Esta inmunoterapia de alta precisión, disponible en el Hospital Auxilio Mutuo, permite reprogramar las defensas del paciente para que reconozcan y destruyan el cáncer.
Por: Katherine Ardila
En el combate contra el cáncer, una de las revoluciones más prometedoras de los últimos años ya no es un tratamiento lejano para los puertorriqueños. La terapia de células CAR-T, un enfoque que personaliza la lucha contra el cáncer usando el propio sistema inmunológico del paciente, es ahora una realidad clínica en la isla, tras consolidarse un equipo especializado en el Hospital Auxilio Mutuo.
No obstante, esta buena noticia no sería posible sin un equipo multidisciplinario que ha trabajado para anclar el CAR-T en la isla. La conversación sobre sus desafíos incluyó al Dr. Alexis Cruz Chacón y al Dr. Cristian Rodríguez Arocho, especialistas en trasplante de médula ósea y terapia celular; al Dr. Carlos Bachier, con una extensa trayectoria en el campo; a la Dra. Karla Feliciano, enfocada en el manejo clínico de estos pacientes; y a Ivonne Velázquez, Gerente del Programa de Trasplante y Médula Ósea. Juntos, han tejido la compleja red que va desde la aprobación del seguro médico hasta la vigilancia post-tratamiento.
El Dr. Alexis Cruz Chacón, parte de este equipo pionero, pone en perspectiva el avance: "La terapia de CAR-T es un tratamiento importante que se haya desarrollado en Puerto Rico, porque ha sido de gran beneficio para nuestros pacientes. Es un tratamiento que no teníamos disponible en la isla hace varios años".
Su disponibilidad local elimina la carga logística y emocional de viajar al exterior en busca de atención.
¿Cómo funciona la terapia CAR-T?Entender cómo funciona es presenciar un proceso de ingeniería biológica de precisión. A diferencia de los tratamientos convencionales, esta inmunoterapia no introduce sustancias externas para atacar el tumor.
En cambio, recluta y entrena a las defensas naturales del cuerpo para esa misión. El Dr. Cruz Chacón explica el proceso: "Es un tratamiento donde se utilizan linfocitos T, se utiliza el sistema inmunológico del paciente, se retiran células del sistema inmunológico del paciente y esas células se entrenan para atacar el cáncer de una forma más efectiva. A través de la genética se modifican, se hacen más fuertes, o sea para que puedan atacar esa célula de cáncer más fácilmente. A la misma vez se expanden, se aumentan en número y eso luego se le administra al paciente como parte del tratamiento".
Tras ser modificadas y multiplicadas en el laboratorio, estas células "reprogramadas" se infunden de nuevo al paciente, listas para buscar y destruir el cáncer.
Para explicar mejor este complejo concepto, el Dr. Cristian Rodríguez Arocho asegura: "el sistema inmune es nuestro ejército y dentro de nuestro ejército las células T, siempre los comparo con los Navy Seals, son estas células que se supone que están encargadas de reconocer el cáncer, pegarse y destruirlo, pero el cáncer se le puede esconder a la célula T y usando esta analogía, por ejemplo, muchos han visto la película de Capitán América, el soldado que era flaquito, después lo entrenan o lo modifican y ahora es un súper soldado. Pues este súper soldado es el CAR-T".
Sin embargo, esta potenciación masiva del sistema inmune puede desencadenar una reacción intensa que requiere manejo experto, con posibles efectos como fiebre alta, cambios en la presión arterial y síntomas neurológicos.
El cambio radical: respuestas donde antes solo había finalesLo que sí es cierto es que el verdadero impacto de esta innovación se mide en las historias de los pacientes.
Para los médicos que los atienden, los resultados han sido transformadores. El Dr. Cruz Chacón, quien trata a pacientes con mieloma múltiple comenta: "Yo creo que a mí lo más que me impresiona de CAR-T es como, por lo menos yo que estoy más familiarizado con mieloma múltiple, es ver cómo pacientes que han fallado a tres, cuatro líneas de terapia y ya no tenían más opciones para controlar su enfermedad... de momento con una terapia como CAR-T responde y no solamente eso, sino que tiene una respuesta que se mantiene con el tiempo, aún sin tenerlo en un medicamento de mantenimiento".
Es la capacidad de generar remisiones duraderas en enfermedades previamente intratables lo que hace tan importante esta revolución.
El Dr. Carlos Bachier, con extensa experiencia en el campo, corrobora este punto, señalando que el CAR-T marca la diferencia entre la vida y la muerte para muchos: "tenemos ahora un tratamiento que en muchos de estos pacientes significa poder vivir, donde ya estaban en una situación donde no había terapias disponibles con vías a poder potencialmente curar a estos pacientes".
