Primeras directrices para la atención primaria y endocrinología sobre el hígado graso

Las nuevas pautas son de la Asociación Estadounidense de Endocrinología Clínica (AACE) e incluyen 34 recomendaciones de práctica clínica.

Luisa Ochoa

    Primeras directrices para la atención primaria y endocrinología sobre el hígado graso

    Las nuevas guías de práctica clínica para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad del hígado graso no alcohólico son las primeras dirigidas específicamente a entornos clínicos de atención primaria y endocrinología.

    Incluyen 34 recomendaciones de práctica clínica basadas en la evidencia para la detección, el diagnóstico, el manejo y la derivación, presentadas en una tabla y un diagrama de flujo de algoritmos, así como en un texto detallado.

    Estas son "las primeras de este tipo para este campo de la medicina. La gran mayoría de los pacientes con la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD por sus siglas en inglés) están siendo atendidos en los entornos de atención primaria y endocrinología. Solo cuando llegan a la enfermedad más avanzada son derivados a los especialistas en hígado", afirmó a Medscape, Scott Isaacs, MD, copresidente del panel de redacción de las directrices. 

    Ante ello, indicó que los médicos de atención primaria y endocrinología deben ser los primeros que diagnostiquen y manejen a esos pacientes, debido a la falta de suficientes especialistas en hígado para hacerlo. 

    Incidencia de la enfermedad de hígado graso no alcohólico

    Cerca de 80 millones de estadounidenses tienen NAFLD, pero muy pocos son conscientes de ello; su espectro varía desde la esteatosis no progresiva hasta las condiciones progresivas de esteatohepatitis no alcohólica (NASH son las siglas en inglés), fibrótica y cirrosis en etapa terminal. Y NASH, a su vez, es una de las principales causas de cáncer de hígado. El hígado graso también está fuertemente asociado con la resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, aterogénesis y disfunción miocárdica.

    La prevalencia mundial es de alrededor del 25 % y de esteatohepatitis no alcohólica de alrededor del 12 % al 14 %. Sin embargo, un estudio reciente encontró que entre los pacientes en clínicas de atención primaria y endocrina, más del 70 % de los pacientes con diabetes tipo 2 y más del 90 % con diabetes tipo 2 que tenían un índice de masa corporal superior a 35 kg/m 2 también tenían hígado graso, y más del 20% de esos pacientes tenían fibrosis hepática significativa.

    Problemáticamente, muy pocas personas son conscientes de que tienen cualquiera de los dos. "Es tan común. Al menos 80 millones de estadounidenses tienen esto, pero solo alrededor del 6% saben que lo tienen. Hablamos mucho de eso, pero no se habla lo suficiente", señaló Isaacs, un endocrinólogo que ejerce en Atlanta, Georgia.

    De hecho, la mayoría de los casos de NAFLD se diagnostican de manera incidental cuando las personas se someten a una ecografía o una tomografía computarizada por otro motivo. Y alrededor del 70 por ciento de los casos, las enzimas hepáticas son normales, y esos pacientes rara vez se someten a exámenes del hígado, anotó Isaacs.    

    En un editorial, Suthat Liangpunsakul, MD, escribe: "en mi perspectiva, como hepatólogo, esta guía de la AACE es muy práctica y fácil de incorporar a la práctica habitual en entornos de atención primaria y endocrinología. La identificación temprana y estratificación del riesgo de los pacientes con NAFLD, especialmente el grado de fibrosis hepática, son necesarios para reducir los costos de atención médica posteriores y las derivaciones de atención especializada no justificadas".

    Enfermedad del hígado graso no alcohólico en Puerto Rico

    Entre los factores ambientales que pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad del hígado graso no alcohólico, está el estrés, debido a que hace cambios en el sistema nervioso central, provocando que se liberen las hormonas del estrés (epinefrina y norepinefrina). 

    "Esas mismas hormonas, son las que nosotros utilizamos cuando vamos a sacar glucosa del hígado, en el estado de hipoglucemia", indicó el Doctor Jorge de Jesús Miranda, pasado presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología y especialista en endocrinología, diabetes y metabolismo.

    De igual manera, la obesidad, la depresión, malos hábitos alimenticios y falta de actividad física, pueden ser factores que incidan en el desarrollo de esta enfermedad, "por ejemplo, en Puerto Rico, que tenemos más o menos un 17% en diabetes tipo 2 y un 50% de obesidad en la isla, el 55% de los pacientes diabéticos tipo 2 tienen hígado graso. Pues aquí tenemos una serie de factores que son raza, genética, etnia y las cuestiones ambientales" afirmó.


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