Apostolado por la oftalmología

El Dr. Gabriel Benítez sostiene que la vida le ha preparado para ser especialista en la salud visual.


Apostolado por la oftalmología

"Día a día es una satisfacción y cada paciente es un proyecto", así describió su vida en este momento el Dr. Gabriel Benítez, oftalmólogo y actual presidente de la Sociedad de Oftalmología de Puerto Rico, quien durante su carrera como especialista en la salud visual asegura que ve más allá de todos ojos que evalúa diariamente.

Oriundo del municipio de Humacao, creció rodeado del amor a la medicina, pues su padre fue oftalmólogo y su abuelo anestesiólogo,“de niño siempre acompañé a mi papá durante la atención a sus pacientes en el consultorio, cuando tuve la edad suficiente me dejaba ayudarlo a tomar los exámenes básicos de visión”, explicó. 

Este acercamiento fue el que despertó en Benítez su pasión que con el pasar de los años creció y lo motivó a seguir los pasos que su padre al que tanto admiraba, pues además le permitió ser testigo de avances médicos que hoy lo posicionan como un reconocido especialista del mismo campo en Puerto Rico

Benítez tomó como apostolado el ayudar a los pacientes a no perder la vista, un sentido muy preciado por todos. “La razón por la que me convertí en médico es para ayudar a las personas y siempre de una manera positiva”, dijo. 

Sus años como estudiante de medicina los recuerda como los mejores de su juventud, hasta que logró graduarse, y crear un proyecto de dos espacios para que más especialistas se unan a su causa, una que con el tiempo ha logrado rendir los mejores frutos en los pacientes que pueden ver y disfrutar el mundo gracias a su trabajo y su equipo. 

Agradeciendo y creciendo 

Gabriel Benítez mira hacía atrás y reconoce que no fue un camino fácil, pero sí muy satisfactorio, pues su norte es lograr dar un resultado positivo a los pacientes, a quienes considera su familia, una que crece y tiene más miembros felices. 

“Mi propósito es hacer todo para evitar que se queden ciegos, pero también uno tiene que entender que no es Dios. Hay pacientes que tienen sus ojitos bien malos, y yo no los dejo solos, siempre les digo que estoy para ellos a la hora que sea”, reiteró. 

Indicó que con los años continúa estudiando, actualizando sus conocimientos con la idea de dar la respuesta correcta a cada paciente. 

Además, relató que para él “es agradable ver que uno camina por el pueblo y quienes fueron tus pacientes se detienen a saludar, a dar las gracias a contarte cómo su vida es mejor luego de la intervención”. 

“Si vuelvo a nacer seré médico de nuevo”

“Yo siempre le digo a las personas que hagan lo que les gusta, para poder disfrutar la vida.  Si yo volviera a nacer sería médico de nuevo, es algo que me llena, me hace feliz”, afirmó. 

El especialista relató a Medicina y Salud Pública que antes del huracán María ya había empezado a construir un centro oftalmológico y que ese proyecto continúa avanzando, pese a todas las dificultades que se ha enfrentado como País, pues no cesa de promover centros clínicos que ofrezca todos los servicios clínicos que necesitan sus pacientes. 

Añadió que también asumió el reto de restaurar la Casa Peligro, como una clínica oftalmológica, que finalmente es la representación de un ciclo, “allí empecé como estudiante y regreso como profesional”. 

Finalmente, indicó que la mayor esperanza son los avances en la medicina, “toda sociedad merece una salud de primera, debemos seguir tratando a los pacientes con los más altos estándares en beneficio de una población más saludable”. 


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