Descubren caso de bacteriemia disfrazado de meningitis en el Hospital Municipal de San Juan

Un paciente de apenas cuatro semanas de vida brindó una lección clínica a los médicos sobre la importancia en la indagación de posibles diagnósticos diferenciales.


Descubren caso de bacteriemia disfrazado de meningitis en el Hospital Municipal de San Juan

Un niño con historial de hospitalización por bacteriemia por estreptococos del grupo B (EGB) a las 4 semanas de edad se presentó a la sala de emergencias del Hospital Municipal de San Juan con fiebre e irritabilidad, aproximadamente 48 horas después un alta hospitalaria que tuvo previamente, informó a Medicina y Salud Pública (MSP) la Dra. Nataly Maldonado, del Departamento de Pediatría de la institución hospitalaria. 

A su llegada se encontró febril, hipoactivo -cambios en atención y conciencia- y con fontanelas abultadas, punto blando que permiten el crecimiento del cerebro y el cráneo durante el primer año de vida del bebé, añadió.

Los EGB fungen como causa importante de infecciones perinatales, sistémicas o focales en pacientes neonatales

Las infecciones por EGB se pueden dividir en inicio temprano, tardío y de inicio tardío tardío. 

“Se realizó una evaluación completa de sepsis, incluyendo una punción lumbar antes del inicio de tratamiento con antibióticos de amplio espectro. El análisis del líquido cefalorraquídeo reveló pleocitosis -incremento del nivel de células en el líquido cefalorraquídeo-, compatible con infección bacteriana, y luego se aisló el EGB en cultivo. Las imágenes de cabeza fueron negativas para la formación de abscesos y ventriculitis -proceso inflamatorio de los ventrículos cerebrales- y el paciente completó 21 días de terapia con ampicilina con buena respuesta clínica y de laboratorio”, explicó.

“Tras una revisión adicional del récord médico de su admisión hospitalaria anterior, se notó que el paciente solo completó seis días de ampicilina intravenosa para la bacteriemia por EGB. En este caso, era posible que el paciente presentara inicialmente con bacteriemia por EGB y meningitis, pero no se identificó porque el análisis del líquido cefalorraquídeo realizado en un centro externo no se envió para cultivo”, puntualizó.

La infección tardía se presenta como bacteremia oculta o meningitis en hasta un 30% de los casos, aseguró.

“Otra posibilidad es que este paciente haya desarrollado meningitis como complicación después de un curso de tratamiento inadecuado por haberlo recibido en tiempo más corto de lo recomendado. Aproximadamente un 50% de los sobrevivientes de meningitis de presentación temprana o tardía tienen secuelas neurológicas a largo plazo. Si no se tienen unos niveles adecuados en el líquido cefalorraquídeo, pueden presentarse infartos cerebrales, cerebritis o ventriculitis”, reveló.

“Los recién nacidos con signos de sepsis deben recibir una evaluación completa, incluida la punción lumbar, e inicio temprano de la terapia antimicrobiana apropiada. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son cruciales para mejorar la mortalidad y la morbilidad en estos pacientes”, concluyó.


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