A pesar de su alta prevalencia y grave impacto en la calidad de vida, esta patología hormonal continúa infradiagnosticada.
Por: Laura Guio
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) se ha convertido en uno de los trastornos endocrinos más comunes entre mujeres en edad reproductiva, afectando aproximadamente a una de cada 10 mujeres a nivel global. Sin embargo, paradójicamente, sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada que pasa desapercibida en consultorios médicos de todo el mundo.
Según explica el doctor Manuel Luque Ramírez, jefe de Sección del Área de Diagnóstico y Terapéutica del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, el evento principal en esta patología es un aumento leve de los niveles de andrógenos, conocidas popularmente como "hormonas masculinas", en el organismo femenino.
Un cuadro clínico complejo y multifacético
Las manifestaciones del SOP van mucho más allá de simples irregularidades menstruales. El doctor Luque Ramírez clasifica los síntomas en tres grandes grupos que afectan diferentes aspectos de la salud de la mujer.
Alteraciones dermocosméticas: El hirsutismo, o crecimiento excesivo de vello corporal en zonas como la cara, torso, abdomen, espalda y extremidades, encabeza esta categoría. Le acompañan el acné y, en menor medida, la alopecia. Estas manifestaciones visibles frecuentemente desencadenan un importante impacto psicoemocional, derivando en cuadros de ansiedad, depresión y dificultades en las relaciones sociales.
Problemas reproductivos: Las mujeres con SOP experimentan alteraciones menstruales variadas, desde ciclos que superan los 35 días hasta períodos de varios meses sin menstruación. Esta irregularidad puede ocasionar hiperplasia endometrial en pacientes con muy pocas menstruaciones anuales, aumentando el riesgo de cáncer endometrial. Además, la ovulación irregular conduce frecuentemente a problemas de subfertilidad.
Complicaciones metabólicas: El SOP provoca un incremento del tejido adiposo visceral, elevando significativamente el riesgo de desarrollar prediabetes, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, esteatosis hepática, enfermedades cardiovasculares y Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño.
¿Qué causa este síndrome?Aunque la causa exacta del SOP permanece desconocida, la investigación ha identificado varios factores contribuyentes. La resistencia a la insulina juega un papel fundamental: cuando las células se vuelven resistentes a esta hormona, el cuerpo compensa produciendo más insulina, lo que estimula la producción excesiva de andrógenos y dificulta la ovulación normal.
Una revisión publicada en 2018 en la revista Nature Reviews Endocrinology sugiere que el SOP podría ser un trastorno complejo y multigénico, con fuerte influencia epigenética y ambiental, incluyendo factores dietéticos y del estilo de vida. El componente hereditario también es significativo: tener antecedentes familiares de SOP aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar la condición.
Tratamiento integralEl abordaje terapéutico del SOP requiere un enfoque multidisciplinario. Como pilar fundamental, los expertos enfatizan la implementación de un estilo de vida saludable basado en una dieta mediterránea equilibrada, actividad física regular y abandono del tabaquismo.
Para las alteraciones dermatológicas, el tratamiento específico incluye anticonceptivos orales combinados, con o sin antiandrógenos, para reducir o bloquear el exceso de andrógenos circulantes. Las medidas cosméticas complementan esta estrategia farmacológica.
El manejo de los problemas reproductivos varía según el deseo gestacional de la paciente. En mujeres que buscan embarazo, se prioriza la pérdida de peso en casos de sobrepeso y la monitorización de la ovulación. Si estas medidas no resultan suficientes, se recurre a terapias de reproducción asistida escalonadas, que incluyen letrozol, acetato de clomifeno, gonadotropinas o fecundación in vitro.
Para quienes no buscan embarazo, el objetivo es prevenir la hiperplasia endometrial mediante progestágenos cíclicos o anticonceptivos orales.
La importancia del diagnóstico tempranoA pesar de alcanzar una prevalencia comparable a enfermedades pandémicas como la diabetes tipo 2, el SOP continúa siendo una patología infradiagnosticada. Los especialistas hacen un llamado a la consulta médica temprana ante síntomas como irregularidades menstruales persistentes, dificultades para concebir o signos de exceso de andrógenos.
El diagnóstico y tratamiento precoces, combinados con modificaciones en el estilo de vida, pueden reducir significativamente el riesgo de complicaciones graves a largo plazo, mejorando sustancialmente la calidad de vida de las mujeres afectadas por este síndrome silencioso pero prevalente.