La salud mental materna no puede reducirse a la ausencia de psicopatología, sino que debe entenderse como un estado dinámico de bienestar y adaptación, en consonancia con la definición de salud mental de la Organización Mundial de la Salud.
Resumen
La maternidad constituye una transición vital compleja que implica transformaciones
biológicas, psicológicas y sociales significativas. La salud mental materna no puede
reducirse a la ausencia de psicopatología, sino que debe entenderse como un estado
dinámico de bienestar y adaptación, en consonancia con la definición de salud mental de
la Organización Mundial de la Salud. Este artículo analiza la experiencia materna como
proceso identitario profundo, los cambios neurobiológicos y emocionales asociados, los
principales desafíos psicosociales contemporáneos y la importancia de la detección
temprana del malestar emocional. Asimismo, se destaca el papel de la psicología
perinatal como disciplina especializada en prevención e intervención en esta etapa
crítica del ciclo vital. Se propone una mirada clínica que integra rigor científico y
comprensión empática, promoviendo el cuidado de la salud mental materna como
prioridad en salud pública.
Palabras clave: salud mental materna; psicología perinatal; identidad materna; transición
a la maternidad; bienestar emocional.
Abstract
Motherhood represents a complex life transition involving significant biological,
psychological, and social transformations. Maternal mental health cannot be reduced to
the absence of psychopathology; rather, it should be understood as a dynamic state of
well-being and adaptation, aligned with the World Health Organization´s definition of
mental health. This article analyzes the maternal experience as a profound identity
process, the associated neurobiological and emotional changes, the main contemporary
psychosocial challenges, and the importance of early detection of emotional distress.
Additionally, the role of perinatal psychology as a specialized discipline in prevention
and intervention during this critical life stage is highlighted. An integrative clinical
perspective is proposed, combining scientific rigor with empathic understanding, and
promoting maternal mental health as a public health priority.
Keywords: maternal mental health; perinatal psychology; maternal identity; transition to
motherhood; emotional well-being.
1. La experiencia materna como transición psíquica
La maternidad es una transición evolutiva que implica una reorganización profunda del
self. Más allá del evento biológico, convertirse en madre supone integrar una nueva
identidad que impacta la autopercepción, los vínculos y el sentido vital. Stern (1995)
describió este proceso como el "nacimiento de la madre", subrayando que el cambio
psíquico es tan significativo como el nacimiento del hijo.
Durante el embarazo y el posparto se reactivan representaciones internas relacionadas
con la propia historia de apego. Las experiencias tempranas influyen en la manera en
que la mujer anticipa, construye y ejerce su maternidad (Bowlby, 1988). Esta etapa,
aunque normativa, constituye un periodo de especial vulnerabilidad emocional.
Reconocer la maternidad como proceso psíquico permite comprender que la
ambivalencia, amor y cansancio, plenitud y temor, forma parte de la experiencia
humana y no debe patologizarse automáticamente.
2. Conceptualización de la salud mental materna
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022) define la salud mental como un
estado de bienestar en el cual la persona es consciente de sus capacidades, puede
afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar productivamente y contribuir a su
comunidad. Aplicada al contexto materno, esta definición implica que la madre pueda
adaptarse a los cambios propios de esta etapa, regular sus emociones y establecer
vínculos afectivos saludables.
La salud mental materna se configura a partir de la interacción entre factores biológicos
(cambios hormonales, alteraciones del sueño), psicológicos (historia de apego,
expectativas, autoestima) y sociales (apoyo, contexto laboral, presión cultural). La
evidencia indica que aproximadamente una de cada cinco mujeres presenta síntomas
significativos de ansiedad o depresión durante el embarazo o el primer año posparto
(Howard et al., 2014).
Por tanto, abordar la salud mental materna desde una perspectiva preventiva resulta
fundamental para el bienestar familiar.
3. Cambios neurobiológicos y emocionales
Investigaciones recientes han demostrado que el cerebro materno experimenta cambios
estructurales durante el embarazo y el posparto, especialmente en áreas relacionadas con
la empatía y la regulación emocional (Hoekzema et al., 2017). Estas modificaciones
favorecen la sensibilidad hacia el bebé, pero también pueden aumentar la reactividad
emocional.
