Se trata de un carcinoma escamocelular pigmentado in situ en una niña de 11 años, una neoplasia extremadamente rara en población pediátrica, sin factores de riesgo conocidos y con una presentación clínica sutil que retrasó el diagnóstico.
Por: Katherine Ardila
Una niña de 11 años, sin antecedentes médicos personales ni familiares relevantes. La paciente acudió a consulta por una lesión en la piel que había estado presente durante cinco años.
Se trataba de una placa única de color marrón oscuro, localizada en la zona alrededor de la uña (región periungueal) del segundo dedo de su mano derecha. La lesión era asintomática, no causaba dolor ni picazón, pero había mostrado un crecimiento muy lento a lo largo del tiempo.
Su apariencia inicial era sutil, lo que posiblemente retrasó la búsqueda de atención especializada.
Evaluación diagnóstica: Dermatoscopía y biopsiaAnte la naturaleza persistente de la lesión, se realizó un examen dermatoscópico, una técnica que utiliza un dispositivo de aumento e iluminación especial para visualizar estructuras de la piel no visibles a simple vista.
Este estudio reveló un patrón de pigmentación en forma de red de color marrón, con puntos dispersos de un tono marrón grisáceo, hallazgos considerados sospechosos.
Debido a estas características, se procedió con una biopsia incisional, tomando una pequeña muestra de la lesión para su análisis microscópico. El estudio histopatológico confirmó el diagnóstico.
El tejido mostró una epidermis (capa más superficial de la piel) engrosada e irregular. Las células de esta capa, llamadas queratinocitos, presentaban alteraciones malignas en todo su espesor: eran de gran tamaño, con núcleos de forma y tamaño variables (pleomórficos) y coloración intensa (hipercromáticos).
Se observaron células en división (mitosis) en zonas donde normalmente no ocurren, así como células muertas. Un hallazgo distintivo fue la presencia de gránulos de pigmento marrón (melanina) dentro del citoplasma de algunos de estos queratinocitos atípicos.
El diagnóstico definitivo fue carcinoma escamocelular pigmentado in situ de piel acral, es decir, un cáncer de células escamosas que produce pigmento y se encuentra confinado a la capa más externa de la piel, en una localización de las extremidades (acral).
Manejo terapéutico integral y evolución favorableEl abordaje terapéutico requirió una estrategia combinada y radical para asegurar la erradicación completa de la neoplasia. El plan de tratamiento consistió en la realización de dos escisiones periféricas sucesivas para obtener márgenes quirúrgicos libres de tumor, seguido de la extirpación completa y en bloque del aparato ungueal afectado.
Como terapia adyuvante tópica, se instituyó un ciclo de crema de imiquimod al 5%, un inmunomodulador, con el objetivo de eliminar cualquier célula neoplásica residual y minimizar el riesgo de recurrencia local.
El defecto tisular resultante de la resección quirúrgica fue reconstruido exitosamente mediante un injerto de piel de espesor parcial. La evolución postoperatoria ha sido muy favorable, sin evidencia clínica de recidiva de la lesión tras un período de seguimiento estricto de dos años.
Discusión: La rareza y los desafíos de un caso pediátricoEste caso es significativo debido a la edad de la paciente y a la presentación atípica de la enfermedad. El carcinoma de células escamosas es extremadamente raro en la población pediátrica, siendo más común en adultos mayores, especialmente en aquellos con historial de exposición solar prolongada o con sistemas inmunológicos debilitados.
En esta niña no se identificaron los factores de riesgo típicos, como inmunosupresión por medicamentos (glucocorticoides, metotrexato), antecedentes de radioterapia, o enfermedades genéticas predisponentes como el albinismo o el xeroderma pigmentoso.
La lesión se presentó simplemente como una placa pigmentada de crecimiento lento, sin síntomas, lo que contribuyó a la complejidad del diagnóstico diferencial.
El rol crucial de la dermatoscopía y la biopsiaLa ubicación periungueal de la lesión añadió un desafío adicional, ya que estas áreas suelen ser pasadas por alto en exámenes rutinarios. En este contexto, la dermatoscopía fue una herramienta fundamental.
El patrón de red pigmentada observado elevó el índice de sospecha y guió la decisión crítica de realizar una biopsia. El examen histopatológico fue definitivo, permitiendo diferenciar este carcinoma de otras lesiones pigmentadas benignas (como lunares o nevos) o malignas (como el melanoma), gracias a los hallazgos específicos de atipia celular y a la presencia de melanina dentro de las células cancerosas (pigmentación).
Consideraciones sobre la etiología y la importancia de la sospecha clínicaAunque en este caso no se estudiaron factores virales específicos, la literatura científica ha implicado al Virus del Papiloma Humano (VPH), particularmente el subtipo 16, en el desarrollo de algunos carcinomas de células escamosas en localizaciones ungueales y periungueales.
Además, algunos estudios señalan un aumento, aunque aún raro, de carcinomas en niños, posiblemente vinculado a la mayor supervivencia de pacientes pediátricos con otros cánceres y a los efectos secundarios a largo plazo de terapias como la quimioterapia y la radioterapia.