Maternidad y salud mental: una perspectiva integradora desde la psicología perinatal

La salud mental materna no puede reducirse a la ausencia de psicopatología, sino que debe entenderse como un estado dinámico de bienestar y adaptación, en consonancia con la definición de salud mental de la Organización Mundial de la Salud.

Por: Elizabeth Castro Quezada


Resumen

La maternidad constituye una transición vital compleja que implica transformaciones

biológicas, psicológicas y sociales significativas. La salud mental materna no puede

reducirse a la ausencia de psicopatología, sino que debe entenderse como un estado

dinámico de bienestar y adaptación, en consonancia con la definición de salud mental de

la Organización Mundial de la Salud. Este artículo analiza la experiencia materna como

proceso identitario profundo, los cambios neurobiológicos y emocionales asociados, los

principales desafíos psicosociales contemporáneos y la importancia de la detección

temprana del malestar emocional. Asimismo, se destaca el papel de la psicología

perinatal como disciplina especializada en prevención e intervención en esta etapa

crítica del ciclo vital. Se propone una mirada clínica que integra rigor científico y

comprensión empática, promoviendo el cuidado de la salud mental materna como

prioridad en salud pública.

Palabras clave: salud mental materna; psicología perinatal; identidad materna; transición

a la maternidad; bienestar emocional.

Abstract

Motherhood represents a complex life transition involving significant biological,

psychological, and social transformations. Maternal mental health cannot be reduced to

the absence of psychopathology; rather, it should be understood as a dynamic state of

well-being and adaptation, aligned with the World Health Organization´s definition of

mental health. This article analyzes the maternal experience as a profound identity

process, the associated neurobiological and emotional changes, the main contemporary

psychosocial challenges, and the importance of early detection of emotional distress.

Additionally, the role of perinatal psychology as a specialized discipline in prevention

and intervention during this critical life stage is highlighted. An integrative clinical

perspective is proposed, combining scientific rigor with empathic understanding, and

promoting maternal mental health as a public health priority.

Keywords: maternal mental health; perinatal psychology; maternal identity; transition to

motherhood; emotional well-being.

1. La experiencia materna como transición psíquica

La maternidad es una transición evolutiva que implica una reorganización profunda del

self. Más allá del evento biológico, convertirse en madre supone integrar una nueva

identidad que impacta la autopercepción, los vínculos y el sentido vital. Stern (1995)

describió este proceso como el "nacimiento de la madre", subrayando que el cambio

psíquico es tan significativo como el nacimiento del hijo.

Durante el embarazo y el posparto se reactivan representaciones internas relacionadas

con la propia historia de apego. Las experiencias tempranas influyen en la manera en

que la mujer anticipa, construye y ejerce su maternidad (Bowlby, 1988). Esta etapa,

aunque normativa, constituye un periodo de especial vulnerabilidad emocional.

Reconocer la maternidad como proceso psíquico permite comprender que la

ambivalencia, amor y cansancio, plenitud y temor, forma parte de la experiencia

humana y no debe patologizarse automáticamente.

2. Conceptualización de la salud mental materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022) define la salud mental como un

estado de bienestar en el cual la persona es consciente de sus capacidades, puede

afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar productivamente y contribuir a su

comunidad. Aplicada al contexto materno, esta definición implica que la madre pueda

adaptarse a los cambios propios de esta etapa, regular sus emociones y establecer

vínculos afectivos saludables.

La salud mental materna se configura a partir de la interacción entre factores biológicos

(cambios hormonales, alteraciones del sueño), psicológicos (historia de apego,

expectativas, autoestima) y sociales (apoyo, contexto laboral, presión cultural). La

evidencia indica que aproximadamente una de cada cinco mujeres presenta síntomas

significativos de ansiedad o depresión durante el embarazo o el primer año posparto

(Howard et al., 2014).

Por tanto, abordar la salud mental materna desde una perspectiva preventiva resulta

fundamental para el bienestar familiar.

3. Cambios neurobiológicos y emocionales

Investigaciones recientes han demostrado que el cerebro materno experimenta cambios

estructurales durante el embarazo y el posparto, especialmente en áreas relacionadas con

la empatía y la regulación emocional (Hoekzema et al., 2017). Estas modificaciones

favorecen la sensibilidad hacia el bebé, pero también pueden aumentar la reactividad

emocional.

