Un parche en lugar de una jeringa para la vacunación

Desarrollo de una alternativa a las inyecciones, sería posible gracias a una impresora 3D.

Pedro Felipe Cuellar

    Un parche en lugar de una jeringa para la vacunación

    Tecnología a favor de la salud, así es como se desarrolla, un parche creado mediante una impresora 3D que podría convertirse en el futuro en una alternativa de vacunación que demuestra funcionalidad mejor que una inyección normal. 

    Los investigadores ensayaron primero el parche en ratones para medir si la vacuna se transfería bien y observar, así mismo, cómo reaccionaba el sistema inmunitario. 

    La evaluación demostró que los linfocitos T y los anticuerpos estimulados por la vacuna alcanzaron una concentración entre 10 y 50 veces más en la sangre después de la vacunación con el parche, en comparación con la inyección hipodérmica clásica. 

    El estudio, en sus primeras etapas realizadas en animales de experimentación, con componentes modelo de vacuna, arrojo buenos resultados y reforzando el sistema inmunitario, superando la eficacia de una inyección con agujas convencionales, descrito por el equipo de médicos y nanoingenieros, quienes buscarían demostrar que este sistema también permitiría ahorrar vacunas porque bastaría con una dosis menos concentrada.

    Este parche, adherible en la piel durante un tiempo, suministra al cuerpo la vacuna de forma indolora a través de este parche impreso, que cuenta con microagujas, alineadas con precisión en una base de polímero y tienen el diámetro perfecto para penetrar la superficie de la piel considerándose así, como una variante indolora, con una aplicación autónoma, puesto que se podrá aplicar sin necesidad de acudir a un especialista.

    El equipo científico dirigido por Joseph M. DeSimone, de la Universidad Stanford, espera que las mejoras en la producción resultante de los avances en la impresión 3D hagan que los parches estén pronto disponibles para su aplicación.

    El sistema, ensayado con componentes modelo de las vacunas, podría convertirse fácilmente en una vacuna contra la COVID-19, la gripe, el sarampión o la hepatitis, afirman los autores del estudio, quienes también aclaran que la investigación sobre los sistemas de parches de microagujas como innovación técnica se lleva a cabo en todo el mundo desde hace algún tiempo, abriendo la posibilidad de mejores resultados a futuro. 

    Fuente consultada aquí.



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