Numerosos estudios han demostrado que una alimentación balanceada impacta directamente en la regulación emocional, la capacidad de concentración y el bienestar psicológico de los niños.
Por: Katherine Ardila
La nutrición durante la infancia no es simplemente una cuestión de alimentación, sino el pilar sobre el cual se construye el futuro de cada individuo. Los primeros años de vida son una etapa crucial donde cada nutriente consumido desempeña un papel determinante en la formación del organismo, el desarrollo cerebral y la capacidad de aprendizaje.
Una adecuada nutrición infantil puede prevenir enfermedades y establece las bases para un crecimiento físico adecuado, un sistema inmunológico fuerte y un desarrollo cognitivo óptimo que marcará la diferencia en el rendimiento escolar y las habilidades sociales.
Expertos en pediatría y nutrición, como la licenciada Valeria Santa, explican que los hábitos alimenticios adquiridos en esta etapa temprana tienen repercusiones que se extienden hasta la vida adulta, influyendo en aspectos tan diversos como la capacidad de concentración, la regulación emocional e incluso la predisposición a enfermedades crónicas.
Por estas razones, comprender los principios de una nutrición infantil adecuada se convierte en una responsabilidad compartida entre padres, educadores y profesionales de la salud.
"Durante esta etapa, los nutrientes esenciales, como proteínas de alta calidad, carbohidratos complejos, grasas saludables, vitaminas y minerales, vamos a encontrar lo que el cuerpo necesita para un desarrollo óptimo en cuestiones de crecimiento, bienestar emocional y cognitivo".
La especialista menciona que estos requerimientos nutricionales son constantes a lo largo de la vida, pero son bastante relevantes durante la infancia y adolescencia, periodos de acelerado desarrollo.
¿Qué sucede cuando un niño no se alimenta de manera adecuada?
Según la nutricionista, "cuando un niño presenta fatiga persistente, bajo rendimiento escolar, estancamiento en percentiles de crecimiento o de peso, susceptibilidad a infecciones, estamos frente a posibles señales de deficiencias nutricionales".
Estos indicadores, según la experta, suelen ser la punta del iceberg de problemas más profundos que pueden afectar permanentemente el desarrollo si no se interviene a tiempo.
Algunos padres presentan problemas al dar alimentos nuevos a sus niños, ya que pueden presentar resistencia ante un sabor desconocido, sin embargo, la experta recomienda que para no caer en estas deficiencias nutricionales, podamos intentarlo en repetidas ocasiones respetando sus tiempos de adaptación:
"Si no quieren comer, no vamos a forzarlos. Pero podemos ofrecer la comida de nuevo, en otra ocasión, muchas veces ellos se pueden tardar hasta 30 a 45 veces en probar un nuevo alimento y en aceptarlo. Así que la clave es consistencia y persistencia".
La nutricionista añade que lo primordial es cuidarlos de que lleguen al punto de " que la desnutrición o la malnutrición afecten lo que es el rendimiento escolar, la memoria y esa capacidad de aprender. También puede traer problemas emocionales como baja autoestima, y ansiedad".
¿Cómo la nutrición impacta en la salud mental infantil?
Ahora bien, numerosos estudios han demostrado que una alimentación balanceada impacta directamente en la regulación emocional, la capacidad de concentración y el bienestar psicológico de los niños.
Por el contrario, dietas altas en azúcares refinados y alimentos procesados se correlacionan con mayores índices de ansiedad, hiperactividad y problemas de conducta en la población pediátrica.
La experta dedica especial atención a desmitificar prácticas comunes pero perjudiciales. "Uno de los errores más extendidos es la monotonía alimentaria", señala. "Muchas familias, por comodidad o desconocimiento, caen en la rutina de repetir los mismos platos día tras día, privando a los niños de la diversidad nutricional que su organismo en desarrollo requiere".
Este fenómeno, según Santa, suele ser común por el creciente consumo de alimentos ultraprocesados desde edades tempranas.
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Frente a estos desafíos, la Lic. Santa propone un enfoque integral basado en cuatro pilares fundamentales: educación nutricional familiar, planificación de menús variados, participación activa de los niños en la preparación de alimentos y eliminación progresiva de productos procesados. "Mi mensaje principal va a ser la planificación. La planificación es la clave si necesitamos de tiempo para que podamos tener una buena alimentación balanceada y saludable", dijo.
"Es importante que trabajemos con lo que podamos, trabajar con la compra de productos locales, la compra de productos que sean accesibles dentro de nuestras comunidades, dentro de lo que podamos como familia también podemos crear nuestros propios huertos donde podamos sembrar frutos y vegetales que podamos tener accesibles en nuestro hogar", añade. "Nosotros como padres tenemos en nuestras manos el poder para que ellos echen hacia adelante y tengan una buena alimentación", concluyó.