El parche actúa directamente en el lecho tumoral induciendo estrés oxidativo controlado en las células cancerosas, permitiendo eliminar remanentes tumorales y minimizando los efectos secundarios que generan las terapias sistémicas tradicionales.
Por: Katherine Ardila
Un equipo de investigación coordinado por el Instituto de Neurociencias de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha desarrollado un innovador parche bioadhesivo con potencial terapéutico para el glioblastoma, el tumor cerebral primario más prevalente y agresivo en adultos.
Este dispositivo, descrito en la revista Advanced Science, se inspira en el mecanismo de adhesión de los mejillones para adherirse al tejido cerebral y liberar agentes terapéuticos de manera localizada. El objetivo es actuar como terapia adjuvante tras la resección quirúrgica, abordando el crítico desafío de la recurrencia tumoral.
Contexto clínico: la agresividad del glioblastomaEl glioblastoma se caracteriza por una proliferación celular extremadamente rápida y un comportamiento altamente infiltrativo dentro del parénquima cerebral. El paradigma terapéutico actual consiste en una cirugía de resección máxima seguida de radioterapia y quimioterapia con temozolomida.
Sin embargo, incluso con este abordaje multimodal agresivo, la recurrencia tumoral es casi universal, frecuentemente en la misma localización (recurrencia local) y dentro de los 12 meses posteriores al diagnóstico.
Esta recurrencia se debe en gran parte a la persistencia de células tumorales infiltrantes en los márgenes de la resección, que son inalcanzables para la extirpación quirúrgica completa. Por lo tanto, existe una necesidad crítica de desarrollar estrategias de tratamiento local que puedan actuar sobre este remanente tumoral minimizando la toxicidad sistémica.
Diseño y mecanismo de acción del bioadhesivoLa innovación presentada radica en el diseño de un parche que imita la adhesión de los mejillones mediante el uso de moléculas del grupo de los polifenoles. Estas moléculas permiten una adhesión fuerte y sostenida al tejido cerebral en la cavidad quirúrgica post-resección.
El parche funciona como un sistema de liberación localizada de agentes capaces de inducir un estado de estrés oxidativo elevado y controlado dentro de las células cancerosas residuales.
Este mecanismo citotóxico, al estar confinado al lecho tumoral, pretende minimizar los efectos secundarios sistémicos asociados a terapias administradas por vía oral o intravenosa.
Evaluación y resultados preclínicosTras evaluar varias formulaciones, el parque que incorpora catequina, un polifenol natural presente en el té verde y otros vegetales, demostró la mayor eficacia. En modelos de cultivo celular, este bioadhesivo logró eliminar aproximadamente el 90% de las células de glioblastoma.
El investigador coordinador, Víctor Yuste, destacó que la administración oral de catequina conllevaría un riesgo de efectos colaterales sistémicos no deseados, riesgo que se mitiga al aplicar el compuesto de forma tópica y localizada mediante el parche.
Adicionalmente, los estudios realizados, que incluyen pruebas en cerebro de cerdo, muestran que estos materiales poseen una excelente biocompatibilidad y una notable actividad antimicrobiana, factores que podrían contribuir a prevenir infecciones postoperatorias y favorecer la cicatrización.
Potencial y perspectivas futurasSegún el investigador Jose Bolaños, las ventajas de esta plataforma trascienden su eficacia biológica inicial. La simplicidad de su elaboración, el bajísimo coste de producción asociado y su perfil de seguridad lo presentan como una opción viable para su desarrollo traslacional futuro.
Estos aspectos son clave para atraer interés inversor y facilitar el escalado industrial necesario para avanzar hacia ensayos clínicos. Este bioadhesivo sería una prometedora estrategia de terapia local dirigida a un microambiente tumoral residual, ofreciendo una nueva vía para combatir la recurrencia del glioblastoma y, potencialmente, mejorar el pronóstico de los pacientes.