Los expertos advierten que la popularidad del ayuno intermitente nunca estuvo respaldada por evidencia sólida.
Por: Laura Guio
Durante años, el ayuno intermitente fue presentado como una revolución en el control del peso. Sin embargo, una nueva revisión publicada por la Colaboración Cochrane, liderada por Luis Ignacio Garegnani del Instituto Universitario del Hospital Italiano de Buenos Aires, pone en duda ese entusiasmo.
Tras analizar 22 ensayos controlados aleatorios, los investigadores concluyen que este método no es superior a otras dietas para perder peso en adultos con sobrepeso u obesidad, ni tampoco mejora la calidad de vida de quienes lo practican.
"La exageración en torno al ayuno intermitente nunca fue respaldada por estudios convincentes en humanos", sostuvo Stefan Kabisch, médico del Centro Alemán de Investigación de la Diabetes. En algunos países, como Alemania, incluso se emitieron recomendaciones oficiales sobre este método antes de contar con datos de alta calidad que las sustentaran.
¿Qué dice la evidencia?: Pérdidas modestas pero no irrelevantes
El ayuno intermitente agrupa distintas modalidades: el ayuno en días alternos, el método 5:2, la alimentación restringida en ventanas horarias y la ingesta de una sola comida al día, entre otras. Todos comparten la alternancia entre períodos de alimentación y períodos de restricción.
La revisión reconoce que el método sí produce pérdida de peso estadísticamente significativa. En seis de los estudios analizados, quienes practicaron ayuno intermitente lograron reducir su peso un 3,4% más que los grupos de control, un resultado que algunas guías clínicas —como las del NICE del Reino Unido— consideran clínicamente relevante.
"Una pérdida del 3% en el peso corporal no es trivial y puede tener un efecto muy positivo en la presión arterial y el metabolismo de la glucosa", señaló Annette Schürmann, portavoz del DZD.
Sin embargo, los expertos son claros: si el objetivo es una reducción sustancial del peso —del orden del 20% al 30%— el ayuno intermitente no es suficiente. En esos casos, se requiere intervención médica o quirúrgica.
Un horizonte prometedor para pacientes con prediabetesMás allá del peso, algunos investigadores apuntan a un beneficio potencial del ayuno intermitente sobre el metabolismo de la glucosa. Estudios en animales con modelos de obesidad y predisposición a la diabetes han mostrado efectos positivos sobre los islotes pancreáticos de Langerhans, incluso cuando los animales compensaban el ayuno comiendo tanto como sus pares sin restricción.
"Es razonable asumir que los hallazgos son transferibles a humanos", indicó Schürmann, quien considera que este enfoque dietético podría ser especialmente interesante para personas con prediabetes.
Una revisión con límitesNo todos los especialistas quedaron conformes con las conclusiones. Leonie Heilbronn, de la Universidad de Adelaida, destacó que los resultados obtenidos tienen relevancia clínica real, mientras que Schürmann expresó su decepción porque esperaba un análisis más claro de la evidencia disponible. La heterogeneidad extrema entre los estudios incluidos dificulta extraer conclusiones definitivas.
Jörg Meerpohl, director de Cochrane Alemania, fue preciso al respecto: "Hasta ahora estas son indicaciones, no pruebas". Una advertencia que resume bien el estado actual del debate: el ayuno intermitente puede ser una herramienta útil para algunos pacientes, pero no la solución universal que muchos prometieron.