A nivel psicológico, la mujer transita un proceso de redefinición identitaria. Puede
experimentar duelo por la vida previa, tensiones en la relación de pareja y
cuestionamientos sobre su competencia materna. La privación de sueño y las demandas
constantes incrementan el riesgo de desregulación emocional.
Estos cambios son esperables; no obstante, cuando el malestar interfiere
significativamente en el funcionamiento cotidiano, debe considerarse la posibilidad de
un trastorno perinatal.
4. Retos contemporáneos en la maternidad
Las madres actuales enfrentan desafíos particulares: idealización de la maternidad en
redes sociales, presión por la conciliación laboral, aislamiento posparto y reducción de
redes de apoyo extensas. La cultura de la productividad dificulta legitimar la necesidad
de descanso y cuidado.
Además, persiste el estigma hacia la expresión de sufrimiento emocional en esta etapa.
Muchas mujeres experimentan culpa al no sentirse "plenamente felices", lo que retrasa
la búsqueda de ayuda profesional.
Desde la salud pública, resulta imprescindible generar espacios de detección temprana,
educación emocional y apoyo interdisciplinario.
5. ¿Cuándo y cómo pedir ayuda?
Es recomendable evaluar apoyo profesional cuando los síntomas emocionales persisten
más de dos semanas, existe desconexión afectiva con el bebé, pensamientos intrusivos
recurrentes o sensación constante de desbordamiento.
La intervención temprana mejora el pronóstico y previene complicaciones. El
acompañamiento puede incluir psicoterapia individual, grupos de apoyo y coordinación
con equipos obstétricos y pediátricos.
La evidencia científica ha demostrado que la salud mental de la madre influye
significativamente en el desarrollo emocional y cognitivo del niño. La depresión
perinatal no tratada se asocia con dificultades en el vínculo, mayor riesgo de problemas
conductuales infantiles y alteraciones en la regulación emocional.
No obstante, visibilizar la salud mental materna no implica responsabilizar
exclusivamente a la madre del bienestar infantil. Por el contrario, supone reconocer que
cuidar a la madre es una inversión en salud familiar y comunitaria.
La atención a la salud mental materna debe integrarse de forma sistemática en los
programas de atención prenatal y posnatal, mediante cribados tempranos, formación
profesional y recursos accesibles.
6. El aporte de la psicología perinatal
La psicología perinatal se centra en la prevención, evaluación e intervención en los
procesos emocionales relacionados con la concepción, el embarazo y el posparto. Su
enfoque integrador considera la historia vincular, la identidad materna y el contexto
social.
La intervención no se limita a la reducción sintomática; busca fortalecer la regulación
emocional, promover el vínculo seguro y favorecer la integración de la experiencia
materna. Diversos estudios evidencian que el tratamiento adecuado de la depresión
perinatal mejora tanto la salud materna como el desarrollo infantil (Stein et al., 2014).
Humanizar la atención sanitaria implica comprender que cuidar a la madre es una
inversión en salud intergeneracional.
Conclusiones
La maternidad representa una etapa de transformación profunda que combina
crecimiento y vulnerabilidad. La salud mental materna debe entenderse como un estado
dinámico de adaptación y bienestar, no únicamente como ausencia de patología.
Visibilizar esta dimensión, promover la detección temprana y fortalecer la psicología
perinatal como disciplina especializada constituyen acciones prioritarias en salud
pública. Cuidar la salud mental de las madres es, en definitiva, cuidar el desarrollo
emocional de las futuras generaciones, porque cuidar a las madres es cuidar también a
todos los niños que en el futuro serán los adultos que sostendrán el mundo.
Referencias
Bowlby, J. (1988). A secure base: Parent-child attachment and healthy human
development. Basic Books.
Hoekzema, E., et al. (2017). Pregnancy leads to long-lasting changes in human brain
structure. Nature Neuroscience, 20(2), 287–296. https://doi.org/10.1038/nn.4458
Howard, L. M., et al. (2014). Non-psychotic mental disorders in the perinatal period.
The Lancet, 384(9956), 1775–1788. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(14)61276-9
Organización Mundial de la Salud. (2022). World mental health report. WHO.
Stein, A., et al. (2014). Effects of perinatal mental disorders on the fetus and child. The
Lancet, 384(9956), 1800–1819.