El ABC del tratamiento para la diabetes

Todos los pacientes son diferentes y reaccionan de distintas maneras, por ello es fundamental que hables con tu especialista y conozcan la reacción de tu cuerpo frente a los distintos tratamientos.

Por: Redacción MSP


Según el tipo de diabetes que tengas, el control del nivel de azúcar en sangre, la insulina y los medicamentos orales pueden influir en tu tratamiento. Una alimentación sana, un peso saludable y la actividad regular también son factores importantes en el control de la diabetes.

Tratamientos para todos los tipos de diabetes

Mantener un peso saludable a través de una dieta saludable y del ejercicio diario es fundamental para el tratamiento de la diabetes, así como para tu salud general:

Alimentación saludable. Contrariamente a la creencia popular, no existe una dieta específica para la diabetes. Tendrás que seguir una dieta con más frutas, verduras, proteínas magras y granos integrales y reducir el consumo de grasas saturadas, hidratos de carbono refinados y dulces. 

De hecho, es el mejor plan alimenticio para toda la familia. Está bien consumir alimentos con azúcar cada tanto, siempre que se los cuente como parte del plan de alimentación.

Aun así, entender qué comer y en qué cantidades puede ser un desafío. Un dietista matriculado puede ayudarte a armar una dieta acorde a tus objetivos de salud, preferencias alimentarias y estilo de vida. 

Es probable que comprenda el recuento de hidratos de carbono, en especial, si tienes diabetes tipo 1 o te aplicas insulina como parte del tratamiento.

Actividad física. Todos necesitamos hacer ejercicio aeróbico con frecuencia, y las personas que tienen diabetes no son la excepción. El ejercicio disminuye el nivel de glucosa en la sangre porque la transporta a las células, donde se la utiliza para producir energía. 

El ejercicio también aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que significa que el organismo necesita menos insulina para transportar la glucosa a las células.

Consigue la aprobación del médico antes de hacer ejercicio. 

Después, elige actividades que disfrutes, como caminar, nadar o andar en bicicleta. Lo más importante es que la actividad física sea parte de tu rutina diaria.

Trata de hacer al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico la mayoría de los días de la semana o 150 minutos de actividad física moderada a la semana. 

Los períodos de actividad pueden ser de solo 10 minutos, tres veces al día. Si no has hecho actividad durante un tiempo, comienza despacio y aumenta progresivamente. También es una buena idea evitar estar sentado mucho tiempo; trata de levantarte y moverte si has estado sentado por más de 30 minutos.

Tratamientos para la diabetes tipo 1 y tipo 2

El tratamiento para la diabetes tipo 1 implica la colocación de inyecciones de insulina o el uso de una bomba de insulina, controles frecuentes del nivel de glucosa en la sangre y el cálculo de hidratos de carbono. El tratamiento de la diabetes tipo 2 implica, principalmente, cambios en el estilo de vida y el control del nivel de glucosa en la sangre, junto con medicamentos para la diabetes, insulina o ambos.

*Control del nivel de glucosa en la sangre. Según tu plan de tratamiento, puedes controlar y registrar tu nivel de glucosa en la sangre hasta cuatro veces al día o con más frecuencia si tomas insulina. Un control riguroso es la única manera de asegurarte de que tu nivel de glucosa en la sangre se mantenga dentro del rango objetivo. Las personas que tienen diabetes tipo 2 y no se colocan insulina suelen controlarse el nivel de glucosa en la sangre con mucha menos frecuencia.

Las personas que reciben un tratamiento con insulina pueden elegir controlar sus niveles de glucosa en la sangre con un control continuo de glucosa. Aunque esta tecnología aún no ha reemplazado por completo al medidor de glucosa, puede reducir bastante la cantidad de pinchazos en los dedos necesarios para controlar la cantidad de glucosa en la sangre y proporcionar información importante sobre las tendencias del nivel de glucosa en la sangre.

Incluso con un tratamiento cauteloso, los niveles de glucosa en la sangre pueden cambiar de manera impredecible. Con la ayuda del equipo de tratamiento de la diabetes, aprenderás cómo cambia tu nivel de glucosa en la sangre en respuesta a los alimentos, la actividad física, los medicamentos, las enfermedades, el consumo de alcohol, el estrés y, en el caso de la mujer, las fluctuaciones en los niveles hormonales.

Además del control diario de los niveles de glucosa en la sangre, el médico probablemente te recomiende un estudio de hemoglobina glicosilada (HbA1c) periódico para medir tu nivel de glucosa en la sangre promedio de los últimos dos o tres meses.

Al comparar este nivel con los análisis reiterados diarios de glucosa en la sangre, el estudio de HbA1c indica el grado de eficacia general de tu plan de tratamiento para la diabetes. Un nivel de HbA1c elevado puede indicar la necesidad de cambiar tu régimen de medicamentos orales o de insulina, o tu plan de comidas.

