La psoriasis afecta por igual a hombres y mujeres, con mayor incidencia entre los 15 y 35 años de edad. Existe un importante componente genético en su desarrollo, y se asocia con mayor riesgo de presentar otras condiciones como artritis psoriásica.
Por: Katherine Ardila
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por la multiplicación acelerada de células cutáneas, lo que provoca la formación de placas rojas, engrosadas y cubiertas de escamas blanquecinas.
Estas lesiones suelen aparecer con mayor frecuencia en codos, rodillas, cuero cabelludo y zona lumbar, aunque pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo. El tipo más común es la psoriasis en placas, que representa aproximadamente el 80% de los casos.
Variantes de la psoriasis
Existen otras variantes de psoriasis que presentan características particulares. Por ejemplo, la psoriasis en gotas se manifiesta como pequeñas manchas rojas que frecuentemente aparecen después de infecciones bacterianas, especialmente en la garganta.
La psoriasis inversa afecta principalmente los pliegues cutáneos como axilas e ingles, mostrando lesiones rojas y lisas sin las típicas escamas. Formas más severas incluyen la psoriasis pustulosa, con ampollas llenas de pus, y la psoriasis eritrodérmica, una condición grave que causa enrojecimiento y descamación en grandes áreas del cuerpo.
Diagnóstico diferencial: dermatitis seborreica, tiña y hongos
El diagnóstico de psoriasis puede presentar desafíos debido a que varias condiciones dermatológicas comparten características similares. El eccema o dermatitis atópica, por ejemplo, también produce enrojecimiento y picor, pero se diferencia por afectar principalmente las flexuras de brazos y piernas, presentando una piel más seca y agrietada sin las escamas plateadas típicas de la psoriasis.
La dermatitis seborreica, que afecta principalmente el cuero cabelludo y la cara, produce escamas más finas y grasientas, y no muestra el fenómeno de Koebner característico de la psoriasis, donde las lesiones aparecen en zonas de traumatismo cutáneo.
Las infecciones por hongos como la tiña y la candidiasis pueden confundirse con psoriasis debido a sus lesiones rojas y escamosas. Sin embargo, las infecciones fúngicas suelen presentar bordes más definidos y responden al tratamiento con antifúngicos.
La pitiriasis rosada es otra condición que puede semejar psoriasis, comenzando con una gran mancha "madre" seguida de erupciones más pequeñas, y generalmente se resuelve espontáneamente en cuestión de semanas.
Condiciones más complejas como el lupus cutáneo y ciertos tipos de cáncer de piel, particularmente la micosis fungoide, pueden presentar lesiones similares a la psoriasis. El lupus cutáneo se caracteriza por lesiones fotosensibles que pueden dejar cicatrices, mientras que la micosis fungoide muestra lesiones que evolucionan lentamente y requieren biopsia para su confirmación definitiva.
¿Cómo se confirma un diagnóstico de psoriasis?
Para establecer un diagnóstico preciso, los dermatólogos emplean diversos métodos. El examen visual detallado es el primer paso, seguido en muchos casos por dermatoscopía, que utiliza una lupa especializada para observar las características microscópicas de las lesiones.
En casos de duda, se realiza una biopsia cutánea para analizar el tejido afectado. La evaluación del historial médico completo del paciente, incluyendo antecedentes familiares y posibles factores desencadenantes, es fundamental para el diagnóstico diferencial.
Se recomienda a los pacientes documentar la evolución de sus lesiones mediante fotografías periódicas, especialmente cuando existen dudas diagnósticas. En casos donde el diagnóstico no es claro o el tratamiento no muestra resultados satisfactorios, es aconsejable buscar una segunda opinión médica y considerar la realización de pruebas complementarias.
La psoriasis afecta por igual a hombres y mujeres, con mayor incidencia entre los 15 y 35 años de edad. Existe un importante componente genético en su desarrollo, y se asocia con mayor riesgo de presentar otras condiciones como artritis psoriásica, que afecta aproximadamente al 30% de los pacientes, así como diversas enfermedades cardiometabólicas.
El manejo adecuado de la psoriasis requiere un enfoque integral que incluya cuidados básicos como la hidratación constante de la piel y la protección solar rigurosa.. Los tratamientos varían según la severidad del caso, incluyendo opciones tópicas, fototerapia y medicamentos sistémicos en los casos más severos.
Ante cualquier duda diagnóstica o falta de respuesta al tratamiento, es fundamental consultar con un dermatólogo especializado para garantizar un abordaje adecuado y mejorar la calidad de vida del paciente.