Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Se estima que la distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Luisa Ochoa

    Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

    La distimia es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la infancia o en la adolescencia, antes de los 21 años. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, este trastorno depresivo persistente afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

    La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en la distimia, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad, sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

    Al respecto, Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba, explicó que, "se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo".

    La distimia puede tener múltiples causas

    Para algunos expertos en el tema, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una predisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

    "Es posible notar que en la fase adulta el paciente llega a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse", señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas.

    Viviendo con depresión

    Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia en su pre-adolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

    "Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal", dice esta comunicadora y servidora pública.

    Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda. "Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia y luego eso se acababa y venía la tristeza", recuerda.

    Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

    Este tipo de depresión puede estar presente durante décadas

    Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el "modo de ser" del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

    Marcelo Heyde, médico psiquiatra, destacó que, "la historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos, el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno".

    En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

    Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

    A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias "camufladas". Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

    En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

    "En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento", dice Breda.

    No es la personalidad

    La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo "de la personalidad"·

    Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas y es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

    "La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo", explica Heyde.

    Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

    Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad, no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

    "La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias", afirma Haag.

    El diagnóstico tardío también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas. "La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro", afirmó el médico.

    Como todavía hay bastante tabú en relación con los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapéutica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

    En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias "alternativas", ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

    Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

    Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

    Fuente: BBC.

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