¿Por qué la pubertad femenina comienza cada vez más temprano?

La tendencia global muestra que el desarrollo mamario inicia ahora entre los 9 y 10 años, cuando en los años 60 comenzaba a los 11.

Por: Laura Guio


La comunidad científica enfrenta un enigma que se profundiza década tras década: las niñas están madurando más rápido.

En la década de 1840, las niñas tenían su primera menstruación alrededor de los 16 o 17 años. Hoy, esa edad promedio es de 12 años. El desarrollo mamario, primer signo externo de pubertad, cayó de 11 años en la década de 1960 a entre 9 y 10 años en Estados Unidos durante los años 90.

La evidencia científica comenzó a acumularse en los años 90, cuando la médica Marcia Herman-Giddens examinó a miles de niñas en Estados Unidos y observó que muchas estaban desarrollando senos y vello púbico "mucho más jóvenes que los estándares de Tanner". 

Su estudio con datos de aproximadamente 17,000 niñas demostró que la edad media del desarrollo mamario era de poco menos de diez años para niñas blancas y nueve años para niñas negras.

Un metaanálisis de 2020 que revisó 30 estudios encontró que la edad media del desarrollo mamario disminuyó casi tres meses cada década entre 1977 y 2013. Estados Unidos registró el inicio más temprano (una mediana de 8.8-10.3 años), África el más tardío (10.1-13.2 años), y Europa y Asia se ubicaron en el medio. La tendencia continúa según datos presentados en una reunión europea de endocrinología en 2025.

La obesidad como principal sospechosa

De las hipótesis investigadas, el aumento de la obesidad infantil encabeza la lista de posibles causas. Las tasas globales de obesidad en niños y adolescentes pasaron del 2% en 1990 al 8% en 2022, mientras que en Estados Unidos saltaron del 11% a más del 20%, según la Organización Mundial de la Salud.

Un estudio de 2022 con casi 130,000 niños estadounidenses encontró una asociación clara entre obesidad y pubertad temprana. El genetista John Perry, de la Universidad de Cambridge, afirma que "está fuera de toda duda que la obesidad es un motor importante".

El mecanismo involucra la leptina, una hormona producida por las células grasas que interactúa con los circuitos cerebrales que controlan el desarrollo y la reproducción. Aunque los investigadores no creen que inicie la pubertad, sí consideran que es crucial para que el proceso progrese adecuadamente.

Químicos y estrés: Otras piezas del rompecabezas

Algunos investigadores sospechan que sustancias químicas disruptoras hormonales presentes en plásticos —como ftalatos, PFAS y fragancias sintéticas— podrían contribuir al adelanto de la pubertad. Estos compuestos, ampliamente utilizados durante el siglo XX, interfieren con las hormonas al imitarlas o interrumpir su actividad. Sin embargo, los estudios han arrojado resultados contradictorios y establecer un vínculo causal ha sido extremadamente difícil.

El estrés psicológico emerge como un tercer factor potencial. Investigaciones muestran que niñas expuestas a violencia doméstica, abuso, pobreza o discriminación tienen mayor probabilidad de iniciar la pubertad temprano. Un estudio longitudinal de 2022 relacionó el abuso físico o emocional en la vida temprana con menstruación más temprana.

La epidemióloga Lauren Houghton, de la Universidad de Columbia, sugiere que el estrés podría interactuar con el exceso de peso corporal. Su investigación no publicada indica que niñas con altos niveles de estrés, hormonas de estrés elevadas y un índice de masa corporal alto comienzan a desarrollar senos siete meses antes, en promedio, que aquellas con bajo estrés y IMC bajo.

Riesgos para la salud y necesidad de nuevas directrices

La investigación reciente ha hecho cada vez más evidentes los riesgos para la salud asociados con la pubertad temprana. Los estudios la han vinculado con mayor riesgo de obesidad, enfermedades cardíacas, cáncer de mama, depresión y ansiedad. Los niños que maduran antes también enfrentan más probabilidades de sufrir discriminación racial o étnica, o ser tratados diferente a sus pares.

Esta situación ha llevado a la Sociedad Endocrina a desarrollar nuevas directrices de práctica clínica sobre pubertad, que se publicarán a mediados de 2026. Las guías reconsiderarán cómo tratar a niñas en la frontera entre pubertad típica y "precoz", tradicionalmente definida como antes de los ocho años, aunque algunos especialistas argumentan que este umbral debería redefinirse para reflejar la nueva realidad.

Actualmente, los médicos consideran que el inicio de la pubertad entre los 8 y 13 años en niñas está dentro del rango normal. Los investigadores no saben si la pubertad seguirá ocurriendo aún más temprano o en qué punto podría alcanzar un límite biológico.

La respuesta: más allá de los medicamentos

Familias, investigadores y médicos están determinando cuál es la mejor manera de adaptarse y cuándo intervenir. La respuesta incluye no solo medicamentos para pausar el proceso cuando sea necesario, sino mejor apoyo y educación sobre la pubertad que protejan a los niños de los riesgos psicológicos y sociales.

Michael Curtis, científico social de la Universidad de Minnesota, subraya la importancia de intervenir "justo en ese momento antes de que la gente comience a interiorizar algunos de esos sentimientos de ser otro". El objetivo es ayudar a los niños que maduran temprano a navegar los desafíos físicos, emocionales y sociales de estar fuera de sincronía con sus compañeros.




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