Esclerosis múltiple: síntomas y tipos

El neurólogo, Dr. José Ávila, subespecialista en esclerosis múltiple, esclarece algunos puntos sobre esta condición.

Isbelia Farías

    Esclerosis múltiple: síntomas y tipos

    El doctor José Ávila, indica que la esclerosis múltiple es una condición mediada por el sistema inmune que afecta al sistema nervioso central; principalmente, la padecen individuos genéticamente indispuestos o que, posterior a exponerse a un agente, a un activador ambiental o a un antígeno, es que desarrollan dicha condición.

    Se estima que hay unos 2.8 millones de pacientes en el mundo con el diagnóstico de esclerosis múltiple de los cuales un millón de ellos reside en los Estados Unidos de América. La edad de diagnóstico suele oscilar entre los 20 y los 50 años de edad y solo un 3 o 5 % son recibe el diagnóstico en edades pediátricas.

    Por lo general, la población más afectada es la integrada por mujeres. En cuanto a su riesgo, no se ha encontrado un solo gen al cual se le pueda atribuir la condición, ya que se han identificado hasta 238 genes con polimorfismos.

    En cuanto a los factores de riesgo no genéticos, de estos se han identificado varios, tales como: pertenecer a una población caucásica, ser mujer, el tabaquismo, niveles bajos de vitamina B, haber padecido mononucleosis, otras infecciones, la obesidad en adolescentes, ingesta alta en sodio, entre otros.

    Respecto a su diagnóstico, el especialista indica que se debe ser cuidadoso, ya que no existe una sola prueba para determinarlo, sino que se debe indagar en ciertas características clínicas, descartando, además, todos los indicadores.

    Los síntomas

    Existen algunos síntomas que pueden llevar a sospechar que un sujeto padece de esclerosis múltiple, tal como el síndrome clínico aislado junto a los síntomas clásicos que envuelven al área del sistema nervioso central que cursan con inflamación, tales como afecciones en el área del nervio óptico, daño cerebral, cerebelo, cordón espinal y el hemisferio cerebral.

    Hay una gama de síntomas que es tan amplia que incluyen la fatiga, dolores musculares, dolor de tipo neuropático, incontinencia, entre otros, sin embargo, no por tener algunos de estos síntomas se debe considerar que el paciente padece de esclerosis múltiple, sino que hay eventos clásicos que podrían hacer sospechar de la presencia de la condición.

    Entre dichos eventos se encuentran los déficits de tipo sensorial, tal como la sensación de parestesia, adormecimiento de alguna de las extremidades, en el torso, en el abdomen; una alteración en la sensibilidad, en la percepción de la temperatura; debilidad que puede comenzar sintiéndose en un brazo, después la pierna, o una debilidad sutil que luego va empeorando.

    Cuando la afección se da a nivel más inferior, como en el cerebelo, las manifestaciones clínicas van desde vértigo, temblores, problemas de balance, de coordinación.

    Otra de las presentaciones más clásicas es la neuritis óptica, es decir, una inflamación a nivel del nervio óptico que puede afectar hasta a un 50 % de los pacientes a lo largo de la condición con el síntoma de una pérdida de la visión unilateral, aunque se puede dar de forma bilateral y que progresa en cuestión de días; el paciente se puede quejar de dolor en la movilización del ojo, afección en la percepción de los colores o de los contrastes.

    Además de lo señalado, otros síntomas asociados –pero que no deben considerarse como definitivos para establecer un diagnóstico de esclerosis múltiple-, son la fatiga, la frecuencia urinaria, la urgencia urinaria, el estreñimiento, la depresión, ansiedad y problemas para conciliar el sueño.

    Las recaídas  

    Los criterios para establecer que se está dando una recaída es que el paciente manifieste estar desarrollando un síntoma neurológico nuevo o un evento inflamatorio relacionado con el sistema nervioso central.

    Tipos

    Muchos pacientes preguntan qué tipo de esclerosis múltiple presentan, a lo cual el especialista responde sobre la esclerosis múltiple remitente-recurrente, que representa la mayoría de los casos, y en la cual, luego de un brote, los síntomas desaparecen de forma espontánea.

    La esclerosis múltiple primaria progresiva, caracterizada porque la aparición de los síntomas ocurre de forma progresiva, sobre todo los relacionados con la fuerza motora y la habilidad de caminar.

    La esclerosis múltiple secundaria progresiva, en la cual los pacientes evolucionan con un empeoramiento a nivel neurológico y, por último, la esclerosis múltiple progresiva recurrente, que es el tipo menos frecuente, padecido solo por un 3 % de las personas con esclerosis múltiple; esta se caracteriza por una progresión de la condición, de forma constante, sin remisiones.

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