El impacto, sin embargo, va más allá de la esfera clínica individual. La Dra. Karla Feliciano aportó: "Cabe añadir que aparte del impacto positivo que estas terapias están teniendo en el pronóstico de muchos pacientes que quizás antes no tenían ninguna otra opción de tratamiento, esto también ha tenido un impacto económico y académico en nuestra comunidad puertorriqueña".
Económicamente, un tratamiento potencialmente curativo puede significar un ahorro frente a regímenes crónicos costosos. Académicamente, atrae a una nueva generación de especialistas a Puerto Rico, fortaleciendo el ecosistema médico local.
Acceder a la terapia CAR-T no es sencilloNo está indicada para todos los pacientes ni para todos los tipos de cáncer. Actualmente se usa para mieloma múltiple, linfomas de células B y leucemia linfoblástica aguda, generalmente cuando la enfermedad ha recaído o es resistente a otros tratamientos.
Pero el criterio médico es solo el primer filtro. La selección de candidatos es un proceso colaborativo y exhaustivo. Como explica el Dr. Rodríguez Arocho, la decisión es colegiada:
"Nosotros somos un grupo y nosotros las decisiones las tomamos como grupo lo que llamamos un tumor board, identificamos el paciente que potencialmente puede ser candidato a este tipo de terapia y como grupo decidimos verdad si es el candidato para recibirla esto es una evaluación multidisciplinaria porque más allá de tener la indicación según establece el FDA también el paciente requiere tener un apoyo social".
Este apoyo social es fundamental. El paciente necesita un cuidador dedicado y debe poder residir cerca del hospital durante varias semanas para el monitoreo posterior a la infusión. Simultáneamente, comienza una carrera contra el tiempo con las aseguradoras.
La travesía del paciente: un camino de meses, no de días
Una vez obtenida la autorización, el paciente inicia un viaje clínico minucioso. Primero, se recolectan sus linfocitos T mediante un procedimiento llamado aféresis. Esas células viajan luego a un centro de manufactura especializado en Estados Unidos, donde son genéticamente modificadas; un proceso que tarda alrededor de un mes.
Mientras tanto, la enfermedad no espera. Por eso, es crucial administrar una "terapia de puente" para controlar el cáncer durante la espera. "Es importante el insumo del especialista en terapia celular para decidir cuál es el mejor tratamiento para un paciente antes de un CAR-T es importante que se tome en cuenta porque eso es lo que va a garantizar que eventualmente el paciente llegue a CAR-T de una forma óptima y la terapia sea lo más efectiva posible".
Cuando las células CAR-T regresan, el paciente es hospitalizado para recibir una quimioterapia de acondicionamiento y, luego, la infusión celular. Lo que sigue es un período de vigilancia intensiva en el hospital para manejar posibles efectos secundarios graves, que requieren un equipo con experiencia específica.
¿Cómo apoyar al paciente oncológico?Más allá de los protocolos médicos, el viaje del paciente de CAR-T es una travesía emocional y física que rara vez se recorre solo.
La Dra. Karla Feliciano señaló que el apoyo psicosocial es una parte integral del tratamiento. "Es importante que enfrentemos hablando en el aspecto emocional y psicosocial, ese apoyo que el paciente necesita durante este proceso... Yo creo que uno de los desafíos más importantes que nos enfrentamos es tener ese cuidador preparado," afirma.
Esta preparación es vital para navegar el estrés que pueden generar las toxicidades agudas del tratamiento, las cuales, aunque manejables, requieren de una vigilancia constante.
Este requisito de un soporte social robusto no es una sugerencia, sino un criterio de elegibilidad. Ivonne Velázquez, desde su rol en la coordinación logística, conecta los trámites administrativos con la necesidad humana fundamental.
"Por otro lado, la mayor parte de las veces son los planes médicos y también el apoyo social de estos pacientes, como bien dijo el doctor Rodríguez, debemos contar con ese familiar o ese cercano para cuidar de ese paciente durante y después de ofrecerle la terapia," explica.
Sus palabras subrayan una realidad práctica: la terapia no termina con la infusión de células. El paciente requerirá de un acompañante comprometido durante las semanas críticas de recuperación, alguien que pueda monitorear su estado y brindar apoyo en el hogar.
Así, la verdadera revolución del CAR-T en Puerto Rico se despliega en dos frentes. Uno es de alta complejidad científica, dentro de los laboratorios y el cuerpo del paciente. El otro es profundamente humano, y se sostiene en la resiliencia del cuidador.
Ambos son indispensables para convertir la promesa de esta terapia en una historia tangible de esperanza y recuperación.