Tu meta de HbA1c puede variar según la edad y diversos factores más, como la presencia de otras enfermedades. Sin embargo, para la mayoría de las personas con diabetes, la American Diabetes Association (Asociación Estadounidense de la Diabetes) recomienda un nivel de HbA1c inferior al 7 %. Pregúntale al médico cuál es tu meta de HbA1c.

Insulina. Las personas que tienen diabetes tipo 1 necesitan una terapia con insulina para sobrevivir. Muchas personas que tienen diabetes tipo 2 o diabetes gestacional también necesitan tratamiento con insulina.

Existen muchos tipos de insulina disponibles, entre ellos, la insulina de corta acción (regular), la de acción rápida, la de acción prolongada y otras opciones intermedias. Según lo que necesites, el médico puede recetarte una combinación de tipos de insulina para usar a lo largo del día y de la noche.

La insulina no puede tomarse por vía oral para bajar la glucosa en la sangre porque las enzimas del estómago obstaculizan su acción. A menudo, la insulina se inyecta utilizando una jeringa y una aguja fina o con una pluma para insulina (un aparato que se asemeja a una lapicera).

Una bomba de insulina también puede ser una opción. La bomba es un dispositivo que tiene el tamaño aproximado de un teléfono celular pequeño y se usa en la parte externa del cuerpo. Cuenta con una sonda que conecta el reservorio de insulina a un catéter que se introduce por debajo de la piel del abdomen.

Ahora también existen bombas sin sondas que funcionan de manera inalámbrica. Programas la bomba de insulina para que dosifique cantidades específicas. Puede ajustarse para que administre más o menos cantidad de insulina según los alimentos que se ingieren, el nivel de actividad y el nivel de glucosa en la sangre.

En septiembre de 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el primer páncreas artificial para personas con diabetes tipo 1 de 14 años o más. En diciembre de 2019, se aprobó un segundo páncreas artificial. Desde entonces, se han aprobado sistemas para niños mayores de 2 años.

El páncreas artificial también se conoce como administración de insulina en circuito cerrado. Este dispositivo implantado conecta un medidor de glucosa continuo (que controla los niveles de glucosa en la sangre cada cinco minutos) a una bomba de insulina. El dispositivo libera automáticamente la cantidad correcta de insulina cuando el medidor indica la necesidad.

Actualmente, se están estudiando más sistemas de páncreas artificiales (circuito cerrado) en ensayos clínicos.

*Medicación oral y otros medicamentos. En ocasiones, también se recetan otros medicamentos por vía oral o con inyecciones. Algunos medicamentos contra la diabetes estimulan el páncreas para que produzca y libere más insulina. Otros inhiben la producción y la liberación de glucosa del hígado, lo que significa que necesitarás menos insulina para transportar la glucosa a las células.

Otros incluso bloquean la acción del estómago o de las enzimas intestinales que se encargan de la descomposición de los hidratos de carbono, o hacen que los tejidos estén más sensibles a la insulina. La metformina (Glumetza, Fortamet u otros) es, por lo general, el primer medicamento que se receta para la diabetes tipo 2.

Se puede indicar otra clase de medicamentos llamados inhibidores de SGLT2. Estos evitan que los riñones reabsorban la glucosa en la sangre. En lugar de esto, la glucosa se excreta en la orina.

*Trasplantes. El trasplante de páncreas puede ser una opción para algunos pacientes que tienen diabetes tipo 1. También se están realizando estudios sobre el trasplante de islotes. Con un trasplante de páncreas exitoso, ya no necesitarías una terapia con insulina.

Sin embargo, los trasplantes no siempre son exitosos, y estos procedimientos representan riesgos graves. Necesitarás medicamentos inmunodepresores para el resto de la vida con el fin de evitar que tu cuerpo rechace el órgano. 

Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios graves; por ello, los trasplantes generalmente se reservan para las personas cuya diabetes no se puede controlar o para aquellas que además necesitan un trasplante de riñón.

*Cirugía bariátrica. Aunque no se considera específicamente un tratamiento para la diabetes tipo 2, las personas que la padecen y que también son obesas y tienen un índice de masa corporal mayor que 35 pueden resultar beneficiadas con este tipo de cirugía. 

Las personas que se han sometido a una cirugía de baipás gástrico han visto importantes mejoras en sus niveles de glucosa en la sangre. Sin embargo, todavía se desconocen los riesgos a largo plazo de este procedimiento y los beneficios para los pacientes que tienen diabetes tipo 2.

Tratamiento para la diabetes gestacional

El control de tu nivel de azúcar en sangre es fundamental para mantener la salud del bebé y evitar complicaciones durante el parto. Además de mantener una alimentación saludable y hacer ejercicios, tu plan de tratamiento puede incluir el control del nivel de azúcar en sangre y, en algunos casos, el uso de insulina o medicamentos de administración oral.

