Las nevadas de hasta 2 pulgadas por hora y temperaturas extremas representan una amenaza real para la vida de millones de personas confinadas en sus hogares desde Nueva York hasta Massachusetts.
Por: Laura Guio
La tormenta invernal que azota el noreste de Estados Unidos no es solo un fenómeno meteorológico de proporciones históricas.
Detrás de las cifras de acumulación de nieve y las prohibiciones de tránsito, hay una emergencia de salud pública silenciosa que afecta a millones de personas confinadas en sus hogares desde el domingo, mientras las autoridades de Nueva York, Filadelfia, Boston y otros estados desde Delaware hasta Massachusetts declararon estado de emergencia.
El frío extremo, un enemigo invisible
Las bajas temperaturas combinadas con vientos huracanados que reducen la visibilidad a cero no solo dificultan el desplazamiento: generan condiciones ideales para la hipotermia y las lesiones por congelación, incluso en personas que salen brevemente a la calle.
Las ráfagas asociadas a la tormenta amplifican la sensación térmica hasta niveles peligrosos, haciendo que unos pocos minutos de exposición sean suficientes para causar daño en piel y tejidos.
Los grupos más vulnerables son los adultos mayores, los niños pequeños y las personas en situación de calle, para quienes esta tormenta representa una amenaza directa a la vida.
Confinamiento prolongado y sus efectos en la salud mental y físicaLa prohibición de desplazamientos no urgentes decretada en Nueva York hasta el mediodía del lunes, sumada al cierre de escuelas en la ciudad y en Boston, obliga a millones de familias a permanecer en interiores durante horas.
El confinamiento prolongado puede agravar condiciones preexistentes como la ansiedad, la depresión estacional y el estrés, especialmente en personas que viven solas o en espacios reducidos.
Así mismo, la falta de actividad física y la interrupción de rutinas cotidianas impactan negativamente en el bienestar general, un efecto que los expertos en salud pública ya documentaron ampliamente durante episodios similares en inviernos anteriores.
Servicios de emergencia bajo presión máximaLa suspensión del transporte público en varias zonas y la cancelación masiva de vuelos en los aeropuertos regionales no solo complican la movilidad cotidiana: comprometen el acceso oportuno a la atención médica.
Personas con enfermedades crónicas que requieren medicación regular, pacientes en tratamiento o quienes necesitan atención de urgencia enfrentan barreras adicionales para llegar a hospitales y clínicas.
Las autoridades sanitarias recomiendan anticiparse a estas situaciones asegurando un stock suficiente de medicamentos y manteniendo líneas de comunicación abiertas con médicos de cabecera.
Riesgos del uso de calefacción improvisadaCuando los sistemas de calefacción colapsan o resultan insuficientes ante temperaturas extremas, muchas personas recurren a estufas de gas, generadores portátiles o braseros, prácticas que elevan drásticamente el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono, un gas inodoro e incoloro que puede ser fatal en espacios cerrados.
Las autoridades de salud recuerdan que este tipo de calefacción improvisada debe evitarse en interiores y que los detectores de monóxido de carbono son un elemento esencial en todo hogar durante el invierno.
La tormenta, que el Servicio Nacional de Meteorología calificó como potencialmente histórica y destructiva, especialmente al sureste del corredor Boston-Providence, continuará poniendo a prueba la resiliencia de la infraestructura sanitaria y social del noreste del país en las próximas horas. Mientras la nieve sigue cayendo, las autoridades insisten en un mensaje claro: quedarse en casa no es solo una medida de tránsito, es una decisión de salud.