Tratamiento con ejercicio PKE logra recuperación funcional en hernia discal lumbar con ciatalgia

Un hombre con hernia de disco lumbar L4-L5 confirmada por resonancia magnética presentó dolor intenso irradiado a extremidades inferiores tras levantar a su hijo.

Por: Laura Guio


El paciente es un hombre de 34 años, con 84 kg de peso y 178 cm de estatura, que trabaja en servicios de oficina sin antecedentes médicos relevantes.

 Aproximadamente un año antes de acudir al servicio médico, experimentó su primer episodio de dolor lumbar agudo tras levantar objetos pesados, con dolor irradiado a la pierna derecha en la cara posterior del muslo, región glútea y talón, acompañado ocasionalmente de entumecimiento en los dedos del pie. Fue tratado con gabapentina 300 mg y naproxeno 250 mg, además de ejercicios terapéuticos, logrando mejoría aunque con recurrencias leves ocasionales.

El segundo episodio agudo ocurrió seis meses antes de la evaluación actual, cuando levantó a su hijo de 20 kg en completa flexión de tronco. El dolor fue tan intenso que le impidió dormir durante varias noches, predominando en la extremidad inferior izquierda con sensaciones punzantes descritas como "cuchillo" y entumecimiento lateral del muslo. El día previo había conducido continuamente durante 5 horas con molestias lumbares.

La resonancia magnética reveló protrusiones discales en L4-L5 y L3-L4 con abultamiento central. Fue tratado con medicamentos (Mixodin, Nuvazin y Profen) que proporcionaron alivio parcial. Persistieron rigidez y frialdad matutina en la pantorrilla lateral izquierda, que mejoraban tras caminar 5 minutos. 

También desarrolló molestias en el dedo gordo del pie izquierdo que empeoraban al sentarse y conducir por períodos prolongados. Al sentarse y conducir experimentaba dolor en la región glútea derecha que irradiaba hasta el tobillo izquierdo, además de temor a correr.

Examen físico

La palpación reveló sensibilidad 3/4 en regiones lumbares L5 y L4, y 2/4 en cuadrado lumbar izquierdo. La prueba de elevación de pierna recta a 75° produjo dolor 4/10 en región lumbar y trayecto del nervio ciático izquierdo. 

La extensión lumbar fue dolorosa (6/10) a 15° de rango de movimiento. La flexión lumbar fue completa con dolor 3/10. Las pruebas sacroilíacas resultaron negativas.

Intervención

El programa consistió en 10 sesiones durante 5 semanas. Cada sesión de 40 minutos incluyó ejercicio PKE durante 15-20 minutos con respiración diafragmática, punción seca y 20 minutos de terapia de calor infrarrojo. Se prescribieron ejercicios PKE domiciliarios dos veces al día durante 10 minutos.

La progresión del PKE incluyó cinco etapas: PKE bilateral con columna neutra, extensión lumbar leve con una almohada bajo el pecho, extensión lumbar moderada con dos almohadas, adición de flexión de extremidades superiores para estirar dorsal ancho, y finalmente peso posterior de rodilla de 5 kg. La progresión ocurrió cada dos sesiones según tolerancia. Tras la décima sesión se agregaron ejercicios de estabilización central.

Resultados

Al finalizar la quinta sesión, el rango de movimiento de flexión lumbar se restauró completamente sin dolor. La extensión lumbar mejoró de 15° a 25° sin dolor y la prueba de elevación de pierna recta se normalizó. 

El paciente reportó reducciones sustanciales en molestias al sentarse, dolor en cadera y pierna derechas, ardor y hormigueo. La calidad del sueño mejoró notablemente.

El Índice de Discapacidad de Oswestry disminuyó de 56% antes de la intervención a 36% en la quinta sesión, 16% en la décima sesión y 10% en el seguimiento de 4 meses. La Escala Global de Calificación de Cambio mostró progreso significativo en la percepción del paciente sobre su mejoría. 

Se observaron mejoras en todos los dominios: intensidad del dolor, cuidado personal, capacidad para levantar objetos, caminar, sentarse, estar de pie, dormir, vida sexual, social y viajar.

Discusión

Este reporte según Majid Shahbazi et al., demuestra la efectividad del ejercicio PKE en un paciente con hernia discal lumbar. Los hallazgos se alinean con estudios sobre ejercicios de extensión lumbar para promover lordosis, aunque algunos estudios sugieren que estos ejercicios no siempre mejoran los síntomas.

Los resultados positivos pueden explicarse por varios factores. Durante el PKE, la pelvis y columna lumbar se posicionan para soportar la lordosis natural. Al aumentar moderadamente la lordosis lumbar, el PKE reduce la presión sobre los discos intervertebrales. Fortalecer el cuádriceps es otro factor clave, ya que estos músculos estabilizan la pelvis y columna lumbar inferior. El músculo recto femoral contribuye a la inclinación pélvica anterior, aumentando la lordosis lumbar.

Además de los efectos biomecánicos, la progresión graduada del ejercicio PKE proporciona beneficios neurofisiológicos. El aumento gradual de intensidad reduce el miedo al movimiento, mejora el control neuromuscular y promueve la desensibilización del dolor

La terapia dirigida por movimiento restaura patrones motores adaptativos, disminuye comportamientos de evitación y cultiva autoeficacia. El PKE probablemente normalizó la cinemática espinal y optimizó la coordinación lumbopélvica, elementos fundamentales para la recuperación duradera.




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