El desbordamiento del río Sinú dejó cerca de 157.000 hectáreas bajo el agua, 58.000 familias damnificadas y un sistema de salud pública al límite.
Por: Laura Guio
El departamento de Córdoba, en el norte de Colombia, atraviesa su mayor emergencia en años. Una ola invernal desbordó el río Sinú y sumergió bajo el agua vastas zonas rurales y urbanas. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), más de 156.000 personas podrían estar afectadas en departamentos costeros del país.
Solo en Córdoba, el balance es devastador: 58.000 familias damnificadas, cerca de 157.000 hectáreas inundadas, 18 víctimas fatales, cuatro heridos, más de 103.000 viviendas dañadas y 3.991 completamente destruidas.
Ante este panorama, la revista Medicina y Salud Pública (MSP) consultó en entrevista exclusiva a la doctora Sandra Valderrama, médica infectóloga y jefa de Infectología del Hospital Universitario San Ignacio, quien alertó sobre los graves riesgos epidemiológicos que se ciernen sobre la región y entregó recomendaciones urgentes para las autoridades y la población afectada.
Una tormenta sanitaria se incuba en las aguas
Las inundaciones no solo destruyen viviendas e infraestructura: también transforman el entorno en un caldo de cultivo para enfermedades infecciosas. La doctora Valderrama identificó el acceso al agua potable como la primera y más urgente preocupación.
"En este tipo de inundaciones y de desastres naturales, el riesgo de que las personas accedan a agua que no esté en las mejores condiciones puede hacer que se aumente la transmisión de enfermedades como la leptospirosis, que es una enfermedad bacteriana que produce unos síntomas muy parecidos a los del dengue y del chikungunya, y que puede llegar a complicaciones que incluso requieren hospitalización, incluyendo producir meningitis."
A esto se suma la amenaza de brotes de enfermedades diarreicas agudas causadas por microorganismos como Salmonella, Shigella y Escherichia coli. La experta también mencionó con particular preocupación al Vibrio cholerae, agente causal del cólera.
"Es un microorganismo que nos preocupa mucho. Esperemos que no se vayan a presentar casos, porque produce diarreas que pueden afectar la vida del paciente y genera una deshidratación importante."
El tercer factor de riesgo son los mosquitos. Las aguas estancadas y mal canalizadas favorecen la proliferación del Aedes aegypti, transmisor del dengue, tal como ocurrió en Brasil tras sus propias inundaciones.
Los más vulnerables: Niños, adultos mayores y enfermos crónicosNo todos corren el mismo riesgo. Según la infectóloga, las poblaciones en los extremos de la vida son las más susceptibles de sufrir complicaciones graves.
"Los niños menores de cinco años tienen más riesgos porque su sistema inmune está madurando y ha tenido menos contacto con agentes externos. Los adultos mayores de 65 años, porque su sistema inmune viene en algo que llamamos inmunosenescencia, es decir, ha perdido funcionalidad."
A estos grupos se suman personas con enfermedades crónicas no controladas o condiciones de inmunosupresión. El hacinamiento en albergues añade otro riesgo: mayor transmisión de infecciones respiratorias entre personas.
¿Cuándo consultar? Las señales de alarma que no se deben ignorarLa doctora Valderrama hizo un llamado directo a las familias para que no subestimen ciertos síntomas.
"Si llegan a presentar fiebre, si llegan a presentar diarrea —más de dos a tres deposiciones líquidas que no son normales—, cuadros de malestar general, dolor en los músculos o dolores articulares de alta intensidad, es muy importante que se consulte de inmediato."
Qué deben hacer las autoridades: Cuatro medidas urgentesFrente a la emergencia, la infectóloga trazó una hoja de ruta clara: primero, desplegar vigilancia epidemiológica activa en campo. Segundo, garantizar de forma inmediata el suministro de agua potable. Tercero, controlar ambientalmente los criaderos de vectores eliminando aguas estancadas y aplicando cloro. Cuarto, mantener operativos los servicios de salud movilizando recursos y personal para que la vacunación y la atención primaria no se interrumpan.
La doctora Valderrama alertó sobre uno de los fallos más frecuentes en emergencias sanitarias: la demora en identificar y separar casos sintomáticos.
"Hay que hacer rápidamente lo que nosotros llamamos cercos epidemiológicos: identifico un caso y rápidamente identifico las personas que puedan estar alrededor afectadas, para poder evitar la transmisibilidad."
¿Cómo protegerse de la leptospirosis?La leptospirosis, transmitida por contacto con agua contaminada con orina de roedores o perros infectados, es una amenaza silenciosa en este contexto. La experta fue precisa en sus recomendaciones:
"Si van a almacenar agua porque es necesario, háganlo en canecas que estén limpias antes de introducir el agua, y ciérrenlas. Porque ahí no solo hay el riesgo de leptospira, sino también el riesgo para los vectores que transmiten dengue o chikungunya. El manejo del agua se hace fundamental."
Pequeñas acciones, gran impacto colectivoLa doctora Valderrama cerró con un mensaje de solidaridad y acción práctica para las familias afectadas:
"Traten de hervir el agua que van a consumir, mantener los almacenamientos de agua en las mejores condiciones, usar tapabocas si hay alguien con síntomas respiratorios, y mantener la higiene de manos. Con una pequeña concentración de cloro en agua pueden limpiar las frutas y verduras que van a consumir. Pequeñas acciones que pueden ayudar a la salud colectiva."
La emergencia en Córdoba sigue en curso. Mientras el agua baja lentamente, la carrera contra el tiempo para prevenir una crisis sanitaria apenas comienza.