La Asociación de Salud Primaria de Puerto Rico celebró su quinto simposio anual para capacitar a profesionales de 91 clínicas comunitarias en el abordaje integral de la salud mental y el uso de sustancias desde el primer nivel de atención.
Por: Laura Guio
Desde las instalaciones de un hotel en Isla Verde, profesionales de la salud de Puerto Rico se reunieron en el 5to Simposio de Salud Mental y Uso de Sustancias, convocado no por una asociación especializada en psiquiatría o psicología, sino por la Asociación de Salud Primaria de Puerto Rico, la organización que agrupa las 91 clínicas conocidas como Centros 330.
La elección del anfitrión no es casual: refleja una convicción institucional de que el primer contacto del paciente con el sistema de salud —la atención primaria— es también la primera oportunidad para detectar y atender condiciones de salud mental y consumo problemático de sustancias.
La directora ejecutiva de la organización, la doctora Darielis Cordero, conversó con Revista de Medicina y Salud Pública sobre el rol estratégico que desempeñan estos centros en una isla donde la demanda de servicios de salud mental sigue en ascenso.
Prevenir antes de rehabilitar
La doctora Cordero fue clara en delimitar el alcance de los centros: no son centros de rehabilitación, pero sí son un eslabón clave en la cadena de atención.
"Nuestro rol es la salud primaria: estabilizar al paciente desde ese enfoque primario o aportar en la parte preventiva, para que el paciente no llegue a ese otro nivel de prestación de servicios", afirmó. "Trabajamos en colaboración con otras organizaciones para canalizar y referir".
Ese trabajo colaborativo incluye manejadores de casos que aseguran la continuidad del cuidado cuando el paciente necesita un nivel de intervención más especializado. Al mismo tiempo, muchos centros han incorporado especialistas a su plantilla para dar respuesta a condiciones crónicas como la diabetes y la hipertensión, superando en alcance a los antiguos centros de salud municipales que en muchos casos ya no operan.
Un modelo con décadas de historia y resultados mediblesEl modelo de centros de salud comunitaria comenzó en Estados Unidos en los años 60, impulsado inicialmente para atender a trabajadores agrícolas migrantes. En Puerto Rico, el primer centro abrió en 1974. Hoy, las 91 clínicas activas responden a 21 organizaciones paraguas, cada una con una junta comunitaria en la que al menos la mitad de los miembros deben ser pacientes de las comunidades servidas.
"Eso es lo que mantiene al centro 330 conectado directamente a la comunidad y a que cada servicio que se abre responde a una necesidad de un grupo poblacional", destacó Cordero.
El gobierno federal regula y fiscaliza el modelo de manera rigurosa, y publica anualmente datos clínicos, financieros y operacionales de cada centro. Los números hablan por sí solos: el 80% de los pacientes con hipertensión que se atienden en un Centro 330 tienen su condición controlada; en diabetes, la cifra alcanza el 68%.
Los servicios son para todo el mundoUno de los aspectos menos conocidos del modelo es su política de acceso universal. Los Centros 330 atienden a pacientes con cualquier tipo de seguro médico, incluyendo a quienes no tienen ninguno.
"No importa si usted tiene plan médico, si no tiene plan médico, si tiene plan privado: esto es para todo el mundo", subrayó la doctora Cordero. "El paciente que no tiene seguro de salud se trabaja a través de unas escalas de descuentos, un programa federal donde usted presenta evidencia de su ingreso y la composición familiar, y a base de eso se le pueden brindar los servicios".
Un simposio para llenar la maleta de ideasEl objetivo del encuentro en Isla Verde, que celebra este año su quinta edición, es precisamente fortalecer las capacidades de los profesionales que trabajan en estas clínicas.
"Reunimos profesionales de salud de las 92 clínicas y otros colaboradores y expertos en Puerto Rico que abordan el tema", describió Cordero. "El propósito es venir aquí entre todos, escuchar estadísticas, compartir prácticas, qué está haciendo tu centro en beneficio de ese paciente, e irnos con una maleta llena de ideas que puedo implementar en los próximos meses en mi centro".
Con 40 años de historia institucional, financiamiento federal garantizado y datos de efectividad que los respaldan, los Centros 330 se posicionan hoy como una red silenciosa pero fundamental en la respuesta a dos de los mayores retos de salud pública de Puerto Rico: la salud mental y el uso de sustancias