El cáncer continúa siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel global. El cáncer no constituye una única enfermedad, sino que engloba un amplio conjunto de patologías con características biológicas diversas y factores de riesgo que varían según el tipo de malignidad.
Existen factores de riesgo no modificables asociados al desarrollo de cáncer, como la edad, el sexo asignado al
nacer y la predisposición genética, los cuales forman parte de nuestra biología y no pueden cambiarse. Sin
embargo, una proporción significativa del riesgo de desarrollar cáncer está relacionada con factores
modificables, vinculados a los estilos de vida, los comportamientos y el entorno en el que vivimos. Entre ellos
se incluyen la alimentación, la actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, la exposición a la radiación
ultravioleta y determinadas exposiciones ambientales, entre otros.
Un estudio publicado recientemente en la revista científica Nature Medicine, liderado por la investigadora
Hanna Fink y colegas, estimó la incidencia mundial de cáncer atribuible a 30 factores de riesgo modificables,
utilizando datos provenientes de 185 países, incluido Puerto Rico. Este tipo de estudio es fundamental para
evaluar qué proporción de los casos de cáncer podría prevenirse, dado que muchos de ellos están vinculados a
comportamientos y exposiciones que pueden modificarse.
Entre los factores de riesgo modificables evaluados en esta investigación se encuentran el consumo de tabaco y
de alcohol, tener un índice de masa corporal elevado (indicador de obesidad), la inactividad física, la
contaminación del aire, las exposiciones ocupacionales, la exposición a radiación ultravioleta y las infecciones.
En relación con estas últimas, el estudio evaluó nueve infecciones clasificadas como oncogénicas, entre ellas la
infección por tipos de virus del papiloma humano de alto riesgo, asociada al desarrollo de seis tipos de cáncer,
incluidos el cáncer cervical y el de orofaringe; las hepatitis virales B y C, factores de riesgo para el cáncer de
hígado; así como la infección por la bacteria Helicobacter pylori, asociada al desarrollo de cáncer gástrico.
Entre los principales hallazgos, el estudio estimó que, de los 18.7 millones de casos nuevos de cáncer
diagnosticados en el mundo en el 2022 (excluyendo el cáncer de piel no melanoma), el 37.8% (equivalente a 7.1
millones de casos), se atribuyeron a factores de riesgo modificables. Esto significa que casi 4 de cada 10 casos
nuevos de cáncer diagnosticados ese año mundialmente pudieron haber sido prevenidos si se hubiesen
eliminado esos factores de riesgo. En este estudio también se observaron diferencias marcadas por sexo, con
una mayor proporción de cánceres atribuibles a factores de riesgo modificables en los hombres en comparación
con las mujeres. De los 9.2 millones de casos nuevos de cáncer diagnosticados mundialmente en mujeres en el
2022, el 29.7% se atribuyeron a factores de riesgo modificables. En contraste, entre los 9.6 millones de casos
nuevos de cáncer diagnosticados en hombres en ese mismo año, el 45,4% se atribuyeron a estos factores de
riesgo.
Entre los factores de riesgo modificables evaluados, el fumar productos de tabaco (cigarrillos, cigarros, pipas,
entre otros) fue el principal responsable de los casos de cáncer, contribuyendo al 15.1% de todos los casos
nuevos diagnosticados en 2022. Las infecciones constituyeron el segundo factor de riesgo modificable más
relevante, responsable del 10,2% de los casos nuevos de cáncer a nivel global, seguidas por el consumo de
alcohol, que contribuyó al 3,2% de los casos. Al analizar los resultados por sexo, se observó que, en las
mujeres, el 11.5% de los casos nuevos de cáncer se atribuyeron a infecciones, seguido por fumar productos de
tabaco (6.3%) y la obesidad (3.4%). En los hombres, el principal factor de riesgo modificable fue fumar
productos de tabaco, responsable del 23.1% de los casos nuevos de cáncer, seguido por las infecciones (9.1%) y
el consumo de alcohol (4.6%). Cuando los datos se analizaron por región, se observó que los principales
contribuyentes a la carga de cáncer en América Latina y el Caribe fueron las infecciones y el tabaquismo,
responsables del 9.6% y 9.1% de los casos nuevos de cáncer, respectivamente.
Los hallazgos de este importante estudio resaltan la relevancia de implementar y fortalecer estrategias de
control del cáncer tanto a nivel local como internacional. Entre estas iniciativas se encuentra el Plan para el
Control Comprensivo de Cáncer de Puerto Rico, financiado por los Centros para el Control y la Prevención de
Enfermedades de los Estados Unidos y liderado por el Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de
Puerto Rico. Este plan establece metas y objetivos dirigidos a reducir la carga del cáncer en Puerto Rico,
incluyendo actividades orientadas a reducir la prevalencia de factores de riesgo modificables en la población.
Asimismo, otras estrategias relevantes incluyen el Código Latinoamericano y del Caribe Contra el Cáncer,
desarrollado por expertos en colaboración con la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer
(IARC, por sus siglas en inglés). Este código ofrece 17 recomendaciones basadas en evidencia científica y
enfocadas en las necesidades regionales, con el objetivo de reducir la carga de cáncer en América Latina y el
Caribe. Entre estas recomendaciones se destacan cambios sencillos en los estilos de vida, como no fumar ni
exponerse al humo de segunda mano, evitar el consumo de alcohol, mantener un peso corporal adecuado y una
dieta saludable, vacunarse contra la hepatitis B y el virus del papiloma humano, protegerse de la exposición
excesiva al sol, evitar la exposición a contaminantes ambientales y a sustancias carcinógenas en el ámbito
laboral, así como realizarse las pruebas de cernimiento disponibles para diferentes tipos de cáncer, como el
cáncer de cérvix, seno y colorrectal. Estas acciones pueden tener un impacto significativo en la reducción de la
incidencia de cáncer tanto en la región como a nivel global.