OMS alerta sobre la precaria salud que reciben los migrantes en el mundo

Un informe de la Organización Mundial de la Salud revela que millones de refugiados en situación de vulnerabilidad tienen la peor salud.

Por: Luisa Ochoa


En todo el mundo, millones de refugiados y migrantes, viven en situación de vulnerabilidad y tienen peor salud que la población de sus países de acogida, sobre todo cuando sus condiciones de vida y de trabajo son deficientes. Esta es una de las conclusiones del primer Informe mundial de la OMS sobre la salud de los refugiados y los migrantes, en el que se señala que este grave problema tiene nefastas consecuencias y va a dificultar que se alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud de estos grupos poblacionales.

El presente informe es el primero en el que se hace un examen mundial de la salud de estas personas, y el objetivo del mismo es que diferentes organizaciones adopten medidas en cada uno de sus países para atender a las poblaciones de refugiados y migrantes, en temas sanitarios que cubran sus necesidades. 

Según el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS): «Casi una de cada ocho personas es migrante, y en total hay cerca de 1000 millones de migrantes en el mundo. La migración afecta enormemente la salud y el bienestar, y los refugiados y migrantes continúan siendo uno de los grupos más vulnerables y desatendidos en muchos países», dijo.

De hecho, el informe asegura que el empeoramiento de la salud se debe más bien a las repercusiones de varios factores, como las deficiencias en educación, ingresos, vivienda y acceso a los servicios, los cuales se ven agravados por las barreras lingüísticas, culturales, jurídicas y de otra índole y por la interconexión de todos estos factores a lo largo de la vida.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), América del Norte fue el destino de 59 millones de migrantes internacionales en el año 2020. En América Latina y el Caribe, el número de migrantes internacionales se duplicó con creces desde 2005, hasta alcanzar los 15 millones en 2021, lo que la convierte en la región con mayor crecimiento.

Migrantes y el cuidado de su salud

Un reciente metaanálisis que incluyó a más de 17 millones de participantes procedentes de 16 países de cinco regiones de la OMS se constató que, en comparación con sus homólogos no migrantes, los trabajadores migrantes utilizan menos los servicios de salud y corren más riesgo de sufrir accidentes laborales. 

Además, los datos indican que muchos de los 169 millones de trabajadores migrantes que hay en el mundo desempeñan trabajos sucios, peligrosos, exigentes y tienen un mayor riesgo de sufrir accidentes laborales, lesiones y problemas de salud relacionados con el trabajo que los locales. Esta situación se ve agravada por el hecho de que, a menudo, tienen poco acceso a los servicios de salud.

Limitaciones y censura de una realidad migrante

Por otro lado, el informe pone de manifiesto importantes carencias en los datos y los sistemas de información sobre la salud de los refugiados y migrantes; aunque hay una gran cantidad de datos y pruebas, estos están fragmentados y no permiten hacer comparaciones entre países y a lo largo del tiempo. 

En algunos casos, los datos de los grupos que se desplazan se pueden separar del resto en los conjuntos de datos mundiales que se utilizan para hacer un seguimiento de los ODS, pero en las estadísticas sobre migración no suelen mostrar datos sanitarios y en la data sobre la salud no suele haber información sobre los parámetros relativos a la situación migratoria. Todo ello dificulta la observación y el seguimiento de los progresos realizados en relación con las metas de los ODS relativas a la salud de dicha población.

Por su parte, la Dra. Zsuzsanna Jakab, Directora General Adjunta de la OM, se manifestó al respecto y dijo: «Tenemos que trabajar con más ahínco para mejorar la salud de los refugiados y migrantes, pero si realmente queremos cambiar las cosas, urge invertir en la mejora de la calidad, la pertinencia y la exhaustividad de los datos sobre la salud de estos grupos de población. Necesitamos disponer de sistemas sólidos de recogida de datos y seguimiento que reflejen realmente la diversidad de la población mundial y la experiencia de los refugiados y migrantes en todo el mundo y que sirvan para fundamentar políticas e intervenciones más eficaces».

