Insuficiencia alimentaria infantil está asociada a problemas cardiovasculares en puertorriqueños adultos

Un estudio realizado con pacientes puertorriqueños evidencia que las deficiencias nutricionales en la niñez, generan consecuencias cardiovasculares a la edad adulta.

Luisa Ochoa

    Insuficiencia alimentaria infantil está asociada a problemas cardiovasculares en puertorriqueños adultos

    La investigación reveló nuevos hallazgos que vinculan la insuficiencia alimentaria infantil de la población puertorriqueña con mayores probabilidades de padecer condiciones cardio metabólicas en la edad adulta, por lo que investigadores enfatizan en enfoques como el ecobiodesarrollo para promover el crecimiento de la población pediátrica de forma saludable.

    El estudio fue llevado a cabo por la Dra. Josiemer Mattei, PhD, MPH, profesora asociada de Nutrición Donald y Sue Pritzker en el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública, TH Chan de Harvard; la Dra. Hannah Cory, dietista pediátrica, estudiante de doctorado de tercer año en el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y la Dra. Amanda McClain, PhD y profesora asistente en San Diego State University.

    Las principales condiciones asociadas a la inadecuada alimentación son las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión. Cabe mencionar que los problemas del corazón son la condición más prevalente en Puerto Rico y la que presenta la tasa más alta de mortalidad.

    Las enfermedades cardiovasculares y la diabetes son dos de las principales causas de muerte en todo el mundo y contribuyen a la mitad de las muertes por enfermedades no transmisibles. Aunque los factores del estilo de vida, como una dieta saludable, son ampliamente reconocidos en la reducción del riesgo de enfermedades cardio metabólicas, lograr un estilo de vida saludable no es igualmente accesible en todos los grupos económicos, raciales y étnicos, subrayan los autores del estudio.

    Asimismo, explican que los países de ingresos altos de América del Norte y Europa tienen una prevalencia sustancialmente menor de la forma más grave de inseguridad alimentaria (1,4 %) en comparación con los países de ingresos medios y bajos de África (29,8 %), Asia (6,9 %) y América Latina (9,8%).

    La inseguridad alimentaria a nivel del hogar se ha relacionado con un mayor riesgo de resultados cardio metabólicos deficientes en adultos, incluido un mayor riesgo de ECV a 10 años, como: hipertensión, hiperlipidemia, obesidad en mujeres y diabetes. Sin embargo, se sabe menos sobre la relación de la exposición a la inseguridad alimentaria en la infancia con el desarrollo de condiciones cardio metabólicas a lo largo de la vida. 

    Según el estudio, Puerto Rico tiene una alta proporción de inseguridad alimentaria, con un 33,2 % de la población, el 44,4 % vive por debajo del nivel de pobreza, el 10,8 % está desempleado y el 26,1 % tiene menos de educación secundaria, basado en los datos de Economic Research Service, USDA. 

    Por consiguiente, una gran proporción de los habitantes se ven afectados por enfermedades cardio metabólicas, incluyendo hipertensión (43.9% de mujeres y 40.5% de hombres), diabetes (16.4% en mujeres y 14.8% de hombres) y obesidad (26.8% de mujeres y 26.9% de hombres). Casi la mitad de las muertes en la isla son atribuibles a enfermedades cardiovasculares (24%) o endocrinas (13%), específicamente enfermedades del corazón (116,1 por 100.000 habitantes) y diabetes (71,9 por 100.000 habitantes) según la Organización Panamericana de la Salud.

    El estudio se basó en investigar el estado de salud de una muestra estratificada de múltiples etapas de adultos mayores no institucionalizados, mayores de 60 años, que viven en Puerto Rico, con un sobremuestreo en regiones con altas concentraciones de afrodescendientes y con personas mayores de 80 años. 

    Los participantes completaron entrevistas cara a cara con el personal del estudio. Estas entrevistas recopilaron datos sobre condiciones y experiencias infantiles retrospectivas, características socio-demográficas, estructura familiar, migración, condiciones de salud autoinformadas, medidas antropométricas y rendimiento físico. La primera recopilación de datos ocurrió entre 2002 y 2003 con una tasa de respuesta del 93,9 % y se realizó un segundo seguimiento entre 2006 y 2007, con una tasa de respuesta del 90 %.

    De los participantes de PREHCO que completaron las etapas 1 y 2 de recopilación de datos, el 29,4 % respondió afirmativamente a la insuficiencia alimentaria infantil, el 68,7 % informó hipertensión, el 29,6 % informó diabetes tipo 2, el 34,2 % informó ECV y el 29,9 % se clasificó con obesidad. Más de la mitad de la muestra (55,4%) tenía más de una condición cardio metabólica (el 32,1% tenía dos condiciones y el 23,3% tenía tres condiciones) y el 28,0% tenía una condición. 

    Los resultados apuntan que los puertorriqueños que sufrieron insuficiencia alimentaria en la infancia tenían más probabilidades de informar una condición económica familiar deficiente en la infancia, un bajo nivel educativo paterno y una autoevaluación de salud mala o promedio cuando eran niños. 

    Los participantes que experimentaron insuficiencia alimentaria en la infancia también tenían más probabilidades de tener un ingreso mensual actual más bajo, experimentar dificultades financieras frecuentes, no reportar marcadores de riqueza, tener una educación inferior a la secundaria, haber informado trabajos manuales como su ocupación principal en la edad adulta, haber sido un ex fumador, y tener dos o más condiciones cardio metabólicas. 

    Una mayor proporción de participantes que informaron insuficiencia alimentaria infantil tenían hipertensión o ECV, pero no diabetes tipo 2 u obesidad.

    Finalmente, la insuficiencia alimentaria infantil se asoció marginalmente con mayores probabilidades de aparición temprana de ECV entre los hombres y puede aumentar la probabilidad de tener condiciones cardio metabólicas en hombres mayores puertorriqueños. Por ende, es indispensable fomentar el acceso a suficientes alimentos saludables en la infancia para ayudar a prevenir eventuales enfermedades cardiovasculares.

    Enlace del estudio aquí.

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