Un estudio revela el mecanismo inmunológico que vincula ambas infecciones y abre la puerta a nuevas estrategias de prevención y tratamiento
Por: Laura Guio
Una investigación colaborativa entre la Ponce Health Sciences University (PHSU) y la Universidad de California en Berkeley ha logrado descifrar el misterio detrás de un fenómeno que preocupa a la salud pública: por qué las personas que han tenido Zika desarrollan formas más severas de dengue cuando se exponen posteriormente a este virus.
En entrevista exclusiva con la revista Medicina y Salud Pública, el Dr. Marcos J. Ramos-Benítez, investigador principal del Laboratorio de Inmunología y Patogénesis Molecular de PHSU y el Ponce Research Institute (PRI), explicó los hallazgos de este estudio publicado en una prestigiosa revista científica.
El mecanismo detrás de la severidad
Los científicos descubrieron que una infección previa por Zika induce la producción de anticuerpos IgA que, al encontrarse con el virus del dengue, desencadenan una reacción inesperada. "Lo que nosotros vimos es que hay un tipo de anticuerpos, específicamente el IgA [...] cuando está en la circulación, tiene una función diferente", explicó el Dr. Ramos-Benítez.
El mecanismo identificado muestra que estos anticuerpos se unen a una proteína viral del dengue conocida como NS1 y activan excesivamente a los neutrófilos, células esenciales en la defensa inmunológica.
Esta activación desregulada genera una respuesta inflamatoria que puede empeorar gravemente la evolución clínica del dengue.
"Cuando tienes respuestas neutrofílicas que están descontroladas, está documentado que pueden hacer mucho daño también", señaló el investigador, añadiendo que "esa sobreactivación o mecanismos inflamatorios que se descontrolan [...] esos neutrófilos pueden inducir mecanismos que están más asociados con daño y no con protección".
No todos los pacientes están en riesgoUn aspecto crucial del estudio es que no todas las personas que tuvieron Zika desarrollarán dengue severo. Los investigadores identificaron que solo ciertos tipos de anticuerpos IgA, específicamente aquellos con mayor "avidez" (capacidad de unión), se asocian con mayor riesgo.
"Pudimos medir que, en efecto, el IgA y ciertas formas de IgA que tienen mayor avidez [...] ese tipo de anticuerpo sí tenía, cuando tenías más IgA con mayor avidez, usualmente esos pacientes eran los que se asociaban con desarrollar un dengue más severo", explicó el Dr. Ramos-Benítez.
Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para la salud pública. "Esto nos da herramientas o posibles formas de decir si medimos esto en pacientes, podríamos anticipar qué pacientes están a mayor riesgo de desarrollar un dengue más severo", destacó el científico.
Un esfuerzo de añosLa investigación, realizada en colaboración con el laboratorio de la Dra. Eva Harris en UC Berkeley y liderada también por el Dr. Jaime Calderón, requirió años de seguimiento de pacientes. Las muestras utilizadas provienen de personas infectadas con Zika en 2016 que posteriormente desarrollaron dengue entre 2019 y 2020.
"Estas muestras han sido colectadas [...] siguiendo a estos pacientes a través del tiempo", explicó Ramos-Benítez, quien añadió que el papel de su laboratorio fue "tratar de definir mecanismos con unos ensayos que nosotros hemos desarrollado en el laboratorio [...] casi emular lo que pensábamos que está pasando en el vaso sanguíneo en platos de cultivo".
Implicaciones para Puerto RicoPara Puerto Rico, región endémica tanto por dengue como Zika, los hallazgos tienen relevancia particular. "Nos beneficia entenderlo porque somos una población que, en efecto, estamos a riesgo de que estos mecanismos tengan una función en cómo se desarrolla la severidad de la enfermedad en Puerto Rico", afirmó el investigador.
El estudio también plantea preguntas importantes para futuras investigaciones: ¿Podrían mecanismos similares ocurrir entre diferentes serotipos de dengue? "Si te infectas con dengue tipo 1 [...] y luego te infectas con dengue 3, si estos mecanismos también serían similares [...] son preguntas que quedan por hacer", indicó el Dr. Ramos-Benítez.
Potencial terapéuticoEl descubrimiento del mecanismo específico abre la posibilidad de desarrollar nuevas terapias. "Una vez tú defines un mecanismo, pues te da la oportunidad de buscar nuevas terapias y nuevos tratamientos, nuevas drogas", señaló el investigador.
La detección de estos anticuerpos podría realizarse mediante una simple muestra de sangre, lo que facilitaría la identificación de pacientes en riesgo durante epidemias de dengue.
Mensaje a la juventud científicaEl Dr. Ramos-Benítez concluyó la entrevista con un mensaje para los jóvenes puertorriqueños interesados en la ciencia: "Desde Puerto Rico se puede hacer investigación, colaboraciones internacionales importantes, publicar en las mejores revistas [...] desde que llegué a Puerto Rico yo siento que hemos subido el nivel de investigación que mi laboratorio y la ciencia que yo he estado haciendo".
El investigador enfatizó la importancia de que el talento puertorriqueño desarrolle su carrera en la isla: "Es necesario que el talento también de algunos de estas personas que son súper talentosas quieran estar aquí, quieran hacerlo desde Puerto Rico, porque eso nos ayuda a todos a elevar el nivel de la ciencia que hacemos y el impacto que puede tener nuestra ciencia en el mundo".