¿Por qué el hecho de que podamos hablar es producto de la evolución? Esto dice la ciencia

La pérdida evolutiva de la membrana vocal dio lugar a una laringe más sencilla y una fuente vocal estable que permite a los humanos la capacidad de producir los sonidos.

Luisa Ochoa

    ¿Por qué el hecho de que podamos hablar es producto de la evolución? Esto dice la ciencia

    Un estudio publicado en la revista Science revela que perder las membranas vocales y los sacos aéreos en la laringe representó un paso evolutivo crucial para el lenguaje vocal. La simplificación evolutiva de esta parte de la anatomía permitió la mayor complejidad acústica que requiere el habla humana.

    Aunque todos los animales se comunican de alguna manera, el lenguaje hablado complejo es una de las características más humanas, ya que los humanos somos capaces de modular y crear oscilaciones con nuestras cuerdas vocales de forma mucho más estable que otros primates. Esto se debe a que la evolución hizo que perdiéramos las membranas en estas cuerdas y los sacos aéreos, que son comunes en todos los primates no humanos.

    Al respecto, Harold Gouzoules, autor de un artículo de perspectiva sobre este estudio, y científico de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Emory (EE UU), explicó que, “en las especies no humanas, las vocalizaciones con los llamados ‘fenómenos vocales no lineales’ (PNL, por sus siglas en inglés) suenan duras, y se ha planteado la hipótesis de que reducen el tono de voz percibido, exagerando el tamaño del cuerpo del que lo emite ante el oyente”.

    La vocalización humana se basa en los mismos principios acústicos y fisiológicos que la de otros vertebrados terrestres, pero la forma de hablar de las personas tiene varias características distintivas. Las oscilaciones de nuestras cuerdas vocales son mucho más estables y carecen de las oscilaciones irregulares y de las transiciones de frecuencia bruscas que suelen darse en la mayoría de los demás mamíferos.

    Estos atributos, combinados con un mayor control neuronal, permiten a los humanos crear la amplia gama de sonidos que permiten el habla y el lenguaje hablado. Sin embargo, identificar las adaptaciones evolutivas que dieron lugar al habla humana ha sido un reto.

    “Desgraciadamente, no podemos decir cuándo se perdió esta característica, ya que nunca se fosiliza, ni deja rastros en los huesos fosilizados. Esperamos que en el futuro se realicen análisis genéticos”, explicó Takeshi Nishimura, biólogo de la Universidad de Kioto y autor principal del estudio.

    Con relación a por qué otros primates no han perdido esta membrana en las cuerdas vocales, Gouzoules apunta: “Quizá se deba a que la presión selectiva para hacerlo solo se produciría ante otros requisitos previos para el lenguaje (por ejemplo, un control neuronal cortical de las vocalizaciones), de los que las especies no humanas carecen en su mayor parte”.

    Comparar laringes de primates

    El equipo de Nishimura utilizó imágenes de resonancia magnética y tomografía computarizada para examinar las laringes de 29 géneros y 44 especies de primates y descubrieron que todos los taxones no humanos poseían una membrana vocal que está totalmente ausente en nosotros.

    Después de observar la actividad de esta membrana durante las vocalizaciones de los primates, desarrollaron modelos anatómicos y fónicos para comparar los efectos acústicos de su vibración.

    “Nuestros análisis de simulación por ordenador confirmaron que la membrana vocal contribuye a que la fonación (las vibraciones de las membranas vocales y las cuerdas vocales) sea ‘económica’. Esto significa que empiezan a vibrar por una menor presión del flujo de aire del pulmón, en comparación con los humanos que carecen de la membrana vocal”, afirma el biólogo japonés.

    Por tanto, la pérdida evolutiva de esta membrana dio lugar a una laringe más sencilla y a una fuente vocal estable que permite a los humanos la capacidad de producir los sonidos diversos y ricos en armónicos que caracterizan el habla.

    Enlace del estudio aquí.

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