A nivel psicológico, la mujer transita un proceso de redefinición identitaria. Puede

experimentar duelo por la vida previa, tensiones en la relación de pareja y

cuestionamientos sobre su competencia materna. La privación de sueño y las demandas

constantes incrementan el riesgo de desregulación emocional.

Estos cambios son esperables; no obstante, cuando el malestar interfiere

significativamente en el funcionamiento cotidiano, debe considerarse la posibilidad de

un trastorno perinatal.

4. Retos contemporáneos en la maternidad

Las madres actuales enfrentan desafíos particulares: idealización de la maternidad en

redes sociales, presión por la conciliación laboral, aislamiento posparto y reducción de

redes de apoyo extensas. La cultura de la productividad dificulta legitimar la necesidad

de descanso y cuidado.

Además, persiste el estigma hacia la expresión de sufrimiento emocional en esta etapa.

Muchas mujeres experimentan culpa al no sentirse "plenamente felices", lo que retrasa

la búsqueda de ayuda profesional.

Desde la salud pública, resulta imprescindible generar espacios de detección temprana,

educación emocional y apoyo interdisciplinario.

5. ¿Cuándo y cómo pedir ayuda?

Es recomendable evaluar apoyo profesional cuando los síntomas emocionales persisten

más de dos semanas, existe desconexión afectiva con el bebé, pensamientos intrusivos

recurrentes o sensación constante de desbordamiento.

La intervención temprana mejora el pronóstico y previene complicaciones. El

acompañamiento puede incluir psicoterapia individual, grupos de apoyo y coordinación

con equipos obstétricos y pediátricos.

La evidencia científica ha demostrado que la salud mental de la madre influye

significativamente en el desarrollo emocional y cognitivo del niño. La depresión

perinatal no tratada se asocia con dificultades en el vínculo, mayor riesgo de problemas

conductuales infantiles y alteraciones en la regulación emocional.

No obstante, visibilizar la salud mental materna no implica responsabilizar

exclusivamente a la madre del bienestar infantil. Por el contrario, supone reconocer que

cuidar a la madre es una inversión en salud familiar y comunitaria.

La atención a la salud mental materna debe integrarse de forma sistemática en los

programas de atención prenatal y posnatal, mediante cribados tempranos, formación

profesional y recursos accesibles.

6. El aporte de la psicología perinatal

La psicología perinatal se centra en la prevención, evaluación e intervención en los

procesos emocionales relacionados con la concepción, el embarazo y el posparto. Su

enfoque integrador considera la historia vincular, la identidad materna y el contexto

social.

La intervención no se limita a la reducción sintomática; busca fortalecer la regulación

emocional, promover el vínculo seguro y favorecer la integración de la experiencia

materna. Diversos estudios evidencian que el tratamiento adecuado de la depresión

perinatal mejora tanto la salud materna como el desarrollo infantil (Stein et al., 2014).

Humanizar la atención sanitaria implica comprender que cuidar a la madre es una

inversión en salud intergeneracional.

Conclusiones

La maternidad representa una etapa de transformación profunda que combina

crecimiento y vulnerabilidad. La salud mental materna debe entenderse como un estado

dinámico de adaptación y bienestar, no únicamente como ausencia de patología.

Visibilizar esta dimensión, promover la detección temprana y fortalecer la psicología

perinatal como disciplina especializada constituyen acciones prioritarias en salud

pública. Cuidar la salud mental de las madres es, en definitiva, cuidar el desarrollo

emocional de las futuras generaciones, porque cuidar a las madres es cuidar también a

todos los niños que en el futuro serán los adultos que sostendrán el mundo.

Referencias

Bowlby, J. (1988). A secure base: Parent-child attachment and healthy human

development. Basic Books.

Hoekzema, E., et al. (2017). Pregnancy leads to long-lasting changes in human brain

structure. Nature Neuroscience, 20(2), 287–296. https://doi.org/10.1038/nn.4458

Howard, L. M., et al. (2014). Non-psychotic mental disorders in the perinatal period.

The Lancet, 384(9956), 1775–1788. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(14)61276-9

Organización Mundial de la Salud. (2022). World mental health report. WHO.

Stein, A., et al. (2014). Effects of perinatal mental disorders on the fetus and child. The

Lancet, 384(9956), 1800–1819.




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