El VPH es la causa central del cáncer cervicouterino y otros cánceres, y aunque la mayoría de las infecciones se eliminan solas, la persistencia del virus en ciertos grupos hace clave la identificación de factores de riesgo, la vacunación y el seguimiento oportuno.
Por: Katherine Ardila
En el marco del Mes de Concientización del Cáncer Cervical, se celebró una conferencia magistral sobre salud pública oncológica y estrategias de prevención primaria y secundaria del cáncer cervicouterino.
La Dra. Josefina Romaguera, profesora del Instituto de Ginecoobstetricia del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, fue invitada para exponer sobre las estrategias preventivas de esta enfermedad, cuya relevancia urge en la región caribeña.
Al iniciar su disertación, la especialista delimitó el enfoque de su presentación: "Dentro de lo que vamos a hablar hoy, me voy a concentrar en cuáles son las guías en su país y darle un poquito de trasfondo de todo lo que está pasando a nivel mundial". Así, articuló un análisis que integra el panorama global con las directrices locales específicas para República Dominicana.
El panorama epidemiológico global: una carga desigualPara medir el desafío, Romaguera partió de cifras globales: "El cáncer del cuello uterino es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en las mujeres en todo el mundo, con una incidencia aproximada de 660.000 casos nuevos al año y 350.000 muertes para el 2022".
Pero la distribución no es equitativa: "la tasa de incidencia y mortalidad más elevada se encuentra en el área de África, América Latina y en el Caribe".
Dentro de esta región, República Dominicana presenta una situación preocupante. Según las últimas estadísticas citadas por la especialista, "para el año 2020 se registraron 967 casos nuevos y 622 muertes, siendo la segunda causa de muerte por cáncer en las mujeres en República Dominicana".
Al realizar una comparación con su entorno, añadió: "si comparamos esa tasa con Puerto Rico, nosotros estamos en 11, así que sigue siendo una incidencia más alta". Esta disparidad regional subraya la necesidad de intervenciones focalizadas y robustas.
VPH: el virus detrás de múltiples cánceresEl Virus del Papiloma Humano (VPH) es el culpable principal, con una prevalencia masiva. "El virus del papiloma humano se considera una de las infecciones más prevalentes a nivel mundial y está asociado a cáncer cervical, anal, vaginal, del pene y de la vulva, al igual que también está asociado al cáncer orofaringeo", explicó la Dra. Romaguera.
Además, mencionó que "se estima que el 80% de las personas sexualmente activas van a estar expuestas al VPH y casi todas estas pacientes pueden tener la capacidad de eliminarlo por sí solas. Pero vamos a tener un grupo en el cual esta infección va a persistir y esas son las que tenemos que tener en cuenta para poder prevenir el cáncer".
Si bien no todas las infecciones progresan, cofactores como el tabaquismo facilitan la persistencia viral: "las personas que fuman tienen una baja capacidad para poder eliminar el virus". Inmunosupresión, debut sexual precoz y coinfecciones agravan el riesgo.
Vacunación: el arma más potente contra el 70% de casos, según la expertaEn el ámbito de la prevención primaria, la vacunación se menciona insistentemente como la mejor herramienta. La comunidad internacional, guiada por la Organización Mundial de la Salud, se ha fijado la ambiciosa estrategia 90-70-90 para el año 2030.
Al referirse al impacto de la inmunización, la doctora Romaguera fue contundente: "la vacunación contra el VPH se ha documentado que puede disminuir hasta 70% los casos de cáncer uterino".
Pese a este potencial, la cobertura global aún es insuficiente, pues "para el 2023, a nivel mundial era 27% para las niñas con una primera dosis y 20% de dosis completadas. Y para los varones, la primera dosis era un 7% y un 6% de dosis completadas".
Frente a esto, hizo un llamado a los profesionales de la salud para que transmitan un mensaje claro y convincente, afirmando: "el enfoque debe ser en la ventaja que tiene este virus de prevenir cáncer... Recordando que no sólo es el cáncer del cuello uterino, sino que también previene, tanto en el hombre como en la mujer, el cáncer en el ano, el pene, la vulva, la vagina, y también la orofaringe".
Tamizaje moderno: ADN-VPH supera al PapanicolaouComplementando a la vacunación, la prevención secundaria a través del tamizaje es fundamental para interceptar las lesiones antes de que se transformen en cáncer.
Las recomendaciones modernas, como explicó la doctora Romaguera, priorizan la prueba de ADN del VPH sobre la citología tradicional, dado que "cuando comparamos la citología con la prueba de ADN aumenta significativamente un 35.7% identificar las condiciones de alto riesgo".
En República Dominicana, si bien se han establecido guías clínicas alineadas con estos estándares internacionales, persisten desafíos en la cobertura. La especialista mencionó que "el porciento de hacerse su tamizaje está entre los 96% de 25 a 65 años y alrededor de 92% de 30 a 49", pero advirtió que "cuando hablamos de los últimos tres años, baja a un 73%".
Esta caída refleja barreras de acceso y disponibilidad que deben ser abordadas para fortalecer los programas de cribado.
Del diagnóstico al tratamiento: protocolos para el manejo de lesionesCuando el tamizaje arroja un resultado positivo, se activa un protocolo de manejo. El siguiente paso, según detalló la experta, es la colposcopia, un procedimiento que "con un microscopio que a veces usamos ahora hasta teléfonos que es mucho menos costoso pues se ponen unas soluciones para entonces nosotros poder ver mejor las células y determinar si hace falta una biopsia".
En casos de lesiones de alto grado confirmadas por biopsia, el tratamiento de elección es la escisión. La doctora Romaguera enfatizó las ventajas de este abordaje: "Cuando se hace la extirpación, tenemos la ventaja de que podemos identificar la lesión: hasta dónde llega, ver si los márgenes están libres o no y también ver que no vayamos a tener un cáncer invasivo o microinvasivo".
Además, recalcó un principio de suma importancia en la continuidad de la atención: "no deben de pasar más de seis meses para hacer el tratamiento". Para contextos con recursos limitados, también mencionó alternativas válidas como la crioterapia y la inspección visual con ácido acético.
Consideraciones especiales: poblaciones con mayor riesgoUn aspecto crucial de las guías es el manejo diferenciado para poblaciones de mayor vulnerabilidad, como las mujeres que viven con el VIH. Para ellas, como aclaró la especialista, las recomendaciones son más estrictas.
"La edad para iniciar la detección de pacientes con VIH idealmente se debe comenzar alrededor de los 20 años", y los intervalos de seguimiento son más cortos, concluyó. En estos casos, la vigilancia debe ser más estrecha y el umbral para proceder a una colposcopia es más bajo.
Hacia la eliminación: vacunación, tamizaje y guíasLa conferencia magistral de la doctora Josefina Romaguera ideja en claro que, aunque el camino para reducir la incidencia y mortalidad por cáncer cervicouterino es complejo, existe un consenso claro sobre las herramientas necesarias: una vacunación masiva y equitativa, un tamizaje de alta calidad con pruebas de ADN del VPH, y un sistema de tratamiento oportuno y efectivo.