Las mejoras en la liberación de insulina disminuyen luego del tratamiento de diabetes tipo 2

Un conjunto de ensayos clínicos que examinan a jóvenes y adultos con diabetes tipo 2 o intolerancia a la glucosa ha encontrado que la progresión de la enfermedad en adultos se ralentizó durante el tratamiento médico, pero se reanudó después de que el tratamiento se detuvo.

Por: Medicina y Salud Pública


Un conjunto de ensayos clínicos que examinan a jóvenes y adultos con diabetes tipo 2 o intolerancia a la glucosa ha encontrado que la progresión de la enfermedad en adultos se ralentizó durante el tratamiento médico, pero se reanudó después de que el tratamiento se detuvo. Los jóvenes con el mismo tratamiento tuvieron resultados notablemente peores con progresión continua de la enfermedad durante y después del tratamiento. Esta investigación, financiada por el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK), fue publicada el 9 de junio en las revistas Diabetes y Diabetes Care y presentada en las Sesiones Científicas de la American Diabetes Association en San Francisco.

Los Estudios de Medicación para Adultos y Pediátricos sobre la Restauración de la Secreción de Insulina (RISE) compararon el uso de diferentes tratamientos entre adultos de 20 a 65 años de edad y jóvenes de 10 a 19 años de edad con intolerancia a la glucosa o diabetes tipo 2 de aparición temprana con el objetivo de preservar la función de las células beta, que es clave para la capacidad del cuerpo de producir y liberar insulina.

En el estudio en adultos, los participantes fueron asignados aleatoriamente para recibir ya sea insulina de acción prolongada (glargina) durante tres meses seguidos de nueve meses de metformina, el medicamento liraglutida en combinación con metformina durante 12 meses, metformina sola durante 12 meses o un placebo. Los investigadores querían ver si el tratamiento agresivo temprano podría tener un efecto duradero en retrasar o detener el declive de la función de las células beta que ocurre en las personas con diabetes tipo 2. Los participantes fueron monitoreados durante tres meses adicionales después de que terminaron los tratamientos.

Los resultados mostraron que los participantes adultos tuvieron mejorías en la función de las células beta y en el control de la glucosa en sangre durante los tratamientos, siendo los del grupo de liraglutida más metformina los que mostraron la mayor mejoría después de 12 meses. Sin embargo, estas mejorías no persistieron entre ninguno de los grupos después de que terminó el tratamiento.

"Los estudios de medicación de RISE muestran que estos tratamientos para la diabetes tipo 2 no hacen cambios duraderos en las células beta", señaló el Dr. Steven Kahn, presidente del estudio, del Sistema de atención de salud Puget Sound de Asuntos de Veteranos y de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington. "Para los adultos, vimos que las opciones de tratamiento eran igualmente efectivas mientras la gente las tomaba activamente, pero la gente necesita seguir el tratamiento para mantener los beneficios".

En un documento complementario, los hallazgos del estudio en adultos se compararon con los del Estudio de medicación pediátrica RISE publicado en 2018, que mostró que la función de las células beta disminuyó en los dos grupos de tratamiento para jóvenes durante el tratamiento activo, y empeoró después de que terminó el tratamiento.

Los estudios de medicación para adultos y pediátricos RISE se diseñaron conjuntamente para permitir la comparación directa del efecto del tratamiento en jóvenes y adultos. El estudio en jóvenes comparó el uso de tres meses de insulina glargina seguida de metformina durante nueve meses con metformina sola durante 12 meses. La insulina glargina y la metformina son los únicos medicamentos aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos para jóvenes con diabetes tipo 2.

"Aunque la eficacia de los medicamentos para los adultos durante el tratamiento es tranquilizadora, los malos resultados para los jóvenes del estudio, tanto durante como después del tratamiento, subrayan la necesidad urgente y continua de nuevos enfoques para prevenir y tratar la diabetes tipo 2 en los jóvenes, ya que la enfermedad progresa más rápidamente si se les da el mismo tratamiento que a los adultos", señaló la Dra. Ellen Leschek, autora del estudio y científica del proyecto NIDDK para RISE.

Esta comparación estrecha entre los adultos y los jóvenes que reciben los mismos tratamientos para la diabetes tipo 2 respalda investigaciones anteriores que sugieren que la enfermedad es más agresiva en los jóvenes que en los adultos, y apunta a nuevas áreas de investigación que pueden ayudar a explicar por qué.

"Los estudios RISE muestran que la diabetes tipo 2 afecta a los jóvenes de manera diferente y más agresiva que a los adultos2, dijo el Dr. Griffin P. Rodgers, director del NIDDK. "Estos hallazgos demuestran la necesidad de continuar la investigación para identificar nuevas estrategias de tratamiento para controlar y tratar la diabetes tipo 2, y subrayan la necesidad de centrarse en los esfuerzos de prevención, especialmente para los jóvenes".



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