La paciente exhibe características compatibles con Trastorno de la Personalidad Esquizoide según criterios DSM-5, evidenciando anhedonia social, preferencia por actividades solitarias y afecto aplanado.
Por: Laura Guio
La paciente, una mujer de 32 años, fue evaluada por solicitud familiar debido a un patrón persistente de desvinculación social y expresión emocional marcadamente restringida.
La hermana de la paciente, quien la llevó al servicio médico, expresa preocupación respecto a la aparente incapacidad de la paciente para establecer vínculos interpersonales y manifestar respuestas emocionales convencionales ante situaciones socialmente significativas.
Antecedentes sociolaborales
La paciente se desempeña como archivista digital en una biblioteca de carácter nacional, posición que ocupa desde hace varios años.
Sus funciones principales consisten en la organización y clasificación de metadatos correspondientes a documentación histórica, labor que realiza de manera individual durante jornadas completas de ocho horas.
La paciente refiere satisfacción específica con este rol laboral, atribuyéndola precisamente a la ausencia de demandas de interacción interpersonal inherentes al puesto.
En el ámbito doméstico, la dinámica convivencial resulta marcadamente asincrónica. Su hermana describe situaciones en las cuales manifiesta estados de distrés emocional evidente sin que la paciente evidencie registro o respuesta alguna ante dichas manifestaciones.
Por su parte, la paciente carece de red social establecida, no mantiene ni ha mantenido relaciones de pareja, y rechaza sistemáticamente propuestas de participación en actividades grupales, optando por permanecer en su espacio personal dedicada a actividades de naturaleza cognitiva-analítica, específicamente resolución de problemas lógicos complejos.
Evaluación clínicaDurante la entrevista clínica, la paciente presenta un estado de calma aparente acompañado de notable constricción afectiva. Se observa expresión facial invariable y respuesta emocional mínima (afecto plano) al abordar temáticas relacionadas con su funcionamiento interpersonal, ella articula incomprensión respecto a la insistencia familiar en la participación social.
El perfil clínico revela aislamiento voluntario con ausencia de motivación para establecer relaciones de intimidad, reportando mayor confort en situaciones de soledad. Se identifica anhedonia específicamente social, manifestada por la ausencia de disfrute en actividades recreativas compartidas que convencionalmente se consideran placenteras.
Cuando se le confronta con la percepción que su hermana tiene de ella como persona emocionalmente distante, la paciente exhibe indiferencia total ante dicha evaluación, afirmando que tal juicio no genera impacto emocional ni necesidad de modificación conductual.
Formulación diagnóstica según DSM-5El cuadro clínico presentado corresponde al Trastorno de la Personalidad Esquizoide (código 301.20 según DSM-IV-TR / F60.1 según CIE-10). La paciente manifiesta un patrón generalizado de desvinculación de las relaciones sociales acompañado de restricción significativa en la expresión emocional dentro de contextos interpersonales.
Los criterios diagnósticos cumplidos incluyen la ausencia de deseo o disfrute de relaciones íntimas, incluyendo vínculos familiares primarios.
Se constata preferencia consistente por actividades solitarias tanto en el ámbito laboral como recreativo, evidenciada en la selección de ocupaciones que minimizan la interacción social y en la dedicación a pasatiempos de carácter individual.
La paciente confirma ausencia histórica de interés sexual o romántico, sin haber experimentado motivación para establecer relaciones de pareja. Clínicamente se documenta afecto restringido y frialdad emocional, con ausencia de reciprocidad ante manifestaciones afectivas del entorno inmediato.
Diagnóstico diferencialLa formulación diagnóstica requiere diferenciación cuidadosa respecto a entidades clínicas con presentación parcialmente solapada. En contraste con el Trastorno de la Personalidad Evitativa, la paciente no exhibe ansiedad anticipatoria respecto al rechazo social ni experimenta sufrimiento asociado a su aislamiento. Mientras que el individuo evitativo sufre activamente por su soledad y desea conexión interpersonal que teme no poder lograr, el paciente esquizoide carece fundamentalmente de dicha motivación.
La distinción respecto al Trastorno de la Personalidad Esquizotípica se establece por la ausencia en la paciente de pensamiento mágico, creencias inusuales, experiencias perceptivas atípicas o excentricidades comportamentales características del perfil esquizotípico. Su presentación carece del componente cognitivo-perceptual distorsionado propio de dicho trastorno.
Finalmente, aunque comparte con el Trastorno del Espectro Autista de alto funcionamiento la tendencia al aislamiento social, el caso no presenta los patrones de intereses restringidos estereotipados, las dificultades pronunciadas en comunicación no verbal, ni los déficits pragmáticos del lenguaje con inicio en la infancia temprana que caracterizarían al TEA.
La naturaleza del desapego en el trastorno esquizoide deriva primariamente de una ausencia de motivación social más que de dificultades en la comprensión de claves sociales o rigidez comportamental.