El médico también controlará tu nivel de azúcar en sangre durante el parto. Si tu nivel de azúcar en sangre aumenta, es posible que el bebé libere altos niveles de insulina, lo cual puede dar lugar a un bajo nivel de azúcar en sangre inmediatamente después del nacimiento.

Tratamiento para la prediabetes

Si tienes prediabetes, las elecciones de un estilo de vida saludable pueden ayudarte a disminuir el nivel de glucosa en la sangre hasta alcanzar niveles normales o, al menos, evitar que aumente hasta los niveles observados en la diabetes tipo 2. 

Mantener un peso saludable con ejercicio y una alimentación saludable puede ayudar. Hacer por lo menos 150 minutos de ejercicio por semana y perder aproximadamente un 7 % de tu peso corporal pueden prevenir o retrasar la diabetes tipo 2.

A veces, los medicamentos, como la metformina (Glucophage, Glumetza y otros), también son una opción si tienes un riesgo elevado de padecer diabetes, como cuando la prediabetes empeora o cuando tienes una enfermedad cardiovascular, enfermedad por hígado graso o síndrome de ovario poliquístico.

En otros casos, se necesitan medicamentos para controlar el colesterol (estatinas) y para la presión arterial alta. El médico puede recetarte una dosis baja de aspirina para ayudarte a prevenir las enfermedades cardiovasculares si tu riesgo de padecerlas es alto. No obstante, optar por un estilo de vida saludable sigue siendo fundamental.

Signos de complicaciones en cualquier tipo de diabetes

Debido a que existen tantos factores que pueden afectar tu nivel de azúcar en sangre, algunas veces pueden surgir problemas que requieren atención inmediata, como los siguientes:

*Nivel alto de azúcar en sangre (hiperglucemia). Tu nivel de azúcar en sangre puede subir por muchas razones, como comer demasiado, estar enfermo o no tomar suficientes medicamentos para bajar la glucosa. 

Controla tu nivel de azúcar en sangre como te lo indique el médico, y presta atención a signos y síntomas de un alto nivel de azúcar en sangre (ganas frecuentes de orinar, aumento de la sed, boca seca, visión borrosa, cansancio y náuseas). Si tienes hiperglucemia, tendrás que realizar ajustes en tu plan de comidas, en tus medicamentos o en ambos.

*Aumento de cetonas en tu orina (cetoacidosis diabética). Si tus células necesitan energía, es posible que tu organismo empiece a descomponer la grasa. Esto produce ácidos tóxicos llamados cetonas. Presta atención a falta de apetito, debilidad, vómitos, fiebre, dolor de estómago y olor a acetona del aliento.

Puedes controlar el exceso de cetonas en la orina con un equipo de prueba de cetonas de venta libre. Si tienes un exceso de cetonas en orina, consulta a tu médico de inmediato o busca atención de emergencia. Esta afección es más común en personas con diabetes tipo 1.

*Síndrome hiperosmolar hiperglicémico no cetósico. Los signos y síntomas de esta afección potencialmente mortal incluyen: valores de azúcar en sangre de más de 600 mg/dl (33,3 mmol/l), boca seca, sed extrema, fiebre, somnolencia, desorientación, pérdida de la visión y alucinaciones. El síndrome hiperosmolar es provocado por un nivel de azúcar en sangre sumamente elevado que hace que la sangre se vuelva espesa y melosa.

Tiende a ser más frecuente en personas con diabetes tipo 2 y suele estar precedido por una enfermedad. Si tienes signos o síntomas de este trastorno, llama al médico o busca atención médica inmediata.

*Bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia). Cuando tu nivel de azúcar en sangre cae por debajo de tu rango objetivo, se conoce como nivel bajo de azúcar en sangre (hipoglucemia). 

Si consumes medicamentos que bajan el nivel de azúcar en sangre, incluida la insulina, tu nivel de azúcar en sangre puede bajar por muchos motivos, como saltearte una comida y realizar más actividad física que lo normal.

La disminución del azúcar en sangre también se produce cuando tomas demasiada insulina o un exceso de medicamentos que bajan la glucosa, que promueve la secreción de insulina por parte del páncreas.

Controla periódicamente tu nivel de azúcar en sangre y presta atención a signos y síntomas de bajo nivel de azúcar en sangre: sudoración, temblores, debilidad, hambre, mareos, dolor de cabeza, visión borrosa, palpitaciones cardíacas, irritabilidad, dificultad para hablar, somnolencia, desorientación, desmayos y convulsiones.

El nivel bajo de azúcar en sangre se trata con hidratos de carbono de rápida absorción, como el jugo de frutas o las tabletas de glucosa.




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