Aunque la falta de datos limitan las comparaciones sobre la salud de los refugiados y migrantes en distintos países, y también suele dificultar la formulación de políticas que promuevan la equidad sanitaria, se dispone de marcos y normas que reconocen y satisfacen las necesidades de dicha comunidad en materia de salud. Según el informe, esto se debe principalmente a la aplicación insuficiente e ineficaz de las políticas.

Fronteras de la salud

Por su parte, el Dr. Santino Severoni, Director del Programa de Salud y Migraciones de la OMS, ha señalado: «Las fronteras de la salud no son las de los países. Por tanto, la situación migratoria no debe ser motivo de discriminación, sino un elemento fundamental para elaborar políticas sobre las que desarrollar y reforzar la atención de salud y la protección social y económica. Tenemos que reorientar los sistemas de salud actuales para que integren e incluyan a los refugiados y migrantes, basándonos en los principios de la atención primaria y la cobertura sanitaria universal».

Uno de los principales problemas que enfrentan los migrantes, es la segmentación y racismo. La población local no logra dimensionar el aporte que puede generar esta comunidad en el desarrollo económico de cada país que les recibe, esta población estigmatizada puede aportar ideas innovadoras para transformar la economía y la sociedad. 

En el informe se subrayan las enormes contribuciones que los trabajadores refugiados y migrantes, sobre todo en el momento álgido de la pandemia; por ejemplo, cabe destacar su participación en varios países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Tal es su importancia que, hasta la mitad del personal médico y de enfermería es extranjero.

Si se establecen sistemas de salud inclusivos que respeten el principio del derecho a la salud para todos y la cobertura sanitaria universal, se podrá detectar rápidamente a las personas que necesiten estos servicios y prestarles ayuda antes de que muchos problemas se agraven. La solidez de los sistemas de salud depende de su eslabón más débil, y la inclusión de dicha población migrante es una inversión que merece la pena realizar para contribuir al desarrollo y el bienestar de las sociedades de todo el mundo.

Cobertura sanitaria, un derecho de todos

El tema de las migraciones ha despertado un singular interés por diferentes actores de la escena global; uno de ellos es Ban Ki-moon, Presidente de la Fundación Ban Ki-moon para un Futuro Mejor y octavo Secretario General de las Naciones Unidas, quien aseguró que la migración y el desplazamiento repercuten en la salud, con lo cual «se permite reflexionar sobre estas cuestiones basándose en la cobertura sanitaria universal y en el principio de que todas las personas tienen derecho a gozar de un bienestar físico, mental y social completo, y no solamente a no padecer afecciones o enfermedades, tal como se afirmó en la Constitución de la OMS, en 1946», dijo.

Por su parte, Abdulrazak Gurnah, novelista y profesor, Premio Nobel de Literatura (2021), aseguró que: «Los problemas materiales, económicos y psicológicos que generan la migración y el desplazamiento de grupos de personas, así como su integración en las comunidades de acogida, suelen ser poco atendidos, mal percibidos o pasados por alto», afirma.

Medidas para considerar, un llamado de acción

Ante los datos recopilados por las diferentes organizaciones, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) está ejecutando un proyecto en coordinación con las autoridades nacionales de diez países de América Central y del Sur para proteger la salud de los migrantes y garantizar su acceso a los servicios de salud

Sin embargo, los vacíos de información son un reto que aún debe ser abordado para fortalecer y desarrollar políticas nacionales y marcos regulatorios que incluyan a esta población.

A principios de este año, y en consonancia con los esfuerzos mundiales, la OPS lanzó una plataforma de información para abordar la falta de datos regionales sobre migración y salud, para que las personas estén enteradas de alternativas y propuestas que les permita suplir algunas de sus necesidades. 

La plataforma incluye cuadros de mando interactivos sobre marcos políticos, jurídicos y normativos, así como literatura científica sobre salud y migración, y está dirigida a todas las partes interesadas que participan en el desarrollo de políticas, leyes y programas de salud y migración.

Aunque la falta de datos que permitan establecer comparaciones sobre la salud de los refugiados y migrantes en distintos países y a lo largo del tiempo suele dificultar la formulación de políticas que promuevan la equidad sanitaria, se dispone de marcos y normas que reconocen y satisfacen las necesidades de dicha población en materia de salud

Fuente consultada aquí.



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