La deficiencia de hormona de crecimiento afecta aproximadamente a 1 de cada 4,000 a 10,000 niños.
Por: Laura Guio
La deficiencia de hormona de crecimiento en la población pediátrica ha experimentado avances significativos en su tratamiento, permitiendo que niños y adolescentes puedan completar su terapia con mayor comodidad y efectividad.
Durante la convención semianual de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), la doctora Marina Ruiz, endocrinóloga pediátrica, explicó los detalles de esta condición y las nuevas opciones terapéuticas disponibles.
¿Qué es la deficiencia de hormona de crecimiento?
La hormona de crecimiento es producida por la glándula pituitaria, ubicada en el cerebro, y es esencial para el desarrollo físico adecuado. "Es en esencia la hormona que nos hace crecer. Sin la hormona de crecimiento no crecemos adecuadamente", explicó la doctora Ruiz.
Cuando esta glándula no produce suficiente hormona, los niños no alcanzan su potencial genético de crecimiento. Sin embargo, antes de llegar a este diagnóstico, los especialistas deben descartar otras condiciones médicas que puedan estar afectando el desarrollo del menor.
La importancia del diagnóstico tempranoEl seguimiento pediátrico regular es fundamental para detectar problemas de crecimiento. Los médicos utilizan curvas de crecimiento específicas para niños de 0 a 36 meses y de 2 a 20 años, evaluando si el paciente crece a una velocidad adecuada para su edad.
"El médico cada vez que ve al paciente en la oficina, por lo menos una vez al año, lo va a poner en la curvita de crecimiento. Esa métrica nos va a decir si el niño está creciendo a una velocidad adecuada", señaló la especialista.
Cuando se detecta una desviación del crecimiento esperado, se inician evaluaciones exhaustivas que incluyen pruebas de tiroides, función hepática, electrolitos, marcadores inflamatorios, análisis de orina y el IGF-1, que es el marcador específico de la hormona de crecimiento. La doctora Ruiz también incorpora pruebas de celiaquía, ya que la intolerancia al gluten puede afectar el crecimiento.
Del tratamiento diario a la inyección semanalEl mayor avance reciente en el tratamiento ha sido el desarrollo de hormonas de crecimiento de aplicación semanal. "Anterior a eso eran seis o siete días a la semana, dependiendo dónde te entrenes como endocrinóloga pediátrica. Y ahora tenemos el avance que es una vez en semana", destacó Ruiz.
Esta nueva modalidad mantiene la misma efectividad que las aplicaciones diarias. "Todas las hormonas de crecimiento que hay en el mercado están sintéticamente hechas en un laboratorio y todas funcionan igual", aseguró la endocrinóloga.
El impacto en la calidad de vida es considerable, especialmente considerando que algunos pacientes requieren tratamiento durante seis, siete, ocho o incluso nueve años. "Estos son niños que están en deporte, que vienen a campamentos de verano. Es muy importante tener una terapia que pueda ser una vez en semana y puedan entonces adherirse bien al tratamiento", explicó.
Resultados y duración del tratamientoLos primeros uno o dos años de tratamiento muestran resultados particularmente notables. La doctora Ruiz explicó que durante este período se observa un crecimiento acelerado, ya que la hormona lleva al niño de vuelta a la curva de crecimiento normal para su genética familiar.
El tratamiento se suspende cuando la placa de mano alcanza 16 años en varones y 14 en niñas, o cuando el crecimiento disminuye a menos de 2 centímetros al año.
El desafío de la cobertura médicaA pesar de los avances terapéuticos, persiste un obstáculo significativo: la aprobación de las aseguradoras. "Eso ha sido un reto recientemente bastante fuerte, especialmente con los planes comerciales", admitió la especialista, quien reveló que algunos pacientes deben pagar de su bolsillo estas terapias costosas.
"Yo hago un llamado para eso también, para los planes médicos que entiendan que esto no es una condición estética, es que tiene sus ramificaciones metabólicas también, que requieren que el niño reciba la hormona de crecimiento", enfatizó la doctora Ruiz.
La endocrinóloga concluyó recomendando a los padres mantener las visitas anuales con el pediatra o médico primario, ya que son estos profesionales quienes detectarán a tiempo cualquier desviación en el patrón de crecimiento y podrán referir al especialista cuando sea necesario.