La tinta y las modificaciones corporales dificultan la detección temprana de melanomas y otros cánceres cutáneos al ocultar lesiones clave durante la exploración médica.
Por: Katherine Ardila
La Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC) ha emitido una importante advertencia dirigida especialmente a las personas con tatuajes o piercings.
Según los especialistas, estos elementos de modificación corporal pueden crear una "barrera visual" sobre la piel, ocultando lesiones potencialmente malignas y complicando la identificación precoz de melanomas y otros cánceres cutáneos.
El principal problema radica en que los pigmentos utilizados en los tatuajes y la propia alteración de la piel con un piercing pueden ocultar visualmente lesiones sospechosas.
Lunares, manchas o cambios en la pigmentación que son señales de alarma clave para los médicos pueden quedar completamente camuflados. Esto complica la exploración física rutinaria, una herramienta fundamental en el diagnóstico temprano, donde cada día cuenta para el éxito del tratamiento.
Un riesgo que está en estudioLa CAMFiC señala que, según estudios internacionales recientes, las personas con tatuajes podrían presentar un riesgo incrementado de alrededor de un 29% de desarrollar melanoma en comparación con quienes no los tienen, aunque la relación causal directa aún se investiga.
Además, existen casos documentados de melanomas que han aparecido dentro de un tatuaje, lo que representa un verdadero desafío diagnóstico incluso para los dermatólogos.
La inflamación crónica como factor y contraindicacionesCada vez que la piel se lesiona para realizar un tatuaje, el cuerpo desencadena un proceso inflamatorio como parte de la curación.
Los expertos recuerdan que la inflamación crónica se ha relacionado en algunos casos con el desarrollo de ciertos tipos de cáncer de piel, como el carcinoma de células escamosas, añadiendo otra capa de consideración a estos procedimientos.
Asimismo, señalan que los piercings y tatuajes "están contraindicados si se sufren infecciones locales que se pueden extender", como verrugas, herpes u hongos; así como en enfermedades cutáneas como la psoriasis; otras enfermedades como las cardíacas o la diabetes; y que se desaconseja realizarse un tatuaje en verano y en mujeres embarazadas.
Respecto a los piercings, las localizaciones de mayor riesgo son el cartílago de la oreja (con alto índice de infección y necrosis), el pene y el clítoris, por los graves riesgos de complicaciones que conllevan.
Un llamado al autocuidadoFinalmente, la CAMFiC recuerda la importancia de que, si se decide realizarse un tatuaje, se espere al menos cuatro meses para donar sangre, a menos que se pueda certificar el uso estéril de material desechable y tinta monodosis.
Sobre todo, subrayan que la consulta de medicina familiar es un espacio clave para recibir asesoramiento y para que los profesionales puedan examinar con atención cualquier alteración en la piel, incluso aquella que podría estar escondida bajo la tinta de un tatuaje.