Las tres razones por las que la candidiasis vaginal es más frecuente durante el verano

Con ese nombre se conoce a la infección en los genitales femeninos por parte del hongo candida albicans, un microorganismo que se encuentra de forma natural en la vagina.

Redacción MSP

    Las tres razones por las que la candidiasis vaginal es más frecuente durante el verano

    Llega el verano y con él las piscinas, los bikinis. En conjunto, se crea un cóctel perfecto para que se produzca una de las infecciones vaginales más comunes: la candidiasis vaginal.

    Con ese nombre se conoce a la infección en los genitales femeninos por parte del hongo candida albicans, un microorganismo que se encuentra de forma natural en la vagina pero que por desequilibrios en el ph vaginal, hormonales, en el resto de la flora bacteriana o en el sistema inmune se reproduce más de lo habitual.

    Estos cambios, precisamente, pueden a menudo venir propiciados por, por ejemplo, llevar un bañador húmedo mucho rato; también, por el calor y el sudor.

    En cualquier caso, cuando esto sucede se experimentan síntomas como cambios en la consistencia y el color del flujo vaginal y picor, ardor o dolor al orinar o mantener relaciones sexuales.

    La candidiasis vaginal es fácilmente tratable a través de antimicóticos y probióticos, que restauran el equilibrio en la flora bacteriana.

    Síntomas

    Los síntomas de la candidosis vaginal pueden ser de leves a moderados y comprender los siguientes:

    - Picazón e irritación de la vagina y la vulva

    - Sensación de ardor, especialmente durante las relaciones sexuales o al orinar

    - Enrojecimiento o inflamación de la vulva

    - Dolores y molestias vaginales

    - Sarpullido vaginal

    - Secreción vaginal espesa, blanca y sin olor, con aspecto similar al queso cottage

    - Secreción vaginal acuosa

    Candidiasis complicada

    Es posible que tengas candidiasis complicada si:

    - Tienes signos y síntomas graves, como enrojecimiento extenso, hinchazón y picazón que pueden provocar desgarros, grietas o llagas

    - Has tenido cuatro o más infecciones por cándida en un año

    - La infección es causada por un tipo de hongo menos típico

    - Estás embarazada

    - Tienes diabetes no controlada

    - Tu sistema inmunitario está debilitado debido a ciertos medicamentos o afecciones, como la infección por VIH

    Factores de riesgo

    Los factores que aumentan el riesgo de padecer candidiasis son los siguientes:

    - Uso de antibióticos. La candidiasis es frecuente en las mujeres que toman antibióticos. Los antibióticos de amplio espectro, que eliminan una serie de bacterias, también eliminan las bacterias saludables de la vagina, lo que produce un crecimiento excesivo de los hongos.

    - Aumento de los niveles de estrógeno. La candidiasis es más frecuente en las mujeres que tienen un nivel más alto de estrógeno. Esto puede ocurrir en las mujeres que están embarazadas o que toman pastillas anticonceptivas con altas dosis de estrógeno o que siguen un tratamiento hormonal con estrógeno.

    - Diabetes no controlada. Las mujeres con un nivel de azúcar en sangre no controlado correctamente tienen un mayor riesgo de contraer candidiasis que las mujeres con diabetes bien controlada.

    - Sistema inmunitario deteriorado. Las mujeres con un sistema inmunitario disminuido (debido a un tratamiento con corticoesteroides o a una infección por el VIH) son más propensas a contraer candidiasis.

    Prevención

    Para reducir el riesgo de infecciones vaginales por hongos, usa ropa interior con entrepierna de algodón y que no te quede muy ajustada.

    Además, evitar lo que se menciona a continuación podría ayudarte:

    - Pantimedias ajustadas

    - Duchas, que eliminan algunas de las bacterias normales en la vagina que te protegen de las infecciones

    - Productos femeninos perfumados, tales como baño de espuma, toallas higiénicas y tampones.

    - Jacuzzis y baños muy calientes

    - Uso innecesario de antibióticos; por ejemplo, para resfríos u otras infecciones virales

    - Permanecer con ropa mojada, como trajes de baño y ropa deportiva, durante largos períodos de tiempo

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