“A veces no es hambre, es estrés o ansiedad”: experta sobre el vínculo entre emociones y obesidad

Las dietas restrictivas no son sostenibles y generan efecto rebote. Funcionan a corto plazo, pero provocan ansiedad y recuperación del peso. Más que contar calorías, importa la calidad de los alimentos y la capacidad de mantener el plan a largo plazo.

Por: Katherine Ardila


En el marco del Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora cada 4 de marzo, la revista Medicina y Salud Pública conversó con la licenciada Michelle Carrillo, nutricionista y dietista, para profundizar en el abordaje de esta condición que afecta a millones de personas a nivel global y que se ha convertido en una verdadera epidemia de nuestro tiempo.

La especialista comenzó explicando cómo se define y evalúa la obesidad desde su disciplina, dejando claro que se trata de un enfoque mucho más complejo que simplemente mirar la báscula. "Yo no la evalúo solamente mirando el peso, si utilizamos herramientas como el índice de masa corporal, la circunferencia de la cintura, pero también miramos composición corporal, historial médico, laboratorios y hábitos", señaló Carrillo.

Ahora bien, la nutricionista hizo hincapié en que la obesidad no puede reducirse a una cuestión estética o de peso corporal. "Yo digo siempre que la obesidad es una condición metabólica compleja y no es solamente y no es simplemente pesar mucho", aclaró.

Los errores alimentarios más frecuentes

Al abordar los patrones de alimentación que observa en su práctica diaria, la licenciada identificó varios errores recurrentes que dificultan el manejo del peso. "En su mayoría, son errores de organización, personas que no desayunan, pasan horas sin comer y luego terminan comiendo en exceso", explicó.

Asimismo, mencionó otros hábitos problemáticos: "También mucho alimento ultra procesado, poca proteína, poca fibra o comer por emociones. A veces ni nos damos cuenta”. 

Dietas restrictivas ¿Funcionan para bajar de peso? 

Uno de los puntos más importantes que abordó la especialista fue la inefectividad de las dietas extremas a largo plazo, un fenómeno que muchos pacientes experimentan con frustración.

 "Nadie puede vivir restringido para siempre. Las dietas restrictivas van a funcionar a corto plazo, pero nos van a generar ansiedad y luego un efecto rebote, así que cuando la persona vuelva a su vida normal, el peso regresa", advirtió.

En este sentido, la licenciada Carrillo propuso un criterio muy práctico para evaluar cualquier plan de alimentación. "Si no lo puedes sostener a un año, no es una estrategia real, así que definitivamente no creo en esas dietas restrictivas", sentenció.

¿Para no subir de peso debemos contar las calorías? 

La nutricionista dedicó un espacio importante a desmontar la creencia popular de que perder peso se reduce a una simple ecuación de calorías ingeridas versus calorías gastadas. 

"Contar calorías no lo es todo y esto es súper importante que lo sepan. No es lo mismo 500 calorías de proteína que 500 calorías de vegetales o de comida ultra procesada. Aunque sea un mismo número no equivale a lo mismo", explicó con claridad.

Lo que sí es cierto, destacó, es que la calidad de los alimentos impacta en múltiples procesos del organismo. "La calidad impacta tanto a las hormonas, la saciedad, inflamación y hasta la masa muscular", añadió.

La educación nutricional como base del éxito de los tratamientos para la obesidad

Para la licenciada Carrillo, el conocimiento es la herramienta más poderosa para lograr cambios duraderos. "Cuando el paciente entiende lo que está pasando en su cuerpo, deja de depender de una dieta impresa y aprende entonces a tomar decisiones más inteligentes", afirmó.

Este enfoque, según explicó, transforma por completo los resultados. "Yo diría que esto es lo que realmente transforma resultados, la clave es la educación nutricional”, enfatizó.

La relación entre emociones y la comida

Uno de los aspectos más reveladores de la conversación fue el abordaje de la conexión emocional con la alimentación, un factor que muchas veces pasa desapercibido. "Lo importante es identificar el detonante, muchas veces no es mi hambre física, es estrés, ansiedad, cansancio y hasta sed, así que definitivamente tenemos que trabajar con conciencia, estructura", señaló Carrillo.

En este sentido, la planificación juega un papel crucial. "Yo creo que la clave es la planificación, y cuando es necesario pues claramente incorporamos, en el equipo multidisciplinario lo que es el psicólogo. La comida no puede ser la única herramienta para manejar emociones”, agregó.

La especialista profundizó en cómo las emociones afectan directamente la fisiología digestiva. "Las emociones definitivamente afectan mucho y no solamente a la hora de tomar decisiones, sino que yo digo que el estómago es el segundo cerebro.", explicó.

La importancia crucial de la planificación

Para la licenciada Carrillo, la organización es la clave que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. "Lo que no se planifica, se improvisa, y cuando se improvisa, pues casi siempre se elige lo más rápido, pero no necesariamente lo más saludable", afirmó.

"Hay factores hormonales, genéticos, ambientales y emocionales para padecer de obesidad y está planificación nos va a ayudar en el tratamiento", afirmó con contundencia.

Así pues, insistió que "culpar al paciente no ayuda, lo que sí ayuda va a ser educarlo, acompañarlo, guiarlo y que aprenda realmente a modificar sus hábitos de alimentación", sentenció.





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