el desayuno

    El desayuno debe aportar el 25% de la energía total del día, son unas 300 calorías totales. Lo recomendable es levantarse antes para desayunar con calma y dedicarle unos 20 minutos. “Tan importante es tomar el desayuno como la forma en que lo hacemos, que debe ser relajada y sosegada”, certifica la responsable en salud.

    “Es muy importante desayunar (sobre todo para aquellos que están creciendo) porque nuestro cerebro funciona con glucosa y la tenemos disponible en la sangre, cuando consumimos alimentos que tienen hidratos de carbono y que luego se descomponen en glucosa”, aseguró la experta.

    Explica que cuando dormimos el cuerpo se pasa un lago periodo de ayuno, y en el caso de los niños (como duermen más), cuando se despiertan su cerebro, que sólo funciona con ésta glucosa, la reclama para poder funcionar.

    Si no le damos esta glucosa, el cuerpo “envía unas señales a los músculos y libera cortisona para dársela al cerebro; la consecuencia a largo plazo es la pérdida de tono muscular, y a corto plazo es la fatiga”.

    Un buen desayuno

    En la composición de los alimentos básicos del desayuno hay tres grupos de fundamentales:

    - Alimentos que dan energía: Los ricos en hidratos de carbono, los cereales integrales como pan, avena o granola.

    -Alimentos que ayudan al desarrollo: Los que aportan proteínas y calcio para los huesos, los lácteos (leche, yogur, queso, etc).

    -Alimentos que regulan las funciones de nuestro cuerpo: vitaminas, agua, fibra, etc. Aquí lo más importante es incluir frutas y verduras. Se recomienda tomar 1 pieza o un zumo.

    “Según el Estudio Aladino de 2013, los niños que no toman desayuno son más obesos, por lo que desayunar de forma completa antes de salir de casa es saludable”, subrayó.

    Fuente consultada aquí

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