El beneficio del tratamiento es consistente y sostenido a largo plazo, con reducciones significativas tanto en la incidencia como en la mortalidad por cáncer gástrico en todos los grupos etarios estudiados.
Por: Katherine Ardila
La erradicación de la infección por Helicobacter pylori reduce significativamente tanto la incidencia como la mortalidad del cáncer gástrico en adultos de casi todas las edades, incluidos los mayores de 80 años, según revela un estudio poblacional realizado en Corea del Sur cuyos hallazgos han sido publicados recientemente.
Esta investigación viene a desafiar las suposiciones previas que sostenían que el tratamiento contra esta bacteria solo valía la pena cuando se administraba a edades más tempranas, antes de que se hubieran desarrollado cambios precancerosos significativos en la mucosa gástrica.
Los autores del estudio, dirigidos por Yoon Suk Jung, de la División de Gastroenterología del Hospital Kangbuk Samsung de Seúl, Corea del Sur, han destacado la importancia de sus hallazgos para las guías clínicas y las políticas de salud pública.
En este sentido, han señalado textualmente: "Estos hallazgos sugieren que la erradicación beneficia no solo a los adultos jóvenes, sino también a los adultos mayores. El tratamiento de erradicación es preferible a una edad más temprana, pero la edad avanzada podría no ser un factor limitante para el tratamiento".
El cáncer gástrico: una amenaza global con alta mortalidadEl cáncer gástrico continúa representando uno de los desafíos oncológicos más significativos a nivel mundial, manteniéndose como una de las neoplasias con mayor impacto en términos de incidencia y mortalidad.
Las estadísticas globales reflejan la magnitud de este problema de salud, ya que en 2022 esta enfermedad ocupó el quinto lugar tanto en incidencia como en mortalidad entre todos los tipos de cáncer, con casi un millón de casos nuevos diagnosticados y más de 650.000 muertes registradas en todo el planeta.
La infección por Helicobacter pylori, que se adquiere con mayor frecuencia durante la infancia y puede permanecer asintomática durante décadas, constituye una de las principales causas en el desarrollo del cáncer gástrico.
El mecanismo mediante el cual esta bacteria contribuye a la carcinogénesis está bien documentado: la infección crónica alimenta una inflamación persistente en la mucosa del estómago que progresa lentamente a lo largo de muchos años hasta que, en algunos casos, termina desembocando en transformaciones malignas.
Aunque investigaciones anteriores ya habían establecido que la erradicación de H. pylori reduce el riesgo de desarrollar cáncer gástrico, hasta ahora existía incertidumbre sobre el impacto real de esta intervención en las poblaciones de mayor edad, que ya pueden presentar cambios precancerosos avanzados en el estómago como consecuencia de décadas de infección persistente.
Metodología del estudio: un análisis poblacional a gran escalaPara abordar esta incertidumbre clínica y aportar evidencia sólida que pudiera orientar las decisiones terapéuticas en diferentes grupos etarios, los investigadores analizaron exhaustivamente los datos provenientes del Servicio Nacional de Seguro de Salud de Corea del Sur.
Esta base de datos permitió acceder a información de 916.438 adultos de 20 años o más que recibieron terapia de erradicación de H. pylori entre los años 2009 y 2011, constituyendo una de las muestras más amplias analizadas hasta la fecha para estudiar esta cuestión.
Los participantes fueron seguidos durante un período promedio de 12 años, lo que proporcionó un marco temporal suficientemente extenso para observar los efectos a largo plazo de la erradicación.
Los resultados sobre la incidencia de cáncer y la mortalidad en este grupo fueron comparados con los de la población general emparejada por edad y sexo, calculándose para ello índices de incidencia estandarizados y índices de mortalidad estandarizados que permitieran establecer comparaciones válidas entre ambos grupos.
Resultados contundentes: beneficio en todos los grupos de edadLos resultados obtenidos por los investigadores resultaron sorprendentes incluso para los propios autores del estudio, demostrando que el beneficio de la erradicación se extiende a todos los grupos de edad analizados.
En todos los grupos etarios a partir de los 30 años, las personas tratadas con terapia de erradicación de H. pylori presentaron tasas significativamente más bajas de cáncer gástrico en comparación con la población general no tratada.
Los datos específicos muestran una tendencia clara y consistente: la tasa de incidencia de la enfermedad fue de 0,72 para las personas de 30 a 39 años, descendió a 0,65 para las de 40 a 59 años y alcanzó 0,60 para las de 60 a 69 años. Lo más destacable, sin embargo, es que incluso en adultos mayores de 70 años, la incidencia se redujo casi a la mitad, con un índice de 0,52 que demuestra la persistencia del efecto protector incluso en edades avanzadas.
Los patrones de mortalidad observados fueron igualmente significativos y siguieron una tendencia similar a la de la incidencia. Las tasas de mortalidad de los grupos de edad que recibieron terapia de erradicación mostraron reducciones notables: 0,64 para el grupo de 30 a 39 años, 0,31 para el de 40 a 49 años, 0,29 para el de 50 a 59 años, 0,28 para el de 60 a 69 años y 0,34 para el grupo de mayores de 70 años, con significación estadística en todos los casos.
Sin límites de edad para el tratamiento: beneficio incluso en octogenariosUno de los hallazgos más novedosos y clínicamente relevantes del estudio es la evidencia de beneficio incluso en el grupo de población más longevo. Los investigadores quisieron destacar este punto por sus implicaciones prácticas para el manejo de pacientes añosos.
Al respecto, señalaron textualmente: "Cabe destacar que incluso cuando se administró terapia de erradicación a individuos mayores de 80 años, las tasas de incidencia y mortalidad del cáncer gástrico siguieron siendo inferiores a las de la población general".
Esta observación lleva a los autores a concluir que puede que no sea necesario imponer un límite de edad al tratamiento de erradicación del H. pylori, ya que incluso las personas de 80 años o más podrían beneficiarse de un tratamiento activo, siempre y cuando se encuentren en condiciones de tolerar los antibióticos requeridos para la erradicación.
No obstante, los investigadores realizan una precisión importante para evitar interpretaciones erróneas de sus resultados, aclarando: "Nuestros resultados no deben interpretarse erróneamente como que retrasar la erradicación hasta una edad más avanzada podría ser beneficioso. Si bien el tratamiento de erradicación del H. pylori puede seguir siendo eficaz en adultos mayores, es preferible administrarlo a una edad más temprana".
Implicaciones para la práctica clínica y las políticas de saludLos hallazgos de este estudio tienen implicaciones significativas tanto para la práctica clínica diaria como para el diseño de políticas de salud pública orientadas a la prevención del cáncer gástrico.
En un editorial vinculado al estudio, Zong-Chao Liu y Wen-Qing Li, del Hospital e Instituto del Cáncer de la Universidad de Pekín, en Beijing, China, analizaron las consecuencias de estos resultados para el manejo de pacientes de edad avanzada.
Los editorialistas destacaron la importancia de esta evidencia proveniente del mundo real, señalando: "Dados los datos limitados sobre las poblaciones de edad avanzada, este estudio proporciona evidencia completa del mundo real para apoyar que la edad por sí sola no debería impedir la erradicación del H. pylori si los individuos son candidatos adecuados para esta terapia".
Esta afirmación respalda un enfoque más inclusivo en la indicación del tratamiento, basado en la condición clínica del paciente más que en criterios exclusivamente etarios.
Hacia estrategias de detección y tratamiento adaptadas al contextoLos autores del editorial también reflexionaron sobre el futuro de las intervenciones poblacionales para la prevención del cáncer gástrico mediante la erradicación de H. pylori, planteando la necesidad de desarrollar estrategias que puedan implementarse de manera efectiva en diferentes contextos sanitarios.
En este sentido, apuntaron: "A medida que la viabilidad de la erradicación de H. pylori a nivel poblacional para la prevención del cáncer gástrico se hace cada vez más evidente, los futuros esfuerzos de detección y tratamiento deben priorizar estrategias de implementación escalables con adaptación específica al contexto".
Esta visión realista reconoce que no existe una solución única aplicable a todas las realidades sanitarias, sino que cada sistema de salud debe encontrar su propio camino para incorporar estas intervenciones preventivas. Los editorialistas ofrecieron orientación práctica al respecto, señalando:
"Antes de implementar estrategias de detección y tratamiento de H. pylori, es esencial considerar la capacidad del sistema de atención médica local y las prioridades específicas de la población, así como la incidencia de cáncer gástrico regional y la prevalencia de H. pylori". Esta aproximación personalizada permitiría optimizar los recursos disponibles y maximizar el impacto de las intervenciones en cada contexto particular.
Es importante destacar que el estudio no contó con financiación comercial, y tanto los autores del estudio como los redactores del editorial declararon no tener ninguna responsabilidad relevante que pudiera sesgar sus conclusiones, lo que otorga mayor credibilidad a los hallazgos presentados y a las recomendaciones derivadas